BMW continúa avanzando en el desarrollo de uno de los modelos más importantes de su futura gama deportiva. El BMW M3 eléctrico ya rueda con una carrocería de pruebas camuflada y las nuevas imágenes publicadas por la marca permiten descubrir algunos detalles del que será el primer M3 de producción completamente eléctrico.
El prototipo guarda un evidente parecido con el concept presentado el pasado mes de junio, aunque adopta una imagen bastante más cercana a la de un automóvil de producción. BMW ha suavizado algunos de los elementos más extremos del prototipo, pero mantiene varias de sus señas de identidad.
La parte frontal es una de las zonas donde más se aprecian los cambios. El prototipo de producción presenta un parachoques delantero menos agresivo, mientras que el difusor trasero también es de dimensiones más contenidas. Los diseñadores de BMW han sustituido además algunos elementos especialmente llamativos del concept por soluciones más convencionales. El futuro M3 eléctrico utiliza retrovisores exteriores tradicionales y unas manijas de las puertas integradas en la carrocería.
En la parte posterior también se aprecia una evolución hacia un diseño más convencional. El modelo definitivo parece abandonar parte de la estética radical del prototipo para ofrecer una imagen que pueda encajar mejor en un coche de producción. Pero BMW no ha renunciado por completo a la espectacularidad. El prototipo conserva los gráficos amarillos de los grupos ópticos, uno de los elementos más reconocibles del concept, además de las características luces inferiores de forma cuadrada.
El capó también presenta entradas o zonas de ventilación y en la parte trasera aparece un pequeño alerón, detalles que dejan claro que, pese a ser eléctrico, seguirá siendo un auténtico M.
La gran incógnita continúa estando bajo la carrocería. la firma alemana todavía no ha confirmado las especificaciones definitivas del M3 eléctrico, pero todo apunta a que el modelo recurrirá a una configuración especialmente sofisticada con cuatro motores eléctricos, uno para cada rueda.
Esta solución permitiría controlar de forma independiente el par enviado a cada rueda y ofrecer un nivel de gestión de la tracción y comportamiento dinámico muy superior al de un sistema convencional.
Y las cifras que se manejan son espectaculares. Las primeras informaciones apuntaban a una potencia de aproximadamente 691 CV, mientras que otras estimaciones han elevado el listón hasta cerca de 1.000 CV.
Entre ambos extremos se encuentra probablemente el escenario más lógico para el modelo de producción. BMW podría buscar un equilibrio entre potencia, autonomía, peso y capacidad dinámica, especialmente teniendo en cuenta la competencia que llegará desde Mercedes-AMG.
El futuro Mercedes-AMG Clase C eléctrico también está siendo desarrollado con una configuración de varios motores. En este caso se habla de un sistema de tres motores y una potencia que podría rondar los 800 CV.
BMW no querrá quedarse atrás. Por eso, aunque alcanzar los 1.000 CV convertiría al M3 eléctrico en una auténtica bestia, es posible que la marca alemana opte por una cifra algo más contenida, pero acompañada de una sofisticada gestión electrónica capaz de aprovechar cada caballo.
En un coche como el M3, además, la potencia máxima no será el único argumento. La capacidad de acelerar, frenar, cambiar de dirección y transmitir el par al asfalto será tan importante como la cifra que aparezca en la ficha técnica.
La llegada del M3 eléctrico supondrá uno de los cambios más importantes en la historia del modelo. El M3 ha construido su reputación alrededor de los motores de combustión de altas prestaciones, pero BMW está preparando una nueva generación en la que la electrificación tendrá un papel protagonista.
La marca de baviera todavía mantiene bajo secreto buena parte de sus características técnicas, por lo que quedan por conocer datos fundamentales como la batería, autonomía, peso, aceleración y potencia definitiva. Lo que sí parece claro es que BMW no quiere que el paso a la electricidad convierta al M3 en un coche aburrido.
Todo lo contrario. El futuro M3 eléctrico apunta a convertirse en uno de los deportivos eléctricos más sofisticados del mercado, con cuatro motores, tracción integral y una potencia que podría superar ampliamente los 700 CV.
Y si finalmente BMW se acerca a los 1.000 CV, el nuevo M3 podría dejar de ser simplemente la versión eléctrica del mítico deportivo alemán para convertirse en uno de los BMW de producción más brutales jamás fabricados.