Estos criterios, según informó a EFE el director de Comunicación y Relaciones Externas de Porsche España, José Antonio Ruiz, se centran en la reducción de peso de los modelos, en la introducción de sistemas de inyección eficientes y de las transmisiones automáticas de doble embrague, así como en la tecnología híbrida, siempre en combinación con un nivel de prestaciones de deportivas que considera irrenunciables.
En este sentido y, en el Porsche Boxster Spyder, que fue presentado ayer para el mercado español, el reto de protección medioambiental se ha centrado en una reducción del peso del coche en orden de marcha de 80 kilogramos, aplicada en elementos de la carrocería, del habitáculo interior, del sistema eléctrico y en las llantas.
En este sentido, el peso total del coche es de 1.350 kilogramos repartidos en un 45% sobre el eje delantero y en un 55% sobre el trasero, para garantizar mejor las repuestas de la tracción trasera de este coche.
Del Porsche Boxster Spyder, que sigue la tradición que la marca alemana estableció con modelos como el número 1 (1948), el 550 Spyder (1955), el 718 Spyder (1960) y el 909 Bergspyder (un modelo destinado a las prueba de rally de montaña), se esperan vender en el mercado español, de aquí a final de año, una veintena de unidades.
Este modelo, que fue presentado como primicia mundial en el salón del Automóvil de Los Angeles (EEUU) en diciembre del año pasado, equipa un motor central (situado detrás de los asientos traseros) de 3.4 litros de cilindrada y una potencia de 320 CV, diez unidades de potencia más que el Boxster convencional.
Dicho motor está asociado a una transmisión manual de seis velocidades y a una automática de doble embrague de siete relaciones.
El nuevo modelo es una descapotable radical que para situaciones de emergencia dispone de una capota de lona de una sola capa que se monta y desmonta de forma manual.
El precio de venta al público que se ha fijado para España es de 72.710 euros.