JCB acaba de demostrar que el hidrógeno también puede ser protagonista cuando se trata de buscar velocidades extremas. Su espectacular Hydromax ha alcanzado una velocidad máxima de 594,740 km/h en las salinas de Bonneville, logrando una velocidad media de 592,797 km/h y estableciendo un nuevo récord de la Southern California Timing Association (SCTA).
El resultado supone superar ampliamente el anterior récord de la categoría, situado en 560,602 km/h desde 2010. Es la primera vez en 16 años que se mejora esta marca.
Al volante estaba Andy Green OBE, conocido por ser el hombre que alcanzó los 1.227,986 km/h con el Thrust SSC y la única persona que ha superado la barrera del sonido sobre tierra.
El JCB Hydromax es un auténtico laboratorio de alta velocidad. El vehículo utiliza dos motores de combustión interna alimentados por hidrógeno desarrollados por JCB, que en su configuración actual alcanzan una potencia combinada de aproximadamente 1.600 CV.
El coche mide 9,75 metros de longitud y ha sido desarrollado específicamente para aprovechar las ventajas de la propulsión por hidrógeno y demostrar hasta dónde puede llegar esta tecnología.
La diferencia respecto a un vehículo eléctrico de pila de combustible es importante: el Hydromax quema hidrógeno en motores de combustión interna, una tecnología que JCB considera especialmente interesante para trasladar el conocimiento adquirido al sector de la maquinaria pesada.
La progresión del Hydromax durante sus intentos en Bonneville ha sido constante.
En la jornada anterior, el vehículo registró 590,856 km/h, mientras que en la nueva tentativa alcanzó los 594,740 km/h de velocidad máxima.
El dato utilizado para establecer el récord SCTA fue una velocidad media de 592,797 km/h.
Con ello, JCB supera el anterior registro de 560,602 km/h, establecido por el Spectre Streamliner en 2010.
La marca británica asegura que el equipo ya ha completado 44 intentos de prueba, recopilando información sobre aerodinámica, motores, transmisión y comportamiento del vehículo a velocidades extremas.
El récord conseguido en Bonneville no es el objetivo final. JCB permanecerá en las salinas estadounidenses para preparar durante los próximos días un intento oficial de récord mundial reconocido por la FIA.
El equipo quiere aprovechar los datos obtenidos durante la Semana de la Velocidad para incrementar todavía más el rendimiento del Hydromax.
"Ahora estamos aumentando la potencia de los motores, con el objetivo de ir aún más rápido la semana que viene", explicó Andy Green después del récord.
La intención de JCB es convertir el Hydromax en una demostración tecnológica de las posibilidades de los motores de combustión de hidrógeno.
No es la primera vez que JCB utiliza Bonneville como escenario para demostrar el potencial de su tecnología. En 2006, el JCB Dieselmax consiguió el récord mundial de velocidad terrestre para un vehículo diésel, alcanzando 563,418 km/h gracias a dos motores diésel de la compañía.
La marca también ha llevado sus motores al límite en otros vehículos. En 2019, el JCB Fastrac alcanzó los 217,569 km/h, convirtiéndose en el tractor más rápido del mundo, mientras que en 2014 el JCB GT consiguió el récord mundial de velocidad para una retroexcavadora con 116,81 km/h.
Ahora el objetivo vuelve a estar en Bonneville, pero con una tecnología diferente.
Más allá del récord, el proyecto Hydromax tiene una finalidad industrial. JCB lleva años trabajando en motores de combustión interna de hidrógeno para maquinaria pesada. La compañía considera que esta tecnología puede permitir mantener determinadas características de los motores de combustión tradicionales mientras se elimina el carbono procedente del combustible.
El récord de Bonneville sirve así como un escaparate extremo para demostrar la capacidad de los motores.
El mensaje de JCB es directo: si un motor de hidrógeno puede llevar un vehículo de casi diez metros hasta cerca de 600 km/h, también puede convertirse en una alternativa tecnológica para aplicaciones industriales que requieren mucha potencia.
El Hydromax ya ha conseguido su primer gran objetivo en Bonneville, pero JCB no quiere detenerse en los 592,797 km/h.
Con los motores acercándose a su máxima potencia y con todos los datos obtenidos durante las pruebas, el equipo se prepara ahora para el desafío más importante: intentar establecer un nuevo récord mundial reconocido por la FIA.
El coche de hidrógeno de JCB volverá a acelerar sobre las salinas de Bonneville en los próximos días.
Y esta vez, el objetivo será ir todavía más rápido.