Comprar un coche eléctrico ya no es la única decisión que debe tomar un conductor. También hay que saber dónde y cuánto cuesta cargarlo, porque el precio de la electricidad puede hacer que recorrer 100 kilómetros salga por apenas unos euros o que el coste se acerque mucho al de un coche de gasolina o diésel.
En 2026 la diferencia sigue siendo enorme. Según los datos comparativos publicados por el Ministerio para la Transición Ecológica, un coche eléctrico con recarga doméstica tiene un coste energético de 2,75 euros cada 100 kilómetros, mientras que con recarga rápida el coste sube hasta 8,37 euros por cada 100 kilómetros. En el mismo cálculo, un coche de gasolina se sitúa en 9,68 euros y uno diésel en 8,56 euros por cada 100 kilómetros.
Y aquí está la clave: un coche eléctrico es especialmente barato de utilizar cuando se puede cargar habitualmente en casa. Si depende casi siempre de cargadores rápidos públicos, la ventaja económica se reduce considerablemente.
El precio de una recarga depende de la capacidad de la batería, pero también, y mucho, del lugar en el que se realice. Para entenderlo mejor podemos utilizar tres baterías habituales: 50, 60 y 75 kWh.
Tomando como referencia precios orientativos de recarga pública en España, una batería de 60 kWh puede suponer una factura muy diferente dependiendo del cargador. En casa, el coste puede ser de unos pocos euros; en un punto rápido, la misma cantidad de energía puede superar ampliamente los 30 euros.
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Capacidad batería |
Casa* |
Cargador público AC** |
Carga rápida DC*** |
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50 kWh |
6-8 € |
17,5-22 € |
23-30 € |
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60 kWh |
7-9 € |
21-26 € |
28-31 € |
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75 kWh |
9-11 € |
26-33 € |
35-38 € |
* Cálculo orientativo con un precio doméstico de alrededor de 0,12-0,15 €/kWh. ** Referencia aproximada de 0,35-0,45 €/kWh. *** Referencia aproximada de 0,47-0,51 €/kWh.
Los precios reales pueden variar según la compañía, la tarifa contratada, la ubicación, la potencia del cargador y las promociones disponibles. Además, el precio anunciado por el operador no es el único factor. También hay que tener en cuenta las pérdidas durante la recarga, por lo que la energía que sale de la red puede ser algo superior a la capacidad útil que finalmente almacena la batería.
Esta es probablemente la cifra que más interesa a cualquier conductor. Supongamos un coche eléctrico con un consumo real de 17 kWh cada 100 kilómetros.
Si se carga en casa a un precio de 0,14 €/kWh, recorrer esos 100 kilómetros supondría aproximadamente 2,38 euros.
Si la recarga se realiza en un punto público convencional a 0,40 €/kWh, el coste subiría hasta 6,80 euros.
Y si utilizamos un cargador rápido a 0,50 €/kWh, recorrer esos mismos 100 kilómetros supondría unos 8,50 euros.
La diferencia es enorme.
- Coche eléctrico cargado en casa: unos 2-3 €
- Coche eléctrico en cargador público: unos 6-8 €
- Coche eléctrico en carga rápida: unos 8-9 €
- Coche diésel: 8,56 €
- Coche gasolina: 9,68 €
Los datos oficiales de MITECO confirman esta tendencia: el coste comparativo es de 2,75 €/100 km para la recarga doméstica y 8,37 €/100 km para la rápida, frente a 8,56 €/100 km del diésel y 9,68 €/100 km de la gasolina.
Aquí es donde las diferencias empiezan a ser todavía más evidentes. Con los valores oficiales de MITECO, recorrer 500 kilómetros supondría aproximadamente:
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Tipo de coche/recarga |
Coste aproximado 500 km |
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Eléctrico, recarga doméstica |
13,75 € |
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Eléctrico, recarga rápida |
41,85 € |
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Diésel |
42,80 € |
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Gasolina |
48,40 € |
Es decir, un coche eléctrico cargado principalmente en casa puede recorrer 500 kilómetros por menos de 14 euros de energía, según la metodología comparativa oficial. Pero si esos 500 kilómetros requieren utilizar exclusivamente carga rápida, el coste energético puede superar los 40 euros.
Ahí aparece la gran trampa del coche eléctrico: no cuesta lo mismo conducirlo dependiendo de dónde se cargue.
