La temporada 2026 de MotoGP arrancó con un mensaje claro: Pedro Acosta ya compite —y gana— como una referencia del campeonato. El murciano conquistó la Sprint del Gran Premio de Tailandia, disputado en el exigente Chang International Circuit, tras un final tan explosivo como polémico frente a Marc Márquez.
Márquez partía desde la primera línea y no falló en el arranque. Superó al ‘poleman’ Marco Bezzecchi en los primeros metros y tomó el control con autoridad, tras un gran duelo con el piloto italiano en las primeras vueltas. Sin embargo, el ritmo de carrera no fue suficiente para descolgar a un Acosta decidido, que pronto dejó atrás a Raúl Fernández para instalarse en la segunda posición.
La caída de Bezzecchi en la tercera vuelta terminó de configurar el duelo esperado. A partir de ahí, el Sprint se convirtió en un mano a mano generacional: experiencia frente a ambición.
Márquez trató de romper el ritmo con vueltas constantes y defendiendo cada frenada en el tercer sector, mientras Acosta estudiaba sus movimientos, cuidando el neumático trasero y preparando el ataque final. Detrás, Fernández consolidaba un valioso tercer puesto, mientras nombres como Jorge Martín y Ai Ogura mantenían a Aprilia con protagonismo en el Top 5.
Más atrás, Francesco Bagnaia protagonizaba una remontada inteligente hasta la zona de puntos, demostrando capacidad de gestión en un Sprint siempre condicionado por el límite de vueltas y la degradación.
El momento decisivo llegó a menos de dos vueltas del final. En plena lucha por el liderato y la victoria, Márquez y Acosta se tocaron en una maniobra al límite. El ’93’ mantuvo inicialmente la posición, pero Dirección de Carrera determinó que debía ceder un puesto por el incidente.
En mi opinión, la acción de Marc Márquez no merecía sanción. Fue un lance de carrera propio de una batalla por la victoria en un Sprint, con ambos pilotos apurando la frenada y defendiendo su trazada al máximo. En este tipo de situaciones, donde ninguno obtiene una ventaja clara y el contacto forma parte del riesgo asumido por ambos, la interpretación podría haber sido más flexible y dejar que el resultado se decidiera exclusivamente en pista.
La sanción cambió el desenlace: Acosta heredó el liderato y no falló. Cruzó la meta para lograr su primera victoria en formato Sprint, convirtiéndose además en el piloto más joven en conseguirlo en la categoría reina.
Márquez fue segundo y Raúl Fernández selló un podio íntegramente español, confirmando que 2026 empieza con dominio nacional y una rivalidad que promete marcar la temporada.
El campeonato apenas ha comenzado, pero Tailandia ya ha dejado claro que la nueva generación no espera turno.