La NHTSA en Estados Unidos ha mantenido una firme lucha con Jeep para llamar a revisión a 2,7 millones de unidades del Grand Cherokee por un defecto de diseño que podría provocar un incendio en caso de colisión leve. Esto es debido a la situación del depósito de combustible, ubicado por detrás del eje posterior.
El acuerdo entre la marca y este organismo, ha sido de llamar a revisión a 1,56 millones de usuarios de este modelo fabricado entre los años 1993-1998. Más de 2.000 concesionarios recibirán en los próximo días muchas unidades para llevar a cabo su debida inspección y revisión, y de este modo, confiar en la seguridad de sus ocupantes.
Ha sido una batlla que ha durado unos tres años aproximadamente, y por fin, la marca americana ha reconocido llevar a cabo esta revisión.