Para quien dispone de garaje y puede instalar un punto de recarga, el coche eléctrico mantiene una ventaja económica muy importante. La recarga doméstica permite aprovechar tarifas eléctricas más económicas y cargar durante varias horas, sin necesidad de pagar el sobrecoste asociado a la infraestructura de alta potencia.
De hecho, una guía publicada en septiembre de 2026 sitúa las tarifas domésticas en horas valle aproximadamente entre 0,08 y 0,15 €/kWh, mientras que los puntos públicos de corriente alterna se mueven alrededor de 0,30-0,45 €/kWh y la carga rápida puede alcanzar precios de hasta 0,79 €/kWh.
Por eso el verdadero ahorro de un coche eléctrico no está únicamente en el motor eléctrico, sino en tener acceso habitual a una recarga económica.
La carga rápida tiene una enorme ventaja: permite recuperar mucha autonomía en poco tiempo. Pero esa rapidez se paga.
Dependiendo del operador y de la potencia disponible, el precio puede situarse alrededor de 0,40-0,50 €/kWh y aumentar considerablemente en determinados puntos de alta potencia. Algunas redes pueden alcanzar o superar los 0,70 €/kWh.
Por ejemplo, una batería de 60 kWh:
- A 0,15 €/kWh: 9 €
- A 0,40 €/kWh: 24 €
- A 0,50 €/kWh: 30 €
- A 0,70 €/kWh: 42 €
La misma batería puede costar por tanto 9 o 42 euros, dependiendo de dónde se enchufe el coche. Ese es uno de los datos que cualquier comprador debería tener en cuenta antes de decidirse por un coche eléctrico.
El coche eléctrico no siempre es el más barato. Durante años se ha utilizado como argumento que conducir un eléctrico cuesta mucho menos que utilizar un gasolina o un diésel. Y es cierto, pero con un matiz importante.
Con recarga rápida habitual, el coste energético puede acercarse mucho al de un coche de combustión. Según MITECO, la diferencia sigue existiendo: 8,37 €/100 km para la carga rápida frente a 9,68 €/100 km en gasolina y 8,56 €/100 km en diésel.
Pero si el conductor tiene una tarifa doméstica favorable, los 2,75 €/100 km del cálculo oficial cambian completamente la ecuación.
No existe una respuesta única, porque depende también del precio de compra, financiación, seguro, mantenimiento, kilometraje y posibilidad de cargar en casa.
Pero hay una situación especialmente clara. Si haces muchos kilómetros y puedes cargar en casa, el eléctrico tiene mucho más sentido económico.
Por ejemplo, con 20.000 kilómetros al año:
- Eléctrico con carga doméstica: unos 550 €
- Eléctrico con carga rápida: unos 1.674 €
- Diésel: unos 1.712 €
- Gasolina: unos 1.936 €
Son cifras energéticas comparativas basadas en los valores oficiales de MITECO.
La diferencia entre cargar en casa y hacerlo siempre fuera puede superar los 1.100 euros al año en este ejemplo.
La respuesta depende del uso. El eléctrico es claramente más interesante para quien puede cargar en casa, especialmente si realiza muchos kilómetros al año y buena parte de ellos son urbanos o interurbanos.
El gasolina puede seguir siendo una alternativa sencilla para quienes no tienen posibilidad de instalar un cargador y realizan pocos kilómetros.
El diésel, por su parte, mantiene una ventaja en determinados perfiles de grandes kilometrajes, aunque la diferencia de coste energético con un eléctrico que carga en casa es muy elevada.
Y para quienes realizan viajes largos con frecuencia, hay que valorar también el tiempo necesario para las recargas y no únicamente el precio.
El coche eléctrico puede ser el vehículo más barato de utilizar en España en 2026, pero solo si se dan determinadas condiciones. La principal es tener acceso a una recarga doméstica económica.
Con los datos oficiales disponibles, recorrer 100 kilómetros con electricidad doméstica puede costar aproximadamente un tercio que hacerlo con gasolina. Sin embargo, utilizando carga rápida la diferencia se reduce de manera considerable.
Por eso, antes de comprar un coche eléctrico no basta con mirar su autonomía, potencia o precio. La pregunta que realmente hay que hacerse es dónde voy a cargarlo habitualmente.
Si la respuesta es «en mi garaje», el ahorro puede ser enorme. Si la respuesta es «en cargadores rápidos públicos», la historia cambia por completo.