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Vas a comprar un coche de segunda mano: estas 10 comprobaciones pueden ahorrarte miles de euros
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Vas a comprar un coche de segunda mano: estas 10 comprobaciones pueden ahorrarte miles de euros

Kilometraje, motor, neumáticos, documentación, historial y garantía: las comprobaciones que debes hacer antes de pagar por un vehículo usado.

sábado 03 de octubre de 2026, 19:20h
Comprar un coche de segunda mano puede ser una buena forma de ahorrar, pero una oferta aparentemente irresistible puede acabar saliendo cara si esconde averías, problemas administrativos o un historial poco claro. Antes de entregar una señal o firmar el contrato, conviene revisar diez aspectos fundamentales para conocer el estado real del vehículo y evitar gastos inesperados.

1.- Comprueba el kilometraje y el historial de mantenimiento

El kilometraje es uno de los primeros datos que debes revisar, pero no basta con fijarse en los kilómetros que marca el cuentakilómetros. Es importante comprobar si encajan con la antigüedad del coche, su estado general y el desgaste de los elementos interiores.

Pide el libro de mantenimiento, las facturas de las revisiones y los justificantes de las reparaciones. Un vehículo con más kilómetros, pero bien mantenido, puede resultar una compra más segura que otro con menos kilometraje y un historial desconocido.

Presta atención a los cambios de aceite, filtros, distribución, embrague y otros componentes cuyo mantenimiento puede suponer un desembolso importante.

2.- Solicita un informe de la DGT antes de pagar

Antes de comprar un vehículo usado, conviene solicitar un informe completo de la Dirección General de Tráfico (DGT). Este documento permite consultar información relevante sobre el coche, como su historial administrativo, las inspecciones ITV, el kilometraje registrado y posibles cargas o limitaciones.

Es especialmente importante comprobar si existen embargos, precintos o una reserva de dominio que puedan dificultar o impedir el cambio de titularidad.

El informe reducido es gratuito, pero el informe completo ofrece información más detallada. Es una comprobación que puede evitar problemas posteriores a la compra.

3- Revisa la carrocería en busca de golpes y reparaciones

Examina el coche con buena luz y, si es posible, durante el día. Busca diferencias de tonalidad en la pintura, separaciones irregulares entre paneles, pequeños abollones, óxido o signos de reparaciones anteriores.

También conviene revisar las puertas, el capó, el portón trasero y los bajos del vehículo. Un coche reparado tras un accidente no tiene por qué ser una mala compra, pero debes conocer el alcance de los daños y comprobar que la reparación se ha realizado correctamente.

Si detectas señales de un golpe importante y el vendedor no puede explicar su origen, solicita una revisión profesional antes de tomar una decisión.

4.- Comprueba el motor y busca posibles fugas

Con el motor frío, observa si arranca con facilidad y escucha si aparecen ruidos metálicos, vibraciones anormales o un funcionamiento irregular.Igualmente,cComprueba también si hay manchas de aceite, pérdidas de refrigerante o restos de líquidos en el vano motor y debajo del vehículo. El humo excesivo por el escape, los testigos de avería encendidos o una temperatura que sube más de lo normal son señales que requieren atención.

No te fíes únicamente de que el motor suene bien durante unos minutos. Algunas averías aparecen cuando el vehículo alcanza su temperatura de funcionamiento o cuando se circula bajo carga.

5.- Examina los neumáticos, los frenos y la suspensión

Los neumáticos ofrecen pistas sobre el estado del coche. Comprueba que el desgaste sea uniforme, que no existan grietas o deformaciones y que la profundidad del dibujo sea suficiente.

Un desgaste irregular puede indicar problemas de alineación, suspensión o dirección. Revisa también el estado de los discos y las pastillas de freno y presta atención a posibles ruidos al circular sobre baches.

Si los neumáticos, los frenos y otros elementos necesitan sustitución inmediata, calcula el coste antes de negociar el precio. Estos gastos pueden elevar considerablemente el coste real de la compra.

6.- Comprueba el interior y todos los sistemas electrónicos

El habitáculo también puede revelar información sobre el uso del vehículo. Un volante, unos pedales o un asiento del conductor muy desgastados pueden resultar poco coherentes con un kilometraje especialmente bajo.

