El McLaren F1 GTR 10R de 1996, con su espectacular decoración “Pop Art” y antiguo propietario Nick Mason, ha alcanzado 34.655.000 dólares en la subasta de RM Sotheby’s en Monterey. El resultado lo convierte en el McLaren más caro y el coche británico más caro jamás vendido en una subasta pública.
El mercado de los coches clásicos y de competición acaba de marcar otro récord. Después de la espectacular venta del Shelby Cobra Daytona CSX2300 por 42,9 millones de dólares, otro icono de las carreras ha protagonizado una operación histórica en Monterey.
Esta vez el protagonista es un McLaren F1 GTR de 1996, concretamente el chasis 10R, que ha sido vendido en la subasta de RM Sotheby's por 34.655.000 dólares.
La cifra supera las expectativas y establece un nuevo récord público para un McLaren, además de convertirlo en el automóvil británico más caro jamás vendido en una subasta pública.
Un McLaren F1 GTR muy especial
No todos los McLaren F1 GTR tienen la misma historia y el chasis 10R es uno de los más particulares. Fue construido para la temporada de 1996 y pertenece a una serie de únicamente nueve unidades fabricadas con las especificaciones de competición correspondientes a ese año.
Además, el 10R es considerado uno de los dos únicos prototipos F1 GTR de cola corta conocidos dentro de esta familia.
Su importancia está relacionada con la evolución del programa de competición de McLaren después del histórico triunfo del F1 GTR en las 24 Horas de Le Mans de 1995.
Nació para competir y acabó convertido en una pieza de colección
El chasis 10R no fue concebido como un automóvil de colección. Su misión inicial era mucho más exigente: servir como coche de desarrollo y pruebas de McLaren.
Durante 1996 participó en sesiones de pruebas y preclasificación para las 24 Horas de Le Mans. Aunque finalmente otro ejemplar hermano fue el encargado de competir en la carrera, el 10R mantiene una conexión directa con el programa de McLaren en La Sarthe.
Esa historia deportiva es una de las claves que explican su extraordinario valor actual.
El McLaren F1 GTR que también podía circular por carretera
Otro de los elementos que hacen especial al 10R es su transformación para poder utilizarse en carretera. El coche fue adaptado para circulación por vías públicas por McLaren y especialistas relacionados con el programa original.
Esta combinación resulta especialmente atractiva para los coleccionistas: un automóvil nacido como prototipo de competición, con historial de pruebas y desarrollo, pero que también puede disfrutarse fuera de un circuito.
Es una fórmula extremadamente poco habitual incluso entre los McLaren F1 más exclusivos.
Una decoración “Pop Art” que lo hace inconfundible
Pero si existe un elemento que permite reconocer inmediatamente al 10R es su decoración. El coche luce una espectacular combinación de rojo escarlata y gráficos amarillos, una estética inspirada en el Pop Art que lo convirtió en uno de los F1 GTR visualmente más reconocibles.
Según la documentación asociada al vehículo, se trata del único F1 GTR que salió de fábrica con esta combinación de colores y gráficos. La decoración no es, por tanto, una modificación posterior pensada para llamar la atención en una subasta. Forma parte de la historia original del automóvil.
De los circuitos a la colección de Nick Mason
A la extraordinaria historia deportiva del coche se añade otra circunstancia difícil de repetir. El chasis 10R perteneció durante años a Nick Mason, batería de Pink Floyd y uno de los coleccionistas de automóviles de competición más conocidos del mundo.
Mason adquirió el McLaren en 1999 y lo incorporó a una colección en la que también figuran auténticas leyendas del automovilismo. Su colección incluye piezas tan extraordinarias como un Ferrari 250 GTO y un Maserati 250F.
La procedencia de Mason aporta un elemento adicional de interés para los compradores, especialmente porque el músico es conocido por su enorme pasión por los coches de carreras históricos.
34,6 millones de dólares y un nuevo récord
La puja en Monterey terminó en 34.655.000 dólares, una cantidad que coloca al McLaren F1 GTR 10R en lo más alto del mercado público de automóviles británicos. El resultado establece además un nuevo récord para un McLaren vendido en subasta.
El precio demuestra hasta qué punto los grandes coleccionistas están valorando las unidades que reúnen varios elementos excepcionales: producción limitada, historial deportivo, procedencia conocida, configuración especial y conexión con personajes relevantes de la historia del automóvil.
El mercado de los clásicos de competición está disparado
El resultado del McLaren llega en una Semana del Automóvil de Monterey especialmente intensa. El Shelby Cobra Daytona CSX2300 había alcanzado poco antes 42.905.000 dólares, convirtiéndose en el coche estadounidense más caro jamás vendido en una subasta.
Ahora el McLaren F1 GTR 10R establece otro récord, esta vez para la industria británica.
Ambas operaciones muestran que los grandes automóviles de competición de los años sesenta y noventa están adquiriendo una consideración cada vez más cercana a la de grandes obras de colección.
En el caso del McLaren, además, hay un ingrediente especialmente poderoso: el F1 GTR es una de las versiones de competición derivadas de uno de los superdeportivos más legendarios de todos los tiempos.
Un coche que reúne cuatro historias en una
El valor del 10R puede entenderse mejor si se observan todos los elementos que confluyen en él. Es un McLaren F1 GTR, uno de los coches de competición más exclusivos de la marca. Es además uno de los nueve ejemplares de 1996 y uno de los dos prototipos de cola corta conocidos.
A ello se suma su conexión con el programa de pruebas de Le Mans, su posterior adaptación para carretera, su espectacular decoración original “Pop Art” y su larga pertenencia a la colección de Nick Mason.
Todo ello explica por qué los 34,6 millones de dólares alcanzados en Monterey no son simplemente el precio de un McLaren antiguo.
Son el precio de una pieza única de la historia de la competición.
El McLaren F1 GTR que ya tiene su propio récord
El chasis 10R acaba de entrar definitivamente en la historia. Con 34.655.000 dólares, se ha convertido en el McLaren más caro vendido públicamente y en el coche británico más caro jamás adjudicado en una subasta pública.
Y lo más llamativo es que su valor no procede únicamente de la rareza del modelo. El historial de competición, su relación con Le Mans, la decoración única y la procedencia de Nick Mason han creado una combinación prácticamente irrepetible.
El McLaren F1 GTR 10R ya no es solo una leyenda de los circuitos. Ahora también es una de las piezas de colección más valiosas de la historia del automóvil.