Un prototipo ligero realizado sobre la base de un Audi A5 Coupé rebaja su peso en más de 100 kg intercambiando el acero de su carrocería por una construcción avanzada en aluminio y fibra de carbono.
Todo ello en aras de la economía de consumo, la reducción de emisiones y el comportamiento dinámico. El proyecto A5 es el último ejemplo de un trabajo pionero desarrollado bajo el lema "A la vanguardia de la técnica" para extender la aplicación de medidas de optimización de la eficiencia mucho más allá del vano motor.
Tomando como base la carrocería de acero del modelo de producción, el proyecto A5 demuestra de forma clara las ventajas de la tecnología de construcción ligera en aluminio ASF (Audi Space Frame) con la que Audi abrió un nuevo camino hace quince años y configuró un banco de pruebas sobre el que es posible evolucionar y mejorar. La utilización del principio ASF reduce el peso de la carrocería del vehículo en torno a un 40% en comparación con la construcción convencional en acero. De ello resulta un peso final para el prototipo A5 de aluminio de 1.310 kg, frente al modelo de producción equivalente fabricado en acero que tiene un peso de 1.20 kg. Gracias a este importante ahorro en peso - conseguido mediante la utilización de aluminio y material plástico reforzado con fibra de carbono en la estructura Audi Space Frame (ASF) - este prototipo del A5 puede utilizar un motor de cuatro cilindros con las ventajas que ello supone en cuanto a economía y emisiones, pero con el rendimiento en cuanto a prestaciones, de un V6 mucho más potente. Con el aclamado motor 2.0 TFSI de 211 CV, el A5 alcanza una relación peso/potencia de 6,2 kg/CV. En comparación, el A5 3.2 FSI V6 quattro de serie, con 265 CV y un peso que alcanza los 1.540 kg apenas le aventaja por un pequeño margen con 5,8 kg/CV.
La construcción ligera aplicada en este vehículo experimental, no sólo permite utilizar un motor más pequeño para sustituir a otro de mayor cilindrada sin repercusión en las prestaciones y con mejoras en la economía y en las emisiones, sino que también tiene consecuencias favorables en los elementos auxiliares como los frenos o la transmisión, que también pueden ver reducidos su tamaño y peso. Esto permite al vehículo cambiar de dirección de forma considerablemente más ágil y rápida y, gracias a la reducción de peso no suspendido, rodar con un mayor refinamiento.