Una de las principales batallas comerciales de los urbanos eléctricos se libra en el precio. En este caso, la tarifa oficial arranca en 20.990 euros con el acabado Pro, mientras que el Pro+ asciende a 24.990 euros y el Max+ a 27.490 euros. Sin embargo, con financiación y el adelanto de los 3.375 euros correspondientes al Programa Auto+, la variante de acceso Pro sale al mercado por 14.490 euros, aunque durante la promoción de lanzamiento se queda en 13.990 euros. El Pro+ parte de 17.985 euros, o 16.485 euros hasta final de mes, mientras que el Max+ se sitúa en 20.485 euros, aunque durante estas primeras semanas puede adquirirse por 18.485 euros.
Geely pisa el acelerador en España con el E2, un eléctrico compacto de tracción trasera que llega dispuesto a jugar en la zona más sensible del mercado: la de los coches de cero emisiones que intentan acercarse a los 20.000 euros. No es una categoría menor. Es precisamente aquí donde se está librando una de las batallas más interesantes del automóvil actual, con fabricantes europeos, chinos y marcas generalistas buscando rebajar la barrera económica que todavía separa al eléctrico del coche convencional.
Un vehículo polivalente
El E2 mide 4,13 metros de longitud, dispone de cinco plazas y añade 70 litros de capacidad en un maletero delantero, además de los 375 litros del maletero posterior anunciados por Geely. En total, son 445 litros de capacidad de carga repartidos entre ambos espacios, una cifra que coloca al E2 en una posición razonablemente práctica para su tamaño.
La receta es sencilla sobre el papel: unas dimensiones contenidas para moverse por ciudad, un habitáculo aprovechable y una batería suficientemente grande como para no convertir cada desplazamiento fuera del núcleo urbano en un ejercicio de planificación.
Con cuatro modos de conducción (Eco, Comfort, Sport y Snow), la gama española parte del E2 Pro, que utiliza una batería de 35 kWh y un motor eléctrico de 80 CV. Por encima aparecen las versiones Pro+ y Max+, equipadas con una batería de 47,1 kWh y un motor de 115 CV. Es una diferenciación lógica, aunque la elección de una u otra versión dependerá mucho más del tipo de utilización que del simple dato de potencia.
Los 80 CV de la versión básica no deberían plantear grandes problemas en ciudad. En un eléctrico, además, la potencia máxima no cuenta toda la historia, ya que la respuesta instantánea del motor tiene una importancia considerable. En este caso, el E2 Pro acelera de 0 a 100 km/h en 14,2 segundos, una cifra que le permite desenvolverse con suficiente agilidad en arrancadas y maniobras urbanas. Otra cuestión será comprobar cómo se comporta cuando tenga que afrontar una incorporación rápida a una autovía, un adelantamiento o una subida prolongada con el vehículo cargado.

