El motivador de la propuesta ha sido el diputado Paco Vañó, alegando que el estado de la red de carreteras y su mantenimiento, ofrecen la seguridad necesaria y el buen estado para que los conductores puedan circular a la mencionada velocidad de 140 Km/h. Además, esta iniciativa supondría un plus para la mala situación económica que atraviesan este tipo de vías.
Esta nueva ley, no significa que las carreteras secundarias lleven a cabo, la planeada reducción de su velocidad máxima a 90 Km/h, pues en estas carreteras, realmente, se registran un gran números de víctimas mortales en accidentes de tráfico debido a los excesos de velocidad. Aunque tal vez, el estado, y las estrecheces de estas vías, no ayuden mucho a mejorar esos nefastos números de siniestralidad.
El límite de velocidad máximo permitido en nuestras carreteras ha sido de 120 Km/h desde hace aproximadamente treinta años, o tal vez más. El caso es que, la evolución, tanto de las propias carreteras, como de los vehículos que, a día de hoy, circulan por España, ha sido mayúscula. Casi cualquier tipo de coche supera con creces los 120 ó 140 Km/h, y ofreciendo una tecnología de seguridad bastante alta.
Por todo ello, esta iniciativa, prevista por el Gobierno, no es una locura, con perdón de los más escépticos. Y es que un aumento de 20 Km/h, en vías de peaje, parece una solución a aquellos conductores que desean ir más rápido, y por supuesto, también es una forma de ingresar más cantidad de dinero a algo cuyo funcionamiento no tiene casi beneficios. Por no decir, utilidad.