Si hay un coche que merece salir del infierno para protagonizar Halloween, es el Dodge Challenger SRT Demon 170. Su nombre parece una advertencia y sus cifras mecánicas confirman que no está aquí para hacer amigos. Este muscle car estadounidense equipa un motor V8 HEMI de 6,2 litros sobrealimentado que alcanza 1.025 CV y 1.281 Nm de par cuando funciona con combustible E85. Con gasolina E10, la potencia se reduce a 900 CV.
Dodge anunció una aceleración de 0 a 60 mph —unos 97 km/h— en 1,66 segundos bajo condiciones específicas. Una cifra espectacular para un coche concebido principalmente para las carreras de aceleración. Su imagen musculosa, el frontal amenazador y la enorme capacidad de su motor hacen que parezca una criatura mecánica dispuesta a devorar el asfalto.
Su papel en Halloween: el mismísimo diablo al volante. Mejor no despertarlo.
No podía faltar en esta selección. El Lamborghini Diablo nació en 1990 y su nombre, inspirado en un toro de lidia conocido por su bravura, terminó convirtiéndose en uno de los más icónicos de la historia del automóvil. Su primera versión montaba un V12 atmosférico de 5,7 litros con 492 CV. Con los años llegaron variantes todavía más radicales, como el Diablo GT, que elevó la potencia hasta los 575 CV.
Sus líneas afiladas, su posición de conducción casi a ras del suelo y sus características puertas de apertura vertical en las versiones correspondientes le dieron una personalidad inconfundible. Más de tres décadas después, sigue siendo uno de esos coches capaces de convertir cualquier aparición en un acontecimiento.
Su papel en Halloween: el señor de las tinieblas. Elegante, aterrador y con un V12 como banda sonora.
El nombre Hellcat significa literalmente «gato del infierno». Y el Dodge Charger SRT Hellcat Redeye hace honor a esa denominación con una mecánica de auténtico monstruo. En su versión de 2021, esta berlina deportiva alcanzaba 797 CV gracias a un motor V8 HEMI de 6,2 litros sobrealimentado.
Lo más llamativo es que toda esa potencia se esconde bajo una carrocería de cuatro puertas. No hace falta un superdeportivo de dos plazas para tener cifras capaces de poner en aprietos a muchos coches de altas prestaciones. Su estética musculosa, las enormes tomas de aire y el apellido Redeye —ojos rojos— completan una de las combinaciones más terroríficas del catálogo de Dodge.
Su papel en Halloween: la bestia que parece dormida hasta que pisas el acelerador.
El Lamborghini Aventador SVJ no necesita un nombre diabólico para provocar respeto. Su aspecto parece diseñado por alguien que ha convertido una pesadilla en un superdeportivo. Bajo la carrocería esconde un motor V12 atmosférico de 6,5 litros con 770 CV, capaz de llevarlo de 0 a 100 km/h en 2,8 segundos y superar los 350 km/h.
Su sistema de aerodinámica activa ALA 2.0, las enormes entradas de aire y el alerón trasero contribuyen a su apariencia de máquina de competición. Pero su auténtica firma es el sonido del V12, una mecánica que gira hasta las 8.500 rpm y que recuerda por qué los grandes motores atmosféricos siguen despertando pasiones.
Su papel en Halloween: el monstruo que aparece por el retrovisor cuando creías que la carretera estaba vacía.
Si una película de terror necesitara un coche para escapar a toda velocidad de una criatura sobrenatural, el Hennessey Venom F5 sería un candidato perfecto. Su motor V8 biturbo de 6,6 litros, bautizado como Fury, desarrolla una potencia declarada de 1.817 CV. La marca estadounidense ha diseñado este hiperdeportivo con el objetivo de alcanzar velocidades extraordinarias, combinando potencia, aerodinámica y una carrocería ligera.
Su diseño parece el de un prototipo de competición: frontal bajo, entradas de aire de grandes dimensiones y una silueta que transmite velocidad incluso cuando está detenido. Conviene distinguir, eso sí, su enorme potencia declarada de los récords de velocidad oficialmente verificados.
Su papel en Halloween: el coche de huida definitivo. Aunque con semejante potencia, quizá el verdadero susto se lo lleve quien lo conduce.
Ferrari también tiene su lado oscuro. El FXX-K Evo es una máquina de circuito perteneciente al exclusivo programa XX de la marca italiana, desarrollada para ofrecer prestaciones extremas fuera de la utilización convencional en carretera.
