El circuito del Principado del Monaco tiene unas caracteristicas muy especiales. Una de ellas es que el porcentaje de participación en la victoria, el humano goza de más importancia. Los sistemas aerodinámicos y en consecuencia la informática que los manda no es tan vital como en otros recorridos. Las velocidades punta son bastante inferiores y estos conceptos aerodinámicos, aunque son importantes, en este caso son menos. Por lo tanto, las manitas del piloto gozan de mayor preponderancia. Eso sí, para lograr los mejores puestos de salida.
Después, en la carrera, es como un tren arrastrado por el coche que ha hecho el mejor registro. Esto, siempre y cuando, los primeros cien metros después de la salida no ocurran incidentes importante que es lo que suele ocurrir.
La carrera, como indicamos, es un tren que puede variar quién arrastra el convoy en función de las paradas y del jefe de estación. Es el único momento en el que se puede cambiar de posición. Si el "jefe de estación" para la máquina en el momento oportuno y deja arrastrar el tren por otra diferente, puede haber cambios, pero... Mónaco tienes estas cosas. Es un circuito en el que difícilmente se puede adelantar. No hay sitio. Es un solo carril. El hacerlo puede convertirse en un descarrilamiento.
Estas circunstancias, la carrera ha tenido pocos cambios de vagones. Siempre han estado en la misma posición bajo el arrastre de Webber. Salió, corrió, paro y venció. No hubo mas historia. Alonso que se colocó en la cuarta posición gracias a una magnifica salida que a punto estuvo de dejarle fuera de carrera, terminó en la tercera posición, gracias a que su equipo fue más rápido en el cambio de vías que el de Hamilton. A partir de aquí, cambios, pocos por no decir miguno. No hay sitio para pasar.
Quizás lo más importante hubiese sido que la lluvia se hubiese adelantado antes de terminar, cosa que ha ocurrido al final. Demasiado tarde para cambios de estrategia y de emplazamiento de "vagones". La clasificación ha quedado así, tras las 70 vueltas: