Fernando Alonso está preparando su regreso al Dakar. El piloto asturiano, que acaba de confirmar su continuidad con Aston Martin en la Fórmula 1 durante 2027, afrontará en enero un nuevo desafío fuera de los circuitos si se completa el acuerdo que ya está prácticamente cerrado. Su regreso será muy diferente al de 2020: tendrá un prototipo T1+ de Prodrive, basado en el Dacia Sandrider ganador del último Dakar, y volverá a contar con Marc Coma como copiloto.
La operación todavía no ha sido presentada oficialmente por todas las partes y falta la firma definitiva, pero varias fuentes especializadas coinciden en que Fernando Alonso disputará el Dakar 2027. El coche será un antiguo Dacia gestionado por Prodrive y recibirá exteriormente la identidad de Aston Martin, la misma marca con la que el asturiano continuará compitiendo en Fórmula 1.
El movimiento supone uno de los grandes bombazos del automovilismo español para 2027. Alonso volverá al rally raid sin abandonar la Fórmula 1 y lo hará con un coche que ya ha demostrado que puede ganar el Dakar.
Hay que remontarse a 2020 para encontrar la primera aventura de Fernando Alonso en el Dakar. Aquel año el asturiano se puso al volante de un Toyota Hilux de Toyota Gazoo Racing y tuvo como copiloto precisamente a Marc Coma, cinco veces ganador del Dakar en moto.
No fue una participación testimonial. Alonso terminó 13º de la clasificación general, consiguió varios resultados entre los mejores de cada etapa y dejó una impresión muy positiva pese a tratarse de su primera participación en la prueba más dura del mundo del motor.
También sufrió algunos de los golpes que hacen del Dakar una competición completamente diferente a la Fórmula 1. El más espectacular llegó en la décima etapa, cuando sufrió un vuelco que puso a prueba tanto al piloto como al Toyota.
Pero Alonso terminó la carrera. Y, sobre todo, se quedó con ganas de más.
La gran diferencia respecto a 2020 estará en el coche. Esta vez Alonso tendría a su disposición un prototipo T1+ desarrollado por Prodrive, una de las estructuras con más experiencia del mundo de los raids. El vehículo procede del proyecto Dacia Sandrider desarrollado por Prodrive y es el mismo concepto de coche con el que Nasser Al-Attiyah consiguió ganar el Dakar 2026.
Para 2027, Dacia ya no continuará con el programa oficial y Prodrive busca dar continuidad al proyecto. Ahí aparece Aston Martin. El prototipo será transformado exteriormente para adoptar la imagen de la marca británica, creando un coche de competición que poco tendrá que ver técnicamente con los Aston Martin de calle, pero que tendrá una conexión directa con la estructura con la que Alonso compite en Fórmula 1.
Y detrás de todo el proyecto está un nombre conocido por Alonso: David Richards. El británico y Prodrive mantienen además una larga relación con Aston Martin en competición, lo que facilita la conexión entre ambos proyectos.
Si hay una pieza que encaja especialmente bien en este regreso es Marc Coma. El español volverá a ser, salvo cambios de última hora, el copiloto de Fernando Alonso.
No es una elección casual. Coma conoce perfectamente al asturiano después de compartir con él el Dakar 2020 y, además, aporta una experiencia extraordinaria en navegación y rally raid después de haber ganado cinco veces el Dakar en la categoría de motos.
La pareja ya demostró en 2020 que podía competir a buen nivel. Ahora tendrá algo que no tenía entonces: un coche de última generación diseñado específicamente para luchar por las posiciones delanteras.
La noticia explica también unas declaraciones realizadas por Alonso hace apenas unos días. Después de renovar con Aston Martin para continuar en Fórmula 1 durante 2027, el piloto español dejó caer que todavía tenía algunos proyectos deportivos en mente.
"Tal vez haya más sorpresas en las próximas semanas", explicó Alonso.
Y añadió una frase que ahora cobra especial importancia: quiere seguir buscando los límites de lo posible. El Dakar encaja perfectamente en esa filosofía.
El propio Alonso reconoció recientemente que el rally le atrae precisamente porque es el extremo contrario a la Fórmula 1. En el Dakar volvería a sentirse un novato, obligado a aprender desde cero y a enfrentarse a un tipo de conducción completamente diferente.
