Unos neumáticos deteriorados, un fallo en los frenos o unas emisiones excesivas pueden complicar la ITV de tu coche. No todos los defectos tienen las mismas consecuencias: algunos permiten superar la inspección, mientras que otros obligan a reparar el vehículo y volver a pasarla. La clave está en distinguir entre defectos leves, graves y muy graves, tal como establece la normativa vigente.
La Inspección Técnica de Vehículos (ITV) comprueba que el coche reúne las condiciones necesarias de seguridad y que cumple los requisitos medioambientales aplicables. Durante la revisión se examinan elementos como los frenos, la dirección, los neumáticos, las luces, la suspensión, la carrocería y las emisiones contaminantes.
Un defecto no implica automáticamente que la ITV sea desfavorable. El resultado depende de su naturaleza, de su gravedad y de los criterios establecidos en el Manual de Procedimiento de Inspección de las Estaciones ITV.
Estos son algunos de los elementos que conviene revisar antes de acudir a la estación.
1.- Neumáticos desgastados o en mal estado
Los neumáticos son uno de los elementos fundamentales para la seguridad del vehículo. Antes de la ITV conviene comprobar que el dibujo tiene la profundidad mínima legal de 1,6 milímetros, que no existen cortes o deformaciones peligrosas y que las cubiertas corresponden a las dimensiones y características admitidas para el coche.
También se revisan aspectos como el estado general de los neumáticos, su montaje y la presencia de daños que puedan comprometer la seguridad.
No todos los desperfectos reciben la misma calificación. Un deterioro superficial puede tener una consideración distinta a una deformación importante, una estructura dañada o un neumático que presente un riesgo evidente de reventón.
Qué hacer: revisar el desgaste de las cuatro ruedas, buscar grietas o bultos en los flancos y comprobar que las medidas montadas son las correctas.
2.- Frenos con desgaste o funcionamiento deficiente
El sistema de frenado es uno de los puntos más importantes de la inspección. La ITV comprueba su eficacia y el estado de los elementos que intervienen en la frenada, incluidos los frenos de servicio y de estacionamiento. Entre los problemas que pueden detectarse figuran una eficacia de frenado insuficiente, diferencias excesivas entre las ruedas de un mismo eje, pérdidas de líquido o componentes deteriorados.
Un defecto que comprometa de manera importante la capacidad de frenado puede provocar un resultado desfavorable. Si la deficiencia representa un peligro directo e inmediato, puede calificarse como muy grave.
Qué hacer: si el pedal se hunde más de lo normal, el coche se desvía al frenar o aparecen ruidos anormales, conviene acudir al taller antes de presentarse a la inspección.
3.- Luces fundidas, faros defectuosos o mala regulación
El sistema de alumbrado y señalización también se revisa durante la ITV. Se comprueba el funcionamiento de las luces, su estado, el color, la orientación y la correspondencia con las características del vehículo. Una bombilla fundida, un faro roto o una regulación incorrecta pueden dar lugar a defectos de distinta gravedad según el dispositivo afectado y las circunstancias.
No es lo mismo una incidencia menor en una luz secundaria que un fallo que reduzca significativamente la visibilidad del conductor o impida que otros usuarios identifiquen correctamente las maniobras del vehículo.
Qué hacer: comprobar las luces de posición, cruce, carretera, freno, marcha atrás, intermitentes y antiniebla cuando corresponda. También hay que revisar que las tulipas no estén rotas y que los faros no deslumbren.
4.- Emisiones contaminantes por encima de los límites
Los vehículos con motor de combustión deben superar las pruebas de emisiones que correspondan a su tipo, combustible y normativa de homologación. En los coches de gasolina se pueden detectar problemas relacionados con los gases de escape, mientras que en los diésel se comprueba, entre otros aspectos, la opacidad de los humos.
Un resultado de emisiones superior al límite aplicable puede provocar una ITV desfavorable. Las causas pueden estar relacionadas con el sistema de inyección, la combustión, el catalizador, el filtro de partículas u otros componentes del sistema anticontaminación.
También pueden surgir problemas cuando se han eliminado o manipulado dispositivos anticontaminación o cuando existen defectos en los sistemas que controlan las emisiones.
Qué hacer: si el coche emite humo anormal, tiene encendido el testigo de avería del motor o muestra un funcionamiento irregular, conviene realizar un diagnóstico antes de acudir a la estación. Circular durante un tiempo por carretera no garantiza que el vehículo vaya a superar la prueba.
5.- Suspensión, dirección y holguras
La ITV también comprueba el estado de la suspensión, los amortiguadores, los elementos de unión y los componentes de la dirección. Las holguras excesivas, las piezas deterioradas o los elementos con riesgo de desprendimiento pueden afectar al control del vehículo y dar lugar a defectos graves.
Entre las señales que deberían motivar una revisión están los golpes al pasar por baches, una dirección imprecisa, un desgaste irregular de los neumáticos o un balanceo excesivo de la carrocería. La gravedad de cada incidencia depende del componente afectado y de su repercusión sobre la seguridad.
Qué hacer: solicitar una revisión si aparecen ruidos persistentes, vibraciones, holguras o cambios anormales en el comportamiento del coche.
