Un reciente estudio del IMDEA Networks ha revelado que los sistemas de control de presión de neumáticos de muchos coches modernos (TPMS) emiten señales inalámbricas sin cifrar que incluyen identificadores únicos. Aunque están diseñados para mejorar la seguridad vial, estas emisiones podrían ser captadas a corta distancia y utilizarse para reconocer un mismo vehículo en distintos puntos, abriendo la puerta a la inferencia de hábitos de movilidad. El hallazgo reabre el debate sobre el equilibrio entre conectividad y privacidad en el automóvil conectado.
Un reciente estudio del instituto IMDEA Networks ha puesto de relieve una posible vulnerabilidad en los sistemas de monitorización de presión de neumáticos (TPMS) presentes en la mayoría de vehículos modernos. Según la investigación, estos sensores podrían ser utilizados para identificar y seguir el rastro de un vehículo en determinadas condiciones, lo que abre un debate sobre la privacidad en el automóvil conectado.
Señales inalámbricas sin cifrar
El TPMS es un sistema obligatorio en muchos vehículos y está diseñado para alertar al conductor cuando la presión de los neumáticos no es adecuada. Sin embargo, el estudio señala que muchos de estos sensores emiten señales inalámbricas que no están cifradas e incluyen un identificador único.
Esto permitiría, con equipos de radio de bajo coste, captar estas emisiones y reconocer un mismo vehículo cuando pasa cerca de un punto de escucha.
Alcance limitado, pero con posibles implicaciones
Los investigadores han comprobado que estas señales pueden detectarse a decenas de metros de distancia e incluso en interiores o garajes. Aunque no se trata de un sistema de localización en tiempo real como el GPS, sí podría permitir reconstruir patrones de movimiento si se instalan varios receptores en distintos puntos.
En el estudio se analizaron más de 20.000 vehículos y se recogieron millones de señales, logrando asociar las emisiones de las cuatro ruedas a un mismo coche para mejorar la precisión del análisis.
Posible impacto en la privacidad
El principal riesgo identificado no es el seguimiento continuo, sino la posibilidad de inferir hábitos de movilidad. Entre ellos:
- Horarios habituales de entrada y salida del domicilio
- Rutas frecuentes de desplazamiento
- Lugares visitados con regularidad
Llamada a mejorar la seguridad de los sistemas
Los autores del estudio recomiendan reforzar la seguridad de estos sistemas mediante el cifrado de las comunicaciones y la adopción de identificadores dinámicos que cambien periódicamente, reduciendo así la posibilidad de rastreo.
Debate sobre el coche conectado
Este hallazgo se suma al debate creciente sobre la privacidad en los vehículos modernos, cada vez más equipados con sensores y conectividad. Aunque estas tecnologías mejoran la seguridad vial, también plantean nuevos desafíos en materia de protección de datos.
Por el momento, los expertos insisten en que se trata de una vulnerabilidad explotable bajo condiciones específicas, pero suficiente para abrir una reflexión sobre cómo equilibrar innovación y privacidad en la automoción.