AUTOPÍA da un salto histórico en 2026 con su edición más ambiciosa: dos jornadas completas, una selección irrepetible de vehículos clásicos y contemporáneos, y una experiencia que combina motor, naturaleza y estilo de vida en uno de los eventos imprescindibles del año.
Hay eventos que se visitan y otros que se viven. AUTOPÍA pertenece, sin duda, a la segunda categoría. En 2026, la cita madrileña alcanza un nuevo nivel de madurez con una edición que marca un antes y un después: por primera vez, el evento se desplegará a lo largo de dos jornadas completas —25 y 26 de abril— en el privilegiado entorno del Bosque del Santander. Un escenario donde la naturaleza no actúa como telón de fondo, sino como parte esencial de la experiencia.
Porque AUTOPÍA no es una concentración al uso. Es un ejercicio de curaduría. Un museo efímero donde cada máquina ha sido elegida no solo por su valor técnico, sino por la historia que representa, por la emoción que despierta. Más de 2.000 vehículos darán forma a un relato que conecta generaciones: desde pioneros centenarios hasta iconos contemporáneos que siguen definiendo el presente del automóvil.
En esta edición, además, el tiempo deja de ser un límite. La ampliación a dos días no solo responde a la creciente demanda, sino que introduce una narrativa dinámica: parte de la colección y de las actividades rotará entre jornadas, invitando a redescubrir el evento desde nuevas perspectivas. No hay dos AUTOPÍA iguales. Y este año, ni siquiera habrá dos días idénticos.
La edición de 2026 rinde tributo, además, a algunos de los nombres más influyentes de la historia del motor. El medio siglo del Volkswagen Golf GTI, la sensual revolución que supuso el Lamborghini Miura hace 60 años, el siglo de innovación de Ducati o las cuatro décadas de carácter del BMW M3 no se presentan aquí como efemérides, sino como capítulos vivos de una misma historia: la de la pasión por conducir.
Pero AUTOPÍA también se define por lo intangible. Por las conversaciones improvisadas junto a un capó abierto, por el sonido de un motor arrancando en mitad del bosque, por la complicidad entre desconocidos que comparten una misma sensibilidad. Es un punto de encuentro donde las etiquetas desaparecen y donde el automóvil recupera su dimensión más humana.
A esa experiencia se suma el Club AUTOPÍA, un espacio reservado que eleva la estancia a un plano más íntimo y sofisticado: hospitalidad, networking y una programación diseñada para quienes entienden el motor como parte de un estilo de vida.
La propuesta se completa con música en directo, una oferta gastronómica cuidadosamente seleccionada y un ambiente abierto, familiar y dog friendly que invita a disfrutar sin prisa. Todo ello con un componente solidario, gracias a la colaboración con la Cris contra el cáncer.