Ferrari vuelve a demostrar hasta dónde puede llegar su programa Special Projects con el CZ26, un One-Off creado para un cliente estadounidense a partir de la arquitectura y las extraordinarias prestaciones del SF90 Stradale. Su diseño rompe con las formas convencionales de la berlinetta Ferrari con una carrocería de marcado desarrollo horizontal, una zaga truncada y una espectacular combinación de plata, rojo y fibra de carbono.
Ferrari no solo fabrica superdeportivos. También crea automóviles que no volverán a repetirse. El nuevo Ferrari CZ26 es precisamente uno de ellos. Se trata de un One-Off desarrollado para un cliente estadounidense dentro del programa Special Projects de la marca italiana, una división dedicada a crear vehículos únicos a partir de los deseos y necesidades de cada propietario.
Aunque conserva la arquitectura técnica y el espíritu de altas prestaciones del Ferrari SF90 Stradale, el CZ26 presenta una personalidad completamente diferente. Su diseño apuesta por una interpretación más limpia, horizontal y futurista del concepto de berlinetta supersportiva.
Un Ferrari que solo tendrá un dueño
El elemento más exclusivo del CZ26 es precisamente su condición de One-Off. No es una nueva versión del SF90 Stradale que vaya a llegar a los concesionarios ni una edición limitada a unas pocas unidades. Ferrari ha desarrollado este automóvil para un único cliente, que ha participado en el proceso creativo junto al Centro de Diseño de Ferrari.
El proyecto ha sido dirigido por Flavio Manzoni, responsable del Ferrari Design Studio, y parte de una idea muy concreta: reinterpretar la berlinetta de altas prestaciones desde una perspectiva más esencial, tecnológica y orientada hacia el futuro.
El resultado es un Ferrari con una identidad propia, pero en el que se reconoce la base técnica del SF90 Stradale.
El SF90 Stradale como punto de partida
El CZ26 toma como referencia uno de los modelos más importantes de la historia reciente de Ferrari. El SF90 Stradale fue el primer Ferrari de producción en incorporar una arquitectura híbrida enchufable, combinando un motor V8 turbo con tres motores eléctricos.
El conjunto desarrolla 1.000 CV de potencia máxima, convirtiendo al SF90 Stradale en uno de los grandes referentes de Ferrari en materia de prestaciones y electrificación.
El CZ26 conserva esa arquitectura y su filosofía de superdeportivo extremo, pero cambia radicalmente la forma de presentar esa tecnología.
La carrocería se ha diseñado desde cero para transmitir una imagen más técnica, compacta y futurista.
Una silueta completamente nueva
Uno de los principales rasgos del Ferrari CZ26 es su desarrollo marcadamente horizontal. La carrocería presenta una característica silueta de dos volúmenes y una estructura visual formada por una masa central que recuerda a una cápsula, sostenida por cuatro volúmenes musculosos alrededor de los pasos de rueda.
Ferrari ha buscado con esta configuración transmitir una sensación de vehículo muy asentado sobre el asfalto.
La carrocería parece extenderse desde el frontal hasta una zaga truncada, creando una composición continua en la que prácticamente todos los elementos tienen una función aerodinámica o estructural.
El resultado es un Ferrari mucho más geométrico y minimalista que otras creaciones recientes de la marca.
Un frontal que parece una sola pieza
La parte delantera está dominada por una máscara funcional de ancho completo. En ella se integran los grupos ópticos específicos, formados por módulos extremadamente finos que prácticamente desaparecen visualmente en la carrocería.
También se encuentran en esta zona las tomas de aire para los frenos y diferentes sensores.
Uno de los elementos más llamativos es el borde de ataque vertical que delimita el volumen delantero y proporciona al CZ26 una expresión especialmente agresiva.
La sensación es la de una carrocería esculpida a partir de una única pieza.
Una zaga truncada y muy aerodinámica
La parte trasera sigue la misma filosofía. El CZ26 incorpora una zaga truncada, acompañada por unos pilotos en voladizo que generan una imagen ligera y escultórica.
El difusor se extiende horizontalmente para aumentar visualmente la anchura del vehículo y transmitir una mayor sensación de estabilidad.
La luneta trasera también ha sido rediseñada y cuenta con aperturas específicas para gestionar la temperatura del compartimento del motor.
Todo ello responde a una idea fundamental del proyecto: la aerodinámica no está separada del diseño, sino integrada en él.