6.- Parabrisas, limpiaparabrisas y campo de visión
El estado del parabrisas también importa. Una fisura o un impacto pueden convertirse en un problema cuando afectan al campo de visión del conductor o comprometen las condiciones de seguridad. La inspección incluye asimismo los limpiaparabrisas y otros elementos relacionados con la visibilidad. Las escobillas deterioradas o un sistema que no funcione correctamente pueden dar lugar a defectos, cuya calificación dependerá de las circunstancias.
Qué hacer: comprobar que los limpiaparabrisas barren correctamente, que el sistema de lavado funciona y que no existen daños en el parabrisas que dificulten la visión.
7.- Matrícula ilegible o mal fijada
Las placas de matrícula deben permitir identificar correctamente el vehículo y estar instaladas de forma reglamentaria. Una matrícula deteriorada, ilegible, oculta o sujeta de manera deficiente puede dar lugar a un defecto. La calificación depende de la incidencia concreta: no tiene las mismas consecuencias una pequeña deformación que una placa ilegible o con riesgo de desprenderse.
Qué hacer: revisar que las placas estén limpias, sean legibles, no presenten daños importantes y permanezcan bien sujetas.
8.- Testigos de avería y sistemas de seguridad
Los testigos del cuadro de instrumentos pueden alertar de problemas en sistemas que también se comprueban durante la inspección. Entre ellos se encuentran el sistema antibloqueo de frenos (ABS), el control electrónico de estabilidad (ESC) y los airbags, según el equipamiento y las características del vehículo.
Un testigo encendido no recibe automáticamente la misma calificación en todos los casos. El resultado depende del sistema afectado, de las comprobaciones previstas en el manual y de la naturaleza del fallo.
Qué hacer: si permanece encendido un testigo de avería relacionado con la seguridad, es recomendable diagnosticarlo antes de la ITV, en lugar de limitarse a borrar el aviso sin reparar la causa.
ITV favorable, desfavorable o negativa: qué significa cada resultado
La diferencia entre los tres resultados es fundamental, porque determina qué puede hacer el conductor después de la inspección.
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Resultado
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Qué significa
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¿Puedes circular?
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Favorable
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El vehículo supera la inspección. Puede incluir defectos leves que deben repararse.
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Sí, con normalidad, siempre que no exista otra causa legal que lo impida.
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Desfavorable
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Se detectan defectos graves que deben subsanarse.
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Solo para trasladarlo al taller y regresar a la ITV, conforme a la normativa.
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Negativa
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Se detecta al menos un defecto muy grave que representa un riesgo directo e inmediato.
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No. El traslado debe realizarse por medios ajenos al propio vehículo, como una grúa.
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La clasificación está regulada por el Real Decreto 920/2017. Los defectos leves deben repararse lo antes posible, pero no obligan por sí solos a repetir la inspección. Los graves y muy graves requieren subsanar las deficiencias y someterse a una nueva comprobación.
¿Cuánto tiempo tienes para reparar el coche y volver a la ITV?
Cuando el resultado es desfavorable o negativo, el plazo máximo previsto para subsanar los defectos y volver a presentar el vehículo es de dos meses desde la primera inspección. En una ITV desfavorable, el vehículo queda inhabilitado para circular por las vías públicas, salvo para su traslado al taller o para regularizar la situación y regresar a la estación.
Si el resultado es negativo, el vehículo no puede circular por sus propios medios: debe trasladarse mediante un medio ajeno, como una grúa.
Una vez reparados los defectos, se debe realizar la inspección de comprobación correspondiente. Si se detectan otras deficiencias, también pueden influir en el resultado. Conviene no dejar pasar el plazo. Si el vehículo se presenta a la segunda inspección una vez vencido, puede ser necesario realizar una inspección técnica completa, sin perjuicio de las posibles sanciones aplicables.
¿Hay que volver a pagar la ITV si el resultado es desfavorable?
El coste de una segunda inspección depende de las condiciones aplicables en la comunidad autónoma y de la estación ITV, así como del plazo en el que se realice la revisión. Por eso, no debe darse por hecho que la segunda inspección será siempre gratuita. Antes de abandonar la estación, conviene preguntar cuál es el plazo para volver, qué elementos se comprobarán y si existe algún coste adicional.
El informe de inspección debe recoger los defectos detectados y su calificación, de modo que el conductor pueda identificar qué reparaciones necesita el vehículo.
Cómo evitar una ITV desfavorable sin gastar dinero innecesariamente
Antes de acudir a la inspección, merece la pena revisar los elementos básicos del vehículo y solucionar las averías que ya se conocen.
- Comprueba los neumáticos: desgaste, presión, daños visibles y medidas.
- Revisa todas las luces: funcionamiento, estado de los faros e intermitentes.
- Presta atención a los frenos: ruidos, vibraciones, pedal anormal o pérdida de eficacia.
- Comprueba la visibilidad: parabrisas, escobillas y sistema de lavado.
- No ignores los testigos: un aviso persistente puede indicar una avería que necesita diagnóstico.
- Revisa la matrícula: debe estar legible y correctamente fijada.
- Comprueba la documentación: lleva la documentación exigible y asegúrate de que los datos identificativos del vehículo son correctos.
Si el coche presenta síntomas de una avería importante, la mejor opción es acudir primero al taller. Una revisión previa puede evitar una segunda visita a la estación, pero no garantiza el resultado de la inspección.
La clave para pasar la ITV no es reparar todo lo que parezca viejo, sino detectar y solucionar los defectos que afectan a la seguridad, al medio ambiente o al cumplimiento de los requisitos técnicos del vehículo.