Las medidas adoptadas por el Gobierno para reducir el consumo no ha tenido en cuenta muchos factores influyentes. Si los fabricantes, concesionarios y sus respectivas asociaciones se callan, los usuarios tratan de manifestarse para que los inútiles del Gobierno se den cuenta de su metedura de pata. Quizás habrá que hacer algo y poner el dedo donde más les duele. En Francia y en Reino Unido los conductores han atacado en el flanco de las petroleras.
Los ingleses y franceses han actuado y siguen haciendolo con decisión para demostrarles que los consumidores inciden en los precios. La única forma de bajarlos es darles ahí, donde más les duele: ¡en su propio bolsillo!
¿Cómo podemos hacerlo? Es sencillo: todos necesitamos nuestro vehículo y no podemos prescindir de la gasolina. Sin embargo, podemos influir en los precios de la misma. Para ello es necesario actuar conjuntamente, como una piña, en esta revolucionaria guerra contra las petroleras, especialmente con las dos que más venden, Repsol y Cepsa. Es cuestión de no comprar el combustible en estas estaciones.