Aerodinámica desarrollada específicamente para el CZ26
Ferrari ha realizado un trabajo especialmente profundo en este apartado. En el frontal se han rediseñado tanto el sistema de refrigeración como la gestión de los flujos de aire.
Los radiadores centrales han sido reorientados y se han incorporado conductos de bypass específicos para mejorar simultáneamente la refrigeración y la carga aerodinámica sobre el eje delantero.
También se ha revisado completamente el fondo plano y el sistema de generadores de vórtices.
En los laterales del paragolpes delantero aparece además una cortina de aire destinada a gestionar la estela generada por las ruedas delanteras y reducir la resistencia aerodinámica.
En la parte posterior, Ferrari ha instalado un gran spoiler superior y un difusor específico para incrementar la carga aerodinámica sin comprometer la eficiencia.
Es, por tanto, un diseño en el que prácticamente cada superficie tiene una función.
Un homenaje al diseño industrial italiano
Aunque el CZ26 mira claramente hacia el futuro, Ferrari reconoce una inspiración en algunos de los ejemplos más representativos del diseño industrial italiano de los años setenta.
La influencia aparece especialmente en la geometría de la carrocería, en la pureza de las superficies y en la búsqueda de proporciones muy definidas.
Ferrari no pretende recuperar literalmente aquella estética, sino reinterpretar sus principios utilizando materiales, técnicas y soluciones aerodinámicas actuales.
Argento Veloce: un color creado para el proyecto
El acabado exterior también es exclusivo. Ferrari ha elegido para el CZ26 el color Argento Veloce, un tono plateado con efecto líquido que pretende destacar la precisión de las superficies y las formas geométricas de la carrocería.
Los elementos funcionales incorporan el color Rosso Lampante, creando un contraste directo con el tono plateado.
A ello se suman diferentes piezas de fibra de carbono pigmentada, que acentúan visualmente los pasos de rueda y otros elementos aerodinámicos.
Las llantas también fueron diseñadas específicamente para este automóvil.
Combinan pintura en negro brillante con un tratamiento de granallado mediante microsferas que genera un efecto pulido.
Los terminales de escape de titanio sin tratar completan la estética técnica del conjunto.
Un interior tan exclusivo como el exterior
El habitáculo sigue la misma filosofía. El techo y los montantes están acabados en negro para crear visualmente una especie de célula integrada dentro de la carrocería.
El protagonista del interior es un tejido técnico negro, combinado con inserciones específicas en los asientos fabricadas mediante tecnologías de fabricación aditiva.
Los detalles en Rosso Lampante recuperan el color utilizado en el exterior. Igualmente, Ferrari también ha incorporado un bordado exclusivo con el logotipo del CZ26, reforzando la condición de automóvil único.
La combinación de materiales busca crear un contraste entre superficies mates, fibra de carbono satinada y elementos de fibra de carbono brillante con filamentos metálicos integrados.
Algunos elementos de los paneles de las puertas y de la parte superior del salpicadero están pintados además en el mismo color de la carrocería.
El programa Special Projects: fabricar un Ferrari irrepetible
El CZ26 es un ejemplo perfecto de lo que Ferrari pretende conseguir con su programa Special Projects. El proceso comienza con una idea del cliente y se desarrolla conjuntamente con el Centro de Diseño de Ferrari.
El propietario participa en las principales fases creativas y técnicas del proyecto hasta definir un automóvil completamente personalizado.
El resultado es un Ferrari fabricado en una sola unidad y desarrollado bajo los estándares técnicos y de calidad de la marca.
En este caso, el cliente estadounidense buscaba una interpretación muy personal de una berlinetta supersportiva y Ferrari ha utilizado el SF90 Stradale como punto de partida para crear algo completamente diferente.
Un SF90 Stradale transformado en una pieza única
El Ferrari CZ26 demuestra hasta dónde puede llegar la personalización de un superdeportivo cuando no existen las limitaciones de una producción en serie.
Su arquitectura procede del SF90 Stradale, pero prácticamente todo lo que define su identidad visual ha sido reinterpretado: frontal, zaga, aerodinámica, colores, llantas e interior.
El resultado es un automóvil que combina tecnología híbrida de altas prestaciones, aerodinámica avanzada y diseño completamente personalizado.
Y, sobre todo, cumple la condición más exclusiva que puede ofrecer Ferrari: no habrá otro igual.