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Ferrari quiere hacer volar un barco de 30 metros: así funciona el revolucionario Hypersail
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Ferrari quiere hacer volar un barco de 30 metros: así funciona el revolucionario Hypersail

El monocasco oceánico de 100 pies ya luce su pintura definitiva y recibe los apéndices que le permitirán elevarse sobre el agua. Su tecnología combina foils, fibra de carbono, titanio y un sistema electrónico de control inspirado en la ingeniería de los deportivos Ferrari.

viernes 16 de octubre de 2026, 17:00h
Ferrari quiere llevar su experiencia en aerodinámica, materiales avanzados y control electrónico más allá del asfalto. Su proyecto Hypersail, un monocasco de 100 pies diseñado para navegar sobre los océanos aprovechando la sustentación de sus alas sumergidas, se acerca a una nueva fase de desarrollo. La embarcación ya tiene terminada su librea y ha recibido en el astillero los componentes fundamentales para hacer posible el vuelo sobre el agua.

El Ferrari Hypersail no es un barco convencional. Se trata de un monocasco oceánico de 100 pies —unos 30,5 metros de eslora— concebido para navegar sobre foils, unas superficies alares sumergidas que generan sustentación y permiten elevar parte del casco por encima del agua.

El proyecto entra ahora en una fase decisiva de su construcción. Con el casco completamente pintado y la librea terminada, la llegada de los apéndices al astillero supone un nuevo paso hacia la integración de los sistemas que permitirán controlar la navegación en modo de vuelo.

La filosofía de Ferrari consiste en trasladar al mar algunos de los principios que definen a sus coches deportivos: reducir la resistencia, optimizar la eficiencia, controlar las fuerzas que actúan sobre el vehículo y corregir continuamente su comportamiento mediante sistemas electrónicos.

La diferencia es que, en lugar de gestionar el contacto de los neumáticos con el asfalto, el Hypersail debe mantener el equilibrio de una embarcación sometida al viento, las olas y las variaciones constantes de carga.

Foils, quilla y timón: las tres piezas clave para elevarse sobre el mar

La capacidad del Ferrari Hypersail para navegar en modo de vuelo depende de tres elementos fundamentales: los foils laterales, la quilla y el timón. Cada uno desempeña una función específica, pero todos trabajan conjuntamente para mantener la estabilidad y aprovechar la sustentación.

Los foils laterales actúan como alas bajo el agua. A medida que aumenta la velocidad, generan una fuerza ascendente que permite levantar el casco y reducir la superficie en contacto con el mar. Con menos resistencia al avance, la embarcación puede mejorar su eficiencia y alcanzar velocidades más elevadas.

La quilla incorpora una de las soluciones técnicas más singulares del proyecto. Integra un foil con una superficie móvil denominada flap, diseñada para intervenir en la gestión del vuelo y proporcionar un tercer punto de apoyo que contribuya a mantener el equilibrio.

El timón también va más allá de su función habitual de dirección. Su sección vertical incorpora una pequeña superficie alar móvil que permite realizar ajustes continuos para controlar el comportamiento de la embarcación y ayudarla a mantener el rumbo previsto.

La combinación de estos tres elementos permite gestionar las fuerzas que actúan sobre el barco. Sin embargo, su funcionamiento exige una coordinación precisa: un ajuste inadecuado puede alterar la altura del casco, el equilibrio o la estabilidad durante la navegación.

Flight Control: el cerebro electrónico que controla el vuelo

La pieza que coordina todos estos componentes es el Flight Control, un sistema electrónico de gestión automatizada desarrollado a partir de la experiencia de Ferrari en electrónica del automóvil y control dinámico. Su misión consiste en ajustar continuamente el comportamiento del Hypersail mientras navega sobre los foils. Para ello, analiza variables como el viento, el oleaje, la velocidad y el ángulo de escora, y calcula las correcciones necesarias para mantener el trimado adecuado.

El funcionamiento se basa en tres etapas:

- Sensores: distribuidos por la embarcación, recopilan información sobre las condiciones del mar y los movimientos del casco.
- Ordenador de a bordo: procesa los datos y determina qué ajustes necesita realizar el sistema.
- Actuadores mecánicos: mediante brazos, pistones y otros mecanismos, modifican la posición de los componentes móviles para corregir la actitud del barco.

