La llegada del nuevo BAIC X75 a España confirma algo que ya no admite discusión: las marcas chinas han dejado de competir únicamente por precio y empiezan a hacerlo también por presencia, tecnología y percepción de calidad. El nuevo SUV de BAIC, importado por el Grupo Invicta Motor, aterriza en el segmento D-SUV con una receta muy clara: tamaño grande, equipamiento desbordante y una tarifa difícil de igualar.
Porque sí, sobre el papel el X75 parece una ganga. Mide 4,75 metros, desarrolla 177 CV, presume de un interior muy tecnológico y arranca en 29.995 euros financiado. El problema es que, cuando uno rasca un poco más allá de la ficha técnica, aparecen algunas dudas importantes.
Hay que reconocerlo: BAIC ha hecho un buen trabajo con el diseño. El X75 no parece un SUV barato ni transmite esa sensación de “copia” que acompañaba a muchos modelos chinos hace apenas unos años.
El frontal con parrilla “Kylin Wing”, la firma LED continua o la zaga iluminada con la inscripción “Beijing” consiguen darle cierta personalidad. El perfil, con caída suave del techo y proporciones musculosas, recuerda inevitablemente a algunos SUV coreanos recientes, aunque el conjunto resulta bastante coherente.
Eso sí, también es evidente que BAIC ha apostado por un diseño muy efectista. Hay abundancia de cromados, superficies brillantes y recursos visuales que buscan impresionar en un primer vistazo, aunque no siempre transmiten sofisticación real.
El habitáculo es probablemente el gran argumento comercial del X75. Y también el motivo por el que mucha gente va a entrar al concesionario. Tres pantallas, techo panorámico de 1,3 metros, asientos calefactados, ventilados y con masaje, tapicería de cuero, iluminación ambiental, carga inalámbrica, climatizador con purificador de aire… La lista de equipamiento es enorme para un coche de este precio.
Pero aquí aparece uno de los problemas habituales en muchos fabricantes chinos: el exceso de protagonismo de la tecnología frente a la ergonomía. La mayoría de funciones dependen de superficies táctiles y menús digitales, algo que puede resultar vistoso en una exposición, pero menos práctico en marcha. Además, aunque la presentación impresiona, habrá que comprobar cómo envejecen los materiales y los ajustes tras varios años de uso intensivo.
Y hay otro detalle importante: BAIC todavía no tiene el nivel de integración multimedia ni de refinamiento de software que ofrecen marcas europeas, japonesas o incluso algunos rivales chinos más avanzados.
El BAIC X75 utiliza un motor gasolina 1.5 turbo de 177 CV asociado a una caja automática de doble embrague y siete velocidades. Sobre el papel, las cifras son correctas: 305 Nm de par y prestaciones suficientes para mover el conjunto con solvencia.
Sin embargo, el gran problema está en otro lado: no tiene ningún tipo de electrificación. En pleno 2026, lanzar un SUV de casi 4,8 metros únicamente con etiqueta C es una decisión discutible. Especialmente cuando la competencia ya ha avanzado hacia soluciones híbridas o híbridas enchufables.
Además, el consumo homologado de 8,3 l/100 km lo sitúa por encima de la media del segmento.
El precio del X75 es su gran argumento, pero en el mercado real compite contra modelos muy consolidados.
Ofrece menos impacto tecnológico, pero transmite mayor solidez mecánica y una red más asentada. Es una alternativa más “honesta” en lo mecánico.
Apuesta por la electrificación y un posicionamiento más alineado con las normativas europeas actuales. En ese sentido, está mejor adaptado al futuro inmediato.
Es más caro, pero juega en otra liga en calidad de rodadura, ajuste interior, eficiencia y valor de reventa. Aquí el BAIC queda claramente por detrás.
Aunque cuesta bastante más, ofrece etiqueta ECO, consumos reales mucho más bajos y una fiabilidad contrastada. Es el clásico caso de “pagar más para preocuparse menos”.
El problema más serio del X75 no está fuera de China, sino dentro de ella. Marcas como BYD ya han dado un salto tecnológico y de electrificación que el BAIC no sigue.
Este es probablemente el punto más delicado del proyecto. BAIC habla de una red de más de 25 concesionarios y una garantía de 5 años o 100.000 km, lo que ayuda a reducir la incertidumbre inicial.
Pero la verdadera prueba está en el día a día: recambios, tiempos de reparación, soporte técnico y evolución del valor residual. Y aquí todavía no hay histórico suficiente en España como para generar confianza plena.
El BAIC X75 es un coche que impacta, y eso es innegable. Su nivel de equipamiento, su tamaño y su precio lo colocan como una opción muy agresiva dentro del mercado SUV.
Pero también es un producto con concesiones importantes:
En resumen, el X75 demuestra el avance de la industria china, pero también evidencia que el salto definitivo hacia la madurez en Europa no depende solo de pantallas grandes y precios bajos, sino de fiabilidad, eficiencia y experiencia acumulada.