Opinión
Mario Camacho
22/06/2026@13:35:07
Ayer fui al cine a ver El día de la revelación, la última película de Steven Spielberg, y salí pensando en algo que va mucho más allá de la ciencia ficción, los extraterrestres o la capacidad de Spielberg para seguir manejando el espectáculo como nadie. Salí pensando en coches. En cómo, durante décadas, Hollywood ha sido uno de los grandes escaparates del automóvil mundial. No solo para las marcas americanas, sino también para aquellas que entendieron antes que otras que un coche en pantalla puede ser mucho más que un objeto: puede convertirse en deseo, carácter, estatus o memoria.