Prueba todos los elementos eléctricos y electrónicos: aire acondicionado, climatizador, elevalunas, luces, pantalla multimedia, sensores de aparcamiento, cámaras y sistemas de asistencia a la conducción.

Comprueba que los testigos del cuadro se encienden al dar el contacto y se apagan después del arranque cuando corresponde. Si aparece un aviso de avería, pide una explicación y una comprobación antes de cerrar la operación.

7.- Haz una prueba de conducción antes de decidirte

No compres un coche usado sin conducirlo, siempre que sea posible. Durante la prueba, comprueba cómo responde el motor, si el cambio de marchas funciona con suavidad y si el embrague presenta síntomas de desgaste.

Presta atención a las vibraciones, los ruidos de la suspensión, la dirección y la respuesta de los frenos. En una carretera segura, comprueba que el vehículo mantiene una trayectoria estable y que no aparecen comportamientos extraños.

Si el vendedor se niega a permitir una prueba de conducción o pone obstáculos sin una razón clara, conviene extremar las precauciones.

8.- Revisa la ITV, la etiqueta medioambiental y los gastos administrativos

Comprueba que la ITV esté en vigor y que los datos de la ficha técnica coincidan con los del vehículo. También es recomendable consultar la etiqueta medioambiental de la DGT y las restricciones que pueden afectar a su uso en determinadas ciudades.

Antes de comprar, calcula los gastos asociados al cambio de titularidad, los impuestos que correspondan y cualquier reparación pendiente.

Recuerda que el cambio de titularidad debe tramitarse dentro del plazo legal de 30 días desde la compraventa. Antes de realizar la operación, asegúrate también de que el vehículo puede transferirse y de que no existen impedimentos administrativos.

9.- Lleva el coche a un mecánico independiente

Si no tienes conocimientos de mecánica, una revisión profesional puede ser una inversión muy rentable. Un taller independiente puede detectar fugas, holguras, fallos electrónicos, problemas de suspensión o señales de reparaciones importantes.

Cuando sea posible, solicita una inspección previa a la compra, con especial atención a los elementos cuyo arreglo pueda resultar más caro.

El coste de esta revisión suele ser pequeño en comparación con el de una avería importante. Si el vendedor no acepta que un profesional examine el coche, valora cuidadosamente si merece la pena continuar con la operación.

10.- Lee el contrato y comprueba la garantía

Antes de firmar, verifica la identidad del vendedor, los datos del vehículo, el precio acordado y la fecha de entrega. El contrato debe reflejar las condiciones de la operación y cualquier circunstancia relevante que se haya pactado.

No aceptes promesas verbales sobre el estado del coche que no queden documentadas. Conserva una copia del contrato, las facturas, el justificante de pago y la documentación entregada.

También debes comprobar qué garantía corresponde según compres a un profesional o a un particular, ya que el régimen legal y las condiciones pueden ser diferentes. Si compras a un concesionario, pide que las condiciones de la garantía queden claras por escrito.

¿Cuándo es mejor descartar un coche de segunda mano?

Hay situaciones en las que lo más prudente es detener la operación y buscar otra unidad. Por ejemplo, si el vendedor no permite revisar la documentación, existen discrepancias importantes en el kilometraje, aparecen daños estructurales sin justificar o se detectan averías cuyo coste no está claro.

También debes desconfiar de las ofertas demasiado baratas sin una explicación convincente, de las prisas para cerrar el trato y de las peticiones de dinero antes de comprobar la identidad del vendedor y la documentación.

Un precio atractivo no compensa necesariamente los problemas mecánicos o administrativos que puedan aparecer después.

Conclusión: comprar bien empieza antes de firmar

Comprar un coche usado puede permitirte ahorrar dinero, pero es fundamental revisar algo más que el precio y el kilometraje. El historial, el estado mecánico, los neumáticos, la documentación y las condiciones de la garantía pueden marcar la diferencia entre una buena compra y una factura inesperada.

Antes de entregar el dinero, solicita el informe de la DGT, realiza una prueba de conducción y, si tienes dudas, pide una revisión en un taller independiente. Dedicar tiempo a estas comprobaciones puede evitarte averías costosas y muchos problemas después de la compra.

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