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Porsche cambia de estrategia: menos eléctricos, más gasolina y coches mucho más exclusivos

ESTRATEGIA 2035

La marca alemana mantiene las tres tecnologías de propulsión, pero apuesta por vender menos unidades, subir precios y lanzar nuevos modelos de lujo, incluido un deportivo por encima del 911.

Tomy Díaz-Valdés | Jueves 08 de octubre de 2026
Porsche cambia de estrategia y da más tiempo de vida a los motores de combustión. La marca alemana no renuncia al coche eléctrico, pero sí rebaja su dependencia de esta tecnología y apuesta por mantener una gama en la que convivirán gasolina, híbridos enchufables y eléctricos durante los próximos años. El giro forma parte de un ambicioso plan para vender menos coches, pero más caros y exclusivos, reforzar los modelos de mayor margen y reducir su punto de equilibrio por debajo de las 200.000 unidades anuales. Y mientras prepara nuevos SUV y mantiene el 718 eléctrico, Porsche trabaja en algo todavía más sorprendente: un nuevo deportivo de motor central que estará por encima del 911 y del que conoceremos los primeros detalles el próximo 15 de octubre.

Porsche ha decidido cambiar el rumbo. La marca alemana no abandona el coche eléctrico, pero tampoco quiere depender de él como estaba previsto inicialmente. Su nueva estrategia para los próximos años apuesta por mantener abiertas las tres vías de propulsión —gasolina, híbridos enchufables y eléctricos— mientras transforma su negocio para vender menos coches, más caros y con mayores márgenes.

La nueva hoja de ruta, bautizada como Sportwagenschmiede '35, ha sido presentada durante el Capital Markets Day de Porsche y marca un importante cambio de prioridades. La compañía quiere reforzar su posición como fabricante de deportivos de lujo y reducir su dependencia del volumen para centrarse en modelos de mayor valor añadido.

La decisión llega después de un periodo complicado para la marca. Porsche cerró 2025 con 279.449 vehículos entregados y en el primer semestre de 2026 sus entregas cayeron un 16,5%, hasta 122.306 unidades. Al mismo tiempo, la compañía ha tenido que afrontar una menor demanda en algunos de sus mercados más importantes, especialmente China.

Porsche no abandona la gasolina

Una de las principales conclusiones de la nueva estrategia es que los motores de combustión seguirán teniendo recorrido en Porsche. La firma alemana, confirma que continuará invirtiendo tanto en nuevos motores de combustión como en sistemas híbridos enchufables, mientras mantiene el desarrollo de la tecnología eléctrica y de nuevas generaciones de baterías.

 
 
 
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Por tanto, no estamos ante una vuelta atrás completa frente al coche eléctrico. Porsche apuesta ahora por una estrategia mucho más flexible, en la que la tecnología elegida dependerá del modelo, el segmento y la demanda de los clientes. Es un cambio importante respecto al camino que parecía tomar la industria premium hace unos años.

El 718 será eléctrico, pero no todos los Porsche seguirán el mismo camino

La estrategia de Porsche también deja claro que el coche eléctrico seguirá siendo protagonista en determinados modelos. Los próximos Porsche 718 Boxster y Cayman serán completamente eléctricos y su llegada está prevista para 2028. También continuará la expansión de la gama eléctrica con el Macan y el nuevo Cayenne Electric.

Sin embargo, Porsche prepara al mismo tiempo nuevos modelos con motores de combustión e híbridos enchufables. En 2028 está previsto el lanzamiento de un nuevo SUV del segmento B, que convivirá con el Macan eléctrico y que contará con motores de combustión y tecnología híbrida enchufable. La marca espera que este modelo tenga un impacto importante en sus ventas y rentabilidad a partir de 2029. La estrategia, por tanto, no consiste en elegir entre gasolina o electricidad. Consiste en tener las dos opciones abiertas.

Menos Porsche y más caros

Aquí aparece uno de los cambios más importantes.

Porsche quiere dejar atrás la filosofía de crecer a cualquier precio y adopta definitivamente el concepto “Value over Volume”. La compañía pretende reducir su punto de equilibrio hasta situarlo por debajo de las 200.000 unidades anuales. El objetivo es poder ser rentable con un volumen de ventas considerablemente menor al actual. Y para conseguirlo, Porsche quiere que cada coche genere más valor.

