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El Fiat Topolino que quería ser un Porsche: dos prototipos que convierten al pequeño eléctrico en algo único

DISEÑO ITALIANO SOBRE CUATRO RUEDAS

GFG Style, el estudio de Fabrizio Giugiaro, transforma el cuadriciclo eléctrico de Fiat en dos atrevidos prototipos: un biplaza descapotable inspirado en el Porsche 550 Spyder y un curioso cuatro plazas.

Tomy Díaz-Valdés | Miércoles 23 de septiembre de 2026
El Fiat Topolino nació para moverse por la ciudad con un planteamiento sencillo: pequeño, eléctrico, económico y fácil de conducir. Pero incluso un cuadriciclo de apenas 8 CV puede convertirse en objeto de deseo cuando cae en manos de dos apasionados del diseño italiano. Fabrizio Giugiaro y Lapo Elkann han utilizado el pequeño Fiat como punto de partida para crear dos prototipos que demuestran que la pasión por el automóvil no siempre necesita cientos de caballos.

Fabrizio Giugiaro y Lapo Elkann llevaban tiempo buscando un proyecto que les permitiera trabajar juntos. En lugar de recurrir al habitual superdeportivo de muchos cientos de caballos o a un exclusivo restomod, decidieron hacer algo mucho más inesperado: transformar uno de los coches más pequeños y accesibles del mercado.

El resultado son dos prototipos desarrollados por GFG Style, el estudio de diseño fundado por Giorgetto y Fabrizio Giugiaro después de su etapa en Italdesign.

Los protagonistas reciben los nombres de Top. L (Love) y Top. J (Joy). El primero apuesta por una interpretación deportiva y descapotable, mientras que el segundo lleva la idea del Topolino todavía más lejos con cuatro plazas.

Top. L: el Topolino que mira al Porsche 550 Spyder

El Top. L es probablemente el más llamativo de los dos. GFG Style elimina prácticamente toda la parte superior de la carrocería original y sustituye la configuración convencional del Topolino por un pequeño parabrisas envolvente. Las puertas desaparecen y dejan paso a unas estructuras de cuerda de inspiración náutica, tomadas de las posibilidades de personalización del Topolino Dolcevita.

El conjunto adquiere una imagen mucho más deportiva gracias a unos nuevos faros LED inspirados en el Fiat 500, unas llantas cromadas multirradio de aspecto clásico y una carrocería acabada en un particular tono aguamarina mate. En el interior se mantiene la misma filosofía, con cuero y Alcantara a juego.

La inspiración más evidente llega de Estados Unidos, aunque con un protagonista muy italiano. GFG Style reconoce que la imagen del Top. L bebe del mítico Porsche 550 Spyder, el pequeño deportivo asociado para siempre a James Dean y conocido por el sobrenombre de "Little Bastard".

El resultado es una especie de pequeño roadster eléctrico que, pese a sus dimensiones y prestaciones, busca transmitir sensaciones antes que velocidad.

Top. J: cuatro plazas... pero con truco

El segundo prototipo resulta todavía más peculiar. El Top. J pretende convertir el Topolino en un pequeño vehículo para cuatro ocupantes. Para conseguirlo, GFG Style ha modificado la zona posterior de carga e instalado un banco orientado hacia atrás.

Y aquí aparece el principal inconveniente: los pasajeros posteriores prácticamente llevan las piernas fuera del vehículo.

Esta configuración hace que el prototipo no pueda mantener la homologación como cuadriciclo ligero L6e y obligaría a encuadrarlo dentro de la categoría L7e, de mayores exigencias.

El Top. J incorpora además una capota de tela y unas puertas tubulares, manteniendo la filosofía de vehículo abierto y prescindiendo de las ventanillas.

La decoración también tiene historia. La combinación de azul y verde está inspirada en el Ferrari 166 MM que condujo Gianni Agnelli durante los años 50, además de recuperar colores asociados a la familia Agnelli y a la etapa de Lapo Elkann al frente de Garage Italia.

El interior sigue la misma línea, combinando tonos azules y verdes con tapicería de tela de rizo y cuero.

8 CV y 75 kilómetros de autonomía

Lo más curioso es que toda esta transformación estética no viene acompañada de una preparación mecánica. Bajo la carrocería permanece la configuración original del Fiat Topolino: un motor eléctrico de 8 CV (6 kW) alimentado por una batería de 5,5 kWh.

La autonomía homologada se sitúa en 75 kilómetros. Por tanto, ni el Top. L ni el Top. J pretenden convertirse en deportivos rápidos. De hecho, la filosofía de sus creadores va precisamente en la dirección contraria: demostrar que la diversión al volante no depende necesariamente de la potencia.

El propio Lapo Elkann explica que el proyecto nace de la amistad entre ambos y de su pasión compartida por los coches, el diseño y el movimiento.

Un ejercicio de diseño, no un nuevo Fiat

Por ahora, GFG Style no ha anunciado ningún plan para producir estos prototipos. Son, por tanto, ejercicios de diseño y creatividad alrededor de un modelo que normalmente asociamos con los desplazamientos urbanos y la movilidad práctica.

Y precisamente ahí reside buena parte de su interés. El Topolino demuestra que incluso un cuadriciclo eléctrico puede convertirse en una pieza de diseño cuando se modifican proporciones, materiales, colores y carrocería.

El Topolino ya tiene una larga historia de transformaciones

No es la primera vez que el pequeño Fiat sirve como lienzo para diseñadores y carroceros. En 2024, Castagna Milano y Carrozzeria Garavini presentaron sus propias interpretaciones del Topolino, con carrocerías personalizadas y transformaciones realizadas en series muy limitadas.

La propia Fiat también ha explorado las posibilidades de personalización del modelo con diferentes versiones y conceptos, entre ellos el Topolino Sport, el Vilebrequin y el prototipo Multiplina, una propuesta de cuatro plazas que comparte plataforma con el pequeño eléctrico.

Incluso han circulado rumores sobre un posible Abarth Topolino, aunque una hipotética versión deportiva tendría que apostar principalmente por la estética y la puesta a punto, ya que las características del vehículo y su categoría limitan enormemente cualquier incremento de prestaciones.

Cuando 8 CV son suficientes para llamar la atención

El Top. L y el Top. J no necesitan ser rápidos para resultar interesantes. Su principal argumento está precisamente en haber convertido un sencillo cuadriciclo eléctrico en un ejercicio de diseño con personalidad.

Dos Topolino, dos filosofías y una misma idea: hacer que un coche pequeño vuelva a despertar emociones.

Y eso, en una época en la que la potencia de los coches no deja de crecer, quizá sea precisamente lo más llamativo de estos dos peculiares prototipos.

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