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El Shelby Cobra Daytona que ha batido todos los récords: 42,9 millones de dólares por una leyenda de las carreras

SUBASTA HISTÓRICA

El Shelby Cobra Daytona CSX2300 de 1964 ha alcanzado 42,9 millones de dólares en Pebble Beach y pulveriza el récord anterior de un automóvil estadounidense.

Tommy Díaz-Valdés | Lunes 17 de agosto de 2026
El Shelby Cobra Daytona Coupe CSX2300 de 1964 acaba de hacer historia en Pebble Beach: alcanzó 42,9 millones de dólares en la subasta de Gooding Christie’s y se convirtió en el coche estadounidense más caro jamás vendido en una subasta. Es uno de solo seis ejemplares fabricados y el único que perteneció al propio Carroll Shelby.

La historia del automóvil estadounidense acaba de escribir un nuevo capítulo en Pebble Beach. El protagonista es uno de los deportivos de competición más importantes de todos los tiempos: el Shelby Cobra Daytona Coupe CSX2300 de 1964.

El ejemplar, vendido en la subasta de Gooding Christie’s durante la Semana del Automóvil de Monterey 2026, alcanzó 42.905.000 dólares, incluyendo las comisiones. La cifra lo convierte en el coche estadounidense más caro jamás vendido en una subasta, superando ampliamente el anterior récord.

La puja llegó hasta los 39 millones de dólares antes de añadir las comisiones, una cantidad que multiplica las previsiones iniciales, que apuntaban a una venta por encima de los 25 millones de dólares.

Un récord que parecía imposible

Hasta ahora, el récord de un automóvil estadounidense vendido en una subasta estaba en manos de un Duesenberg SSJ de 1935, que alcanzó los 22 millones de dólares en Pebble Beach en 2018.

El Shelby Cobra Daytona ha pulverizado esa referencia con una diferencia de más de 20 millones de dólares.

La operación demuestra además el extraordinario momento que atraviesa el mercado de los automóviles clásicos de competición más exclusivos. Las subastas celebradas durante la Semana del Automóvil de Monterey acumularon alrededor de 748 millones de dólares, muy por encima de las previsiones iniciales, que situaban el resultado entre 470 y 500 millones.

Solo existen seis Shelby Cobra Daytona

El precio no se explica únicamente por la espectacularidad del coche. El CSX2300 es el tercero de solo seis Shelby Cobra Daytona Coupe construidos, lo que ya lo convierte en una pieza excepcional dentro del mundo de los clásicos.

Pero existe un detalle todavía más importante: fue el único de los seis ejemplares que perteneció personalmente a Carroll Shelby. Ese vínculo directo con uno de los personajes fundamentales de la historia del automóvil estadounidense multiplica su valor histórico y coleccionista.

Diseñado para derrotar al Ferrari 250 GTO

El Cobra Daytona nació con un objetivo muy concreto: ganar a Ferrari en los circuitos europeos. Peter Brock fue el responsable del diseño de la carrocería aerodinámica, desarrollada específicamente para mejorar las prestaciones del Cobra en los circuitos rápidos.

El gran rival era el Ferrari 250 GTO, considerado todavía hoy uno de los automóviles de competición más valiosos y deseados del planeta. El Daytona representaba la respuesta estadounidense a la supremacía europea en las carreras de resistencia.

Un auténtico coche de carreras, no una réplica

El CSX2300 conserva además un historial deportivo que respalda su extraordinario valor. Durante 1965 participó en algunas de las pruebas más importantes del calendario internacional, incluyendo Daytona Continental, Sebring, Nürburgring, Tour de France y Reims.

En Reims terminó noveno de la clasificación general, dentro de una temporada en la que los Cobra Daytona contribuyeron al éxito de Shelby American en el Campeonato FIA GT.

Su valor, por tanto, no depende exclusivamente de su rareza. Estamos ante un coche con una trayectoria competitiva documentada y vinculada directamente a una de las grandes batallas deportivas de los años sesenta.

El precio se ha multiplicado desde 2009

La comparación con la última venta pública de un Cobra Daytona permite entender mejor la magnitud del nuevo récord.

En 2009, un ejemplar similar salió a subasta y alcanzó los 7.685.000 dólares. Ahora, el CSX2300 ha llegado a 42.905.000 dólares.

La diferencia es gigantesca: el precio se ha multiplicado por más de cinco en menos de dos décadas.

Es una señal de hasta qué punto los grandes coleccionistas están dispuestos a pagar por automóviles de competición con una combinación excepcional de rareza, historia, procedencia y éxitos deportivos.

El Corvette Grand Sport también se acerca a los 19 millones

El Shelby no fue la única pieza estadounidense que brilló durante las subastas de Monterey. Un Chevrolet Corvette Grand Sport de 1963, otro de los grandes iconos de la competición estadounidense, fue vendido en RM Sotheby’s por cerca de 19 millones de dólares.

El resultado también supuso más del doble del anterior récord de un Chevrolet vendido en una subasta.

La coincidencia de ambas operaciones apunta a una tendencia clara: los grandes automóviles de competición estadounidenses de los años sesenta están dejando de considerarse únicamente piezas de nostalgia para convertirse en auténticos activos dentro del mercado internacional de coleccionismo.

El gran salto del Cobra Daytona

El nuevo récord del CSX2300 también cambia la escala de valor de los deportivos estadounidenses. El anterior Cobra Daytona vendido en 2009 por 7,685 millones de dólares ya era considerado una pieza excepcional. Sin embargo, los 42,905 millones alcanzados ahora colocan a este modelo en otra dimensión.

Y existe una razón fundamental: no todos los Cobra Daytona son iguales.

En este caso confluyen varios elementos extraordinariamente difíciles de reunir en un mismo automóvil: solo seis unidades fabricadas, historial de competición, diseño firmado por Peter Brock, participación en grandes carreras y, sobre todo, propiedad histórica de Carroll Shelby.

Una pieza que ya forma parte de la historia

El Shelby Cobra Daytona Coupe nació hace más de seis décadas para intentar acabar con el dominio de Ferrari en los circuitos europeos. Ahora, el CSX2300 vuelve a hacer historia, aunque esta vez fuera de la pista.

Sus 42,905 millones de dólares lo convierten en el coche estadounidense más caro jamás vendido en una subasta y demuestran que los grandes clásicos de competición de los años sesenta siguen ganando valor entre los coleccionistas más exclusivos.

El récord anterior parecía difícil de superar. El Shelby Cobra Daytona acaba de demostrar que, cuando aparece una pieza verdaderamente excepcional, el límite del mercado puede estar mucho más arriba.

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