Es bien sabido por muchos, la infracción que conlleva, así como el peligro, rebasar la velocidad máxima permitida en las vías de nuestro país. Si, es cierto, en algunos casos resulta exagerado, y más aún si pensamos en los coches que se fabrican hoy en día, todos ellos son capaces, en mayor o menor medida de superar el límite de velocidad genérico.
Por todo esto, en los próximos días, comenzarán a funcionar los temidos radares por tramos. Estos dispositivos funcionan de la siguiente forma. Un radar principal, capta el momento en el que nuestro vehículo pasa por él, y realiza un cálculo del tiempo que tiene que tardar, en función de la velocidad a la que se debe ir, en pasar por dicho tramo. Matemática pura. Si el radar detecta que el vehículo ha realizado el tramo en un tiempo menor a lo debido, éste fotografiará al infractor.
Con este sistema, se pretende disuadir, o evitar, aquellos que circulan superando los límites y frenan justo antes del radar, para posteriormente reanudar la marcha que antes llevaban, por lo que en realidad los radares fijos tan solo hacían cumplir con el límite durante poco metros.
Los radares de "última generación estarán situados en los siguientes puntos: uno en la AP-66 en la provincia de León, otro en la A-6, concretamente en los túneles de Guadarrama y otro más en la A7 a la altura de Torrox (Málaga).
Por el momento, la DGT no comenzará a multar, pero sí a sancionar, mediante un escrito, advirtiendo de la multa que podría haber ocasionado su infracción, y la explicación al nuevo seguimiento de infractores al volante.