La velocidad vuelve a estar en el centro de la vigilancia de la Dirección General de Tráfico. La última campaña específica realizada por la DGT entre el 3 y el 9 de agosto se saldó con más de 69.000 conductores denunciados por no respetar los límites establecidos.
Durante esos siete días, los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil establecieron 3.466 puntos de control y verificaron la velocidad de 1.037.333 vehículos.
Pero detrás de esa cifra hay algo más importante para el conductor: qué tipo de carreteras concentra la vigilancia, qué sistemas utiliza Tráfico y cuánto puede costar superar el límite de velocidad.
La campaña de agosto demuestra la dimensión de los controles de velocidad que realiza actualmente Tráfico. En total se controlaron más de un millón de vehículos en una semana, utilizando los diferentes medios disponibles para detectar los excesos de velocidad.
La DGT estableció 3.466 puntos de control y detectó más de 69.000 infracciones. Además, 19 conductores fueron puestos a disposición judicial por un posible delito contra la seguridad vial después de superar en más de 80 km/h la velocidad permitida.
La cifra de conductores puestos a disposición judicial prácticamente triplica la registrada dos años antes, según Tráfico.
Uno de los datos más relevantes de la campaña es el comportamiento de los conductores en las carreteras convencionales. La DGT señala que el porcentaje de conductores denunciados por exceso de velocidad en este tipo de vías aumentó casi un punto respecto a la campaña realizada en abril.
Esto explica por qué las carreteras secundarias tienen un peso especial dentro de las campañas de vigilancia. En estas vías, además, las condiciones pueden cambiar rápidamente: curvas, cambios de rasante, intersecciones, incorporaciones, adelantamientos o tramos con visibilidad reducida hacen que mantener una velocidad adecuada sea especialmente importante.
La estrategia de Tráfico no se limita, por tanto, a colocar un radar en una determinada carretera. Los controles pueden realizarse mediante distintos sistemas y en puntos considerados especialmente sensibles.
No todos los controles de velocidad funcionan de la misma manera. Los radares fijos están instalados permanentemente en ubicaciones señalizadas y permiten controlar la velocidad de los vehículos que pasan por delante del cinemómetro.
Los radares móviles pueden cambiar de ubicación y utilizarse en distintos puntos de la red viaria. Esta movilidad permite adaptar los controles a las necesidades de cada momento.
También existen controles realizados directamente por los agentes y sistemas de vigilancia que permiten detectar comportamientos peligrosos desde distintos medios.
Por eso, el conductor no debería interpretar que solamente existe riesgo de sanción cuando circula frente a un radar fijo.
La sanción depende de cuánto se haya superado el límite de la vía. La DGT establece multas de entre 100 y 600 euros, además de una pérdida de entre 2 y 6 puntos en función de la gravedad de la infracción.
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Exceso de velocidad |
Multa |
Puntos |
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Primer nivel de infracción |
100 € |
0 |
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Segundo nivel |
300 € |
2 |
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Tercer nivel |
400 € |
4 |
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Cuarto nivel |
500 € |
6 |
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Muy grave |
600 € |
6 |
La cantidad exacta depende del límite establecido en la carretera y de la velocidad a la que haya sido detectado el vehículo.
En una autopista o autovía con un límite de 120 km/h, la tabla oficial establece diferentes escalones.
- Entre 121 y 150 km/h: 100 euros y sin pérdida de puntos.La misma lógica se aplica a los diferentes límites de velocidad, por lo que una infracción aparentemente similar puede tener consecuencias diferentes dependiendo de la vía.
Uno de los aspectos que más confusión genera entre los conductores es pensar que superar el límite en una determinada cantidad de kilómetros implica siempre la misma sanción. No es así.
El cuadro de sanciones se establece en función del límite concreto de la vía. Por ejemplo, superar en 30 km/h un límite de 50 km/h no tiene la misma consideración que superar en 30 km/h un límite de 120 km/h.
Por eso, antes de calcular una posible sanción hay que conocer primero cuál era el límite de velocidad aplicable en ese punto.
El exceso de velocidad puede suponer la pérdida de 2, 4 o 6 puntos, dependiendo de la gravedad.
La DGT establece:
- 2 puntos para determinados excesos.La infracción más leve, sancionada con 100 euros, no supone pérdida de puntos.
Esto significa que una misma conducta —superar el límite— puede tener consecuencias muy diferentes dependiendo de la velocidad registrada.
Hay un límite que todos los conductores deberían conocer. El exceso de velocidad deja de ser una simple infracción administrativa cuando se supera en más de 60 km/h el límite en una vía urbana o en más de 80 km/h en una vía interurbana.
En esos casos puede existir un delito contra la seguridad vial, recogido en el artículo 379 del Código Penal.
Las consecuencias pueden incluir:
- prisión de tres a seis meses;No es necesario que exista un accidente para que pueda aplicarse el supuesto penal: el propio exceso de velocidad por encima de los límites establecidos puede ser suficiente.
La última campaña de la DGT ofrece un ejemplo de hasta dónde puede llegar la vigilancia. De los controles realizados entre el 3 y el 9 de agosto, 19 conductores fueron puestos a disposición judicial por superar en más de 80 km/h la velocidad permitida.
Tráfico destaca además que esta cifra ha aumentado progresivamente y que prácticamente triplica la registrada dos años antes.
Es una señal de que los controles no se centran únicamente en las infracciones administrativas más habituales.
La estrategia de la DGT tampoco responde únicamente a la intención de controlar el cumplimiento de los límites. Según Tráfico, la velocidad inadecuada estuvo presente en 307 siniestros mortales durante 2024, lo que representó el 22% del total de siniestros mortales registrados en el ámbito de la DGT.
El objetivo de las campañas es reducir una conducta que puede aumentar tanto la probabilidad de sufrir un accidente como la gravedad de sus consecuencias.
Aunque un conductor no puede saber con antelación dónde se realizará cada control móvil, sí puede identificar situaciones en las que debe prestar especial atención.
Entre ellas:
- carreteras convencionales;Además, el límite de velocidad no debe interpretarse como una velocidad que siempre sea adecuada. Las condiciones de la carretera pueden exigir circular por debajo del máximo permitido.
La última campaña de la DGT deja una conclusión clara: el exceso de velocidad continúa siendo una de las conductas que más atención concentra en carretera.
Más de 69.000 denuncias en apenas una semana demuestran la magnitud de los controles, pero también sirven como recordatorio para los conductores.
Una multa puede suponer hasta 600 euros y seis puntos, mientras que los excesos más graves pueden acabar incluso en un procedimiento penal.
Por eso, más allá de saber dónde están los radares, la mejor estrategia para evitar una sanción es mucho más sencilla: conocer el límite de la vía, respetarlo y adaptar la velocidad a las condiciones reales de la carretera.