Este sistema permite reaccionar de forma continua ante las variaciones del entorno, con el objetivo de mejorar la estabilidad y el rendimiento durante la navegación en modo de vuelo.

La automatización, no obstante, no sustituye a la tripulación. Los regatistas seguirán tomando las decisiones estratégicas y evaluando las condiciones del océano. El propósito del Flight Control es asumir aquellas tareas repetitivas y optimizables mediante software, para que los navegantes puedan concentrarse en la estrategia y el rendimiento.

Fibra de carbono y titanio para soportar las fuerzas del océano

Un barco diseñado para elevar su casco sobre el agua debe combinar dos cualidades que no siempre resultan fáciles de conciliar: un peso reducido y una resistencia estructural extraordinaria. Para conseguirlo, Ferrari ha recurrido a una construcción multicapa de fibra de carbono. Este material ofrece una elevada rigidez con un peso contenido, dos características esenciales para soportar las cargas que se generan cuando la embarcación navega sobre sus foils.

En las zonas sometidas a esfuerzos especialmente elevados, como los brazos de los foils y el carro de la vela mayor, el proyecto emplea una estructura tipo sándwich que combina fibra de carbono y titanio. La elección de estos materiales refleja el vínculo entre la ingeniería automovilística y la náutica de altas prestaciones. En ambos ámbitos, reducir masa sin comprometer la resistencia resulta determinante para mejorar el comportamiento dinámico.

Además, en el Hypersail, la rigidez del casco es fundamental para que los apéndices respondan con precisión a las órdenes del sistema electrónico. Las deformaciones estructurales podrían alterar su geometría y, con ella, el comportamiento hidrodinámico de la embarcación.

Más de 20 patentes para desarrollar un monocasco oceánico

Ferrari ha decidido desarrollar el proyecto dentro de sus propias instalaciones, con el objetivo de aplicar directamente al ámbito naval la experiencia tecnológica acumulada en Maranello. Esta estrategia ha dado lugar a más de 20 patentes, según la información facilitada por la compañía. Entre las soluciones destacadas figuran el sistema Winch by Wire, las turbinas eólicas de mayor alcance y la arquitectura MV/HV destinada a integrar fuentes de energía renovable.

Estas tecnologías forman parte de una estrategia orientada a mejorar la gestión energética de la embarcación y avanzar hacia una mayor autosuficiencia durante la navegación oceánica. El proyecto también contempla un mástil giratorio equipado con winglets —pequeñas superficies aerodinámicas— y una vela mayor de doble superficie. Ambas soluciones están concebidas para mejorar el control y el manejo del aparejo.

La combinación de generación energética, automatización y materiales avanzados busca reducir las limitaciones de una navegación que debe afrontar largas distancias y condiciones meteorológicas cambiantes.

De los circuitos al océano: la filosofía de ingeniería de Ferrari

El paralelismo entre un deportivo y un monocasco volador va más allá de la utilización de materiales ligeros. En ambos casos, el rendimiento depende de la capacidad para interpretar las fuerzas que actúan sobre el conjunto y responder a ellas con rapidez y precisión.

Ferrari aplica al Hypersail herramientas como las simulaciones por ordenador, el análisis de los flujos aerodinámicos y los modelos de control dinámico. En el mar, estas tecnologías se combinan con el estudio de las fuerzas hidrodinámicas generadas por los foils y con los movimientos provocados por el oleaje.

La experiencia acumulada durante el desarrollo del barco también permitirá ampliar los conocimientos de la marca en simulación y modelización computacional. Los datos obtenidos servirán para perfeccionar los métodos de análisis y estudiar nuevas soluciones de ingeniería.

Por ahora, la llegada de los apéndices y la finalización de la librea marcan un avance importante, pero no equivalen a la culminación de las pruebas de navegación. El siguiente gran reto será integrar todos los sistemas y comprobar su funcionamiento en condiciones reales.

El Ferrari Hypersail representa una de las apuestas tecnológicas más singulares de Maranello: llevar la precisión electrónica y la búsqueda de eficiencia de sus deportivos a una embarcación oceánica concebida para volar sobre el agua.

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