Lo más sorprendente del proyecto no es solamente que Alonso vuelva al Dakar. Es que lo hará mientras continúa siendo piloto de Fórmula 1. A sus 45 años, el asturiano seguirá en Aston Martin durante la temporada 2027 junto a Lance Stroll. La renovación se confirmó a finales de septiembre y garantiza que Alonso seguirá compitiendo al máximo nivel del automovilismo de circuitos.
Ahora, además, pretende añadir el Dakar a su calendario. El contraste no puede ser mayor. Por un lado, un Fórmula 1 de última generación, precisión absoluta, circuitos y carreras de poco más de hora y media.
Por otro, un prototipo T1+ de más de una tonelada, arena, piedras, dunas, navegación y etapas interminables. Y Alonso quiere hacer las dos cosas.
El Dakar 2027 está previsto inicialmente para disputarse durante el mes de enero, con un calendario que apunta del 1 al 15 de enero. Sin embargo, todavía existe incertidumbre sobre el escenario definitivo de la prueba debido a la situación geopolítica de Oriente Medio.
Arabia Saudí continúa apareciendo como escenario previsto, aunque también se ha planteado la posibilidad de trasladar la competición a Marruecos si las circunstancias obligan a modificar el recorrido.
Para Alonso, además, el calendario será especialmente exigente. El Dakar terminará justo cuando el piloto tendrá que comenzar a preparar una nueva temporada de Fórmula 1. No habrá mucho tiempo para descansar.
Este puede ser el principal problema de Alonso. En 2020 tuvo tiempo para preparar su debut en el Dakar y acumuló kilómetros en diferentes pruebas antes de afrontar la carrera. Ahora llega con mucha menos disponibilidad.
La temporada de Fórmula 1 ocupará buena parte de su calendario y el Dakar se celebrará prácticamente entre dos temporadas del campeonato. A su favor tiene algo fundamental: la experiencia.
Alonso ya sabe lo que significa conducir durante horas fuera del asfalto, navegar a alta velocidad y gestionar neumáticos, mecánica y ritmo en un terreno que cambia constantemente. Y también conoce perfectamente lo que supone competir contra el reloj.
Esta es la gran pregunta. En 2020, antes de debutar, Alonso ya dejó claro que si algún día volvía al Dakar lo haría con ambición de ganar. Ahora las circunstancias son diferentes. Tiene un coche que procede de un proyecto ganador, una estructura como Prodrive y un copiloto como Marc Coma.
Pero ganar el Dakar es otra historia. La prueba se ha profesionalizado enormemente y reúne a pilotos especializados en rally raid con miles de kilómetros de experiencia en este tipo de competición. Alonso tendría que enfrentarse, además, a pilotos que llevan años desarrollando específicamente esta disciplina.
Por eso sería demasiado pronto para colocarle entre los favoritos. Pero tampoco se puede descartar al asturiano. Su capacidad para adaptarse a coches diferentes es precisamente una de sus grandes virtudes.
Hay otro aspecto que convierte este proyecto en especialmente atractivo. Aston Martin no tendrá solamente presencia en Fórmula 1. La firma británica podría aparecer también en el Dakar con un prototipo desarrollado por Prodrive, aunque técnicamente el coche proceda del anterior programa Dacia.
Es una operación muy interesante desde el punto de vista comercial y deportivo. Aston Martin tendría una nueva plataforma de exposición internacional y Fernando Alonso sería, probablemente, el mejor piloto posible para poner ese proyecto en el centro de todas las miradas. Un Aston Martin atravesando el desierto con Alonso al volante es una imagen difícil de mejorar.
Fernando Alonso ya ha competido en Fórmula 1, resistencia, IndyCar y Dakar. Igualmente, ha ganado dos Mundiales de Fórmula 1, dos veces las 24 Horas de Le Mans y el Mundial de Resistencia. Ahora quiere volver a enfrentarse al Dakar. Y lo hará sin esperar a retirarse de la Fórmula 1.
Si el acuerdo se firma definitivamente, Fernando Alonso volverá al desierto en enero de 2027 con un coche de Prodrive, vestido de Aston Martin y con Marc Coma a su derecha. Siete años después de su primera aventura, con más experiencia y con un coche mucho más competitivo.
Y con una frase que resume perfectamente al piloto asturiano: Alonso no sabe estar quieto.