Su sistema híbrido combina un V12 atmosférico de 6,3 litros con un motor eléctrico para alcanzar 1.050 CV de potencia combinada. La aerodinámica es uno de sus grandes argumentos, con un enorme alerón trasero, elementos de fibra de carbono y soluciones diseñadas para generar una elevada carga aerodinámica.
No es un Ferrari para ir tranquilamente a cenar: es una máquina concebida para rodar en circuito y extraer el máximo rendimiento de cada vuelta.
Su papel en Halloween: el fantasma rojo que aparece en el circuito cuando ya pensabas que todos se habían marchado.
El Mercedes-AMG GT Black Series parece el resultado de encerrar un coche de carreras en un laboratorio y dejarlo escapar. Su motor V8 biturbo de 4,0 litros desarrolla 730 CV y 800 Nm de par, transmitidos a las ruedas traseras mediante una caja de cambios de doble embrague.
La aerodinámica activa, el enorme alerón y los componentes desarrollados con un claro enfoque deportivo le dan una imagen intimidante. No es solo cuestión de estética: también es una máquina capaz de rodar a un ritmo extraordinario en circuito. En 2020 registró un tiempo oficial de 6 minutos y 43,616 segundos en el Nürburgring Nordschleife, en la configuración de 20,6 kilómetros utilizada para aquella medición.
Su papel en Halloween: el villano alemán de la película. Preciso, frío y mucho más peligroso de lo que aparenta.
El Porsche 911 GT2 RS demuestra que no todos los monstruos necesitan colmillos, alerones gigantescos o nombres infernales. La generación 991, presentada en 2017, equipaba un motor bóxer de seis cilindros y 3,8 litros biturbo con 700 CV y 750 Nm.
Su configuración de tracción trasera y su enorme capacidad de aceleración exigían experiencia y precisión al volante. Porsche anunciaba un 0 a 100 km/h en 2,8 segundos y una velocidad máxima de 340 km/h. Por fuera puede parecer menos extravagante que otros protagonistas de esta lista, pero su combinación de potencia y comportamiento deportivo lo convierte en una auténtica bestia.
Su papel en Halloween: el monstruo silencioso que parece inofensivo hasta que empieza la persecución.
En Japón tiene un nombre que impone respeto: Godzilla. El Nissan GT-R se ganó este apodo por su capacidad para enfrentarse a deportivos mucho más caros y convertirse en uno de los grandes iconos del rendimiento japonés. En su versión GT-R Nismo de 2024, su motor V6 biturbo de 3,8 litros entregaba 600 CV y 652 Nm de par.
La tracción total y la puesta a punto de Nismo permiten aprovechar la potencia con una eficacia extraordinaria. Sus formas musculosas y su enorme alerón trasero refuerzan la imagen de depredador mecánico. No se llama Demon ni Diablo, pero pocos coches tienen un apodo tan apropiado para una noche de monstruos.
Su papel en Halloween: Godzilla no necesita disfraces. Cuando aparece, los demás monstruos se apartan.
El Aston Martin Vulcan cierra esta selección con un nombre inspirado en Vulcano, el dios romano del fuego y la forja. Este exclusivo deportivo de circuito monta un motor V12 atmosférico de 7,0 litros con una potencia de alrededor de 820 CV. Su carrocería de fibra de carbono y sus soluciones aerodinámicas lo convierten en una de las creaciones más radicales de Aston Martin.
Se trata de un modelo de producción muy limitada y concebido para utilizarse en circuito, no de un automóvil homologado para circular libremente por carretera abierta. Su aspecto es el de una máquina salida de una película futurista: anchísimo, bajo, con un enorme alerón y una presencia que no pasa desapercibida.
Su papel en Halloween: el guardián de las llamas. Un coche tan exclusivo que parece existir en otra dimensión.
Elegir un único ganador depende de qué entendamos por demoníaco. El Lamborghini Diablo se lleva el premio al nombre más legendario, el Dodge Charger Hellcat Redeye parece el coche oficial de una película de terror y el Hennessey Venom F5 impresiona por sus 1.817 CV.
Sin embargo, si combinamos nombre, potencia y aceleración, el Dodge Challenger SRT Demon 170 es el candidato perfecto para coronarse como el rey de Halloween. Sus 1.025 CV con E85 y su capacidad para acelerar desde parado lo convierten en uno de los muscle cars más extremos jamás fabricados.
Porque hay coches que enamoran, otros que impresionan y algunos que parecen diseñados para provocar pesadillas.
Y si la noche de Halloween escuchas un V8 rugiendo en la oscuridad, no hace falta mirar debajo de la cama: quizá el monstruo esté aparcado en el garaje.
Feliz Halloween… y que los únicos sustos sean al ver la factura del combustible.