En 2026, la gama de motores gasolina del grupo Stellantis entra en una fase de transformación profunda que marca el final progresivo de la era PureTech tal y como se ha conocido durante la última década. Lejos de tratarse de una simple evolución, el cambio responde a una estrategia global de renovación mecánica dentro de Stellantis, motivada tanto por la necesidad de mejorar la fiabilidad como por la presión de las normativas de emisiones y el avance de la electrificación.
Los conocidos motores PureTech 1.2 turbo tricilíndricos han sido protagonistas en modelos clave como el Peugeot 208, el Peugeot 2008 y el Peugeot 308. Sin embargo, su arquitectura con correa de distribución en baño de aceite ha generado problemas de desgaste prematuro en determinadas series, además de críticas por los costes de mantenimiento asociados y diversas campañas técnicas. Estos factores han acelerado la decisión de sustituir progresivamente esta familia de motores.
El reemplazo llega en forma de una nueva generación de propulsores 1.2 turbo que mantienen la filosofía tricilíndrica, pero introducen cambios clave en su diseño. La modificación más importante es la adopción de una distribución por cadena, lo que elimina uno de los puntos más conflictivos del sistema anterior. Además, estos motores incorporan mejoras internas en la gestión térmica, la reducción de fricciones y la eficiencia de combustión, con el objetivo de ofrecer mayor durabilidad y menores costes de mantenimiento a largo plazo. En la práctica, este nuevo bloque se convierte en el sucesor directo de las versiones de acceso del antiguo PureTech.
Paralelamente, la estrategia de producto se apoya cada vez más en la hibridación ligera de 48V, presente en un número creciente de versiones. Este sistema permite asistir al motor de combustión en fases de aceleración, reducir el consumo en entornos urbanos y mejorar la suavidad del sistema stop-start, contribuyendo a reducir emisiones sin necesidad de electrificación completa. En combinación con los nuevos motores, representa una solución de transición hacia una gama más electrificada.
Todo este movimiento se enmarca dentro del plan industrial de Stellantis, que avanza hacia plataformas de nueva generación como STLA Small, diseñadas para integrar tanto motores térmicos optimizados como sistemas híbridos y eléctricos puros. El objetivo a medio plazo es claro: reducir progresivamente el peso de la combustión tradicional en favor de la electrificación, manteniendo únicamente motores de gasolina más eficientes durante la fase de transición.
Para el conductor, este cambio supone una mejora importante en términos de fiabilidad esperada y costes de mantenimiento, especialmente por la eliminación de la correa en baño de aceite, uno de los elementos más polémicos del anterior diseño. Al mismo tiempo, la gama se orienta hacia un futuro donde los motores gasolina puros serán cada vez menos habituales, dando paso a sistemas híbridos como estándar en muchos modelos.
En definitiva, 2026 no representa el nacimiento de un nuevo “PureTech”, sino el cierre de su ciclo como familia de motores dominante. Peugeot redefine su estrategia mecánica con propulsores más convencionales en su arquitectura, más robustos en su enfoque y claramente alineados con la transición hacia una gama cada vez más electrificada.