La marca pretende reducir aproximadamente un 20% el número de variantes de sus modelos y aumentar alrededor de un 30% las ventas por variante. Además, calcula que podrá incrementar aproximadamente un 20% el precio medio de sus modelos de gama alta gracias a una mayor exclusividad y personalización.

En otras palabras: menos coches, pero más caros y más rentables.

Porsche quiere parecerse más a Ferrari

La nueva estrategia también busca acercar todavía más a Porsche al territorio de los fabricantes de lujo. La marca quiere aumentar las posibilidades de personalización y dar más protagonismo a programas como Sonderwunsch, que permite crear vehículos prácticamente únicos.

Igualmente, Porsche pretende multiplicar por seis los ingresos procedentes de este tipo de personalizaciones a medio plazo. La idea es sencilla: no se trata únicamente de vender un 911, un Cayenne o un Panamera, sino de conseguir que cada cliente pueda convertir su Porsche en un producto mucho más exclusivo y, evidentemente, mucho más caro.

Un Porsche por encima del 911

Y aquí aparece probablemente la parte más emocionante de la nueva estrategia. Porsche ha confirmado el desarrollo de una plataforma para un superdeportivo de motor central situado por encima del 911. La compañía no ha desvelado todavía todos los detalles, pero sí ha confirmado que ofrecerá un primer adelanto del proyecto el próximo 15 de octubre.

Será, por tanto, uno de los grandes acontecimientos para los aficionados a Porsche durante este mes. La llegada de este modelo encaja perfectamente con la nueva filosofía de la marca: menos volumen y más producto aspiracional.

Un Porsche todavía más exclusivo que el 911 puede convertirse en uno de los grandes escaparates tecnológicos y deportivos de la compañía para los próximos años.

También prepara un SUV por encima del Cayenne

La expansión hacia modelos de mayor valor no se limita a los deportivos. Porsche está estudiando también la posibilidad de lanzar un SUV del segmento D situado por encima del Cayenne. Asimismo, la compañía quiere aumentar su presencia en los segmentos superiores, donde los márgenes son mayores y donde existe una mayor capacidad para introducir equipamiento, tecnología y personalización.

El objetivo es que los modelos de los segmentos D y E representen aproximadamente un 45% más dentro de la cartera de producto en el medio plazo.

El 911 seguirá siendo el centro de Porsche

Aunque el eléctrico gane protagonismo en algunos modelos, Porsche quiere reforzar todavía más la imagen del 911. Asimismo, la compañía anuncia nuevas variantes del deportivo y asegura que el ADN del 911 se trasladará al resto de la gama.

Y hay otro dato significativo: Porsche no contempla un 911 completamente eléctrico dentro de esta estrategia. El 911 seguirá siendo, por tanto, uno de los grandes pilares de la marca mientras otros modelos avanzan hacia la electrificación.

Una Porsche diferente a partir de ahora

La nueva estrategia tiene una lectura clara. Porsche no quiere competir por ser el fabricante que más coches vende ni por ser el que más rápido electrifica toda su gama.

Quiere vender menos unidades, más exclusivas y con mayor margen. Para ello mantendrá los motores de combustión allí donde tengan sentido, seguirá desarrollando híbridos enchufables y continuará invirtiendo en eléctricos y baterías. Al mismo tiempo, reducirá costes, simplificará su gama y concentrará sus recursos en productos de mayor valor.

También, la compañía quiere alcanzar a medio plazo un margen operativo de entre el 10% y el 15%, con un objetivo a largo plazo del 15%. Además, pretende reducir su dependencia del volumen y aumentar de forma desproporcionada la generación de caja respecto al crecimiento de las ventas.

La gran pregunta ahora es si esta nueva fórmula funcionará. Porsche ha decidido que su futuro no pasa necesariamente por vender más coches. Pasa por conseguir que cada Porsche valga mucho más.

Y el próximo 15 de octubre tendremos una primera pista de hasta dónde quiere llegar la marca con ese nuevo deportivo que se colocará por encima del 911.

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