Ahí es donde los 115 CV de las versiones superiores adquieren sentido. Estas variantes reducen el tiempo de aceleración de 0 a 100 km/h hasta los 11,5 segundos. No estamos hablando de una cifra particularmente elevada para un eléctrico actual, pero sí suficiente para que el E2 pueda abandonar con mayor tranquilidad el entorno urbano. La incógnita, como siempre, estará en la relación entre prestaciones, peso y consumo. En ambos casos, la velocidad máxima es de 130 km/h.
La batería de 47,1 kWh es precisamente uno de los argumentos que permiten al E2 mirar más allá de la ciudad. Geely anuncia hasta 345 kilómetros de autonomía WLTP combinada y hasta 497 kilómetros en ciclo urbano. La propia marca cifra el consumo urbano homologado en 12,8 kWh/100 km. En el caso de la batería de 35 kWh, la autonomía homologada WLTP combinada es de 252 kilómetros y alcanza los 368 kilómetros en ciclo urbano, con un consumo de 12,2 kWh/100 km.
La cifra urbana resulta especialmente llamativa, aunque conviene leerla con cautela. El ciclo WLTP urbano favorece a los eléctricos frente a los recorridos a velocidad elevada, gracias a las numerosas fases de recuperación y a las menores exigencias aerodinámicas. En carretera, el consumo crecerá inevitablemente y será ahí donde los 47 kWh disponibles deberán demostrar si son suficientes para ofrecer una autonomía realmente aprovechable.
Aporte tecnológico
Por otro lado, Geely no pretende competir únicamente con un modelo de acceso a la marca. El fabricante chino está utilizando el E2 para ofrecer un coche con una dotación tecnológica que, en algunos aspectos, apunta por encima de lo habitual en este nivel de precio.
El ejemplo más evidente está en el interior. La pantalla multimedia alcanza las 14,6 pulgadas, una superficie considerable para un automóvil de poco más de cuatro metros. Es uno de esos elementos que impresionan en una ficha de producto, aunque desde el punto de vista del conductor habrá que comprobar si la interfaz es rápida, intuitiva y suficientemente ergonómica. Una pantalla enorme no convierte automáticamente un sistema multimedia en uno bueno.
La guerra de precios
El precio es, sin embargo, el dato que puede cambiar completamente la lectura del modelo. El E2 Pro tiene un precio al contado de 20.280 euros, aunque Geely anuncia una tarifa financiada de 14.490 euros. Esta cantidad incluye el adelanto de 3.375 euros correspondiente al Programa Auto+ y está sujeta a unas condiciones financieras concretas. Y aquí conviene hacer una pausa. Los 14.490 euros no representan el coste final de adquirir el coche mediante esa financiación. El propio ejemplo oficial contempla una entrada de 2.490 euros, 119 cuotas de 151,95 euros y una última de 151,31 euros, además de una comisión de formalización. El coste total a plazos indicado por Geely asciende a 21.143,36 euros.
La batalla, por tanto, no se decidirá únicamente por quién ofrece el precio más bajo. En esta categoría empieza a importar mucho más qué coche entrega más autonomía útil, qué modelo consume menos, cuál carga más rápido y, sobre todo, cuál mantiene un mejor comportamiento cuando se sale del escenario urbano.
Ese último punto será especialmente relevante en el E2. Sus 115 CV en las versiones superiores pueden ser suficientes, pero la respuesta del acelerador, la gestión de la entrega de par y la puesta a punto del chasis tienen más importancia que la cifra de potencia aislada. Un eléctrico pequeño no necesita 200 CV para resultar rápido en ciudad; necesita transmitir correctamente la potencia disponible y mantener la compostura cuando se incrementa el ritmo.

También habrá que comprobar el trabajo realizado en la suspensión y el aislamiento cuando lo probemos en profundidad. En este segmento, reducir costes no debería significar necesariamente sacrificar confort, pero es precisamente en estos aspectos donde suelen aparecer diferencias importantes entre productos aparentemente similares.
La dirección será otro elemento que habrá que observar. Un coche de 4,13 metros debe ofrecer una buena capacidad de maniobra, pero una dirección excesivamente asistida o artificial puede restar precisión cuando se circula por carretera. El objetivo debe ser encontrar un equilibrio entre facilidad de uso en ciudad y suficiente información al conductor. Y podemos decir que, en una primera toma de contacto, Geely nos ha gustado en este apartado, con un radio de giro de 4,95 metros.
Hay otro aspecto que no debería pasar desapercibido: la batería de 47,1 kWh no es especialmente grande para los estándares actuales. Eso supone una ventaja cuando se busca reducir peso y precio, pero también establece un límite claro a la autonomía en carretera. Si el E2 consume 16 o 17 kWh/100 km circulando a velocidades sostenidas, la autonomía real será sensiblemente inferior a los 345 kilómetros WLTP.
Ahí el consumo se convierte en la verdadera piedra de toque. Un eléctrico ligero y eficiente puede obtener mucho rendimiento de una batería relativamente pequeña; uno pesado o poco eficiente necesitará más capacidad para conseguir el mismo resultado. Por eso, antes de proclamar al E2 como uno de los eléctricos más interesantes de su categoría, habrá que ponerlo en carretera y medirlo.
La recarga será otro capítulo esencial de la futura prueba. Para un usuario urbano que carga todas las noches en casa, puede tener una importancia secundaria. Para quien pretenda utilizar el E2 en viajes largos, en cambio, la potencia de carga y, sobre todo, la curva de recarga serán tan relevantes como la capacidad de la batería.
Geely ha optado por un concepto que parece tener bastante sentido para el mercado actual: no sobredimensionar el acumulador y concentrar los esfuerzos en ofrecer un coche compacto, habitable y tecnológicamente actualizado. Es una estrategia diferente a la de aquellos fabricantes que intentan solucionar cualquier problema de autonomía instalando baterías cada vez mayores. En este caso, la potencia máxima de carga en corriente alterna es de 6,6 kW, mientras que en corriente continua el Pro admite hasta 60 kW y las otras dos variantes más potentes pueden llegar hasta los 100 kW. Según los datos facilitados por Geely, se requieren solo 25 minutos para pasar del 30 al 80% de la capacidad de la batería en condiciones óptimas y mediante carga rápida.

Un segmento muy competitivo
El E2 deberá convencer, por tanto, en dos escenarios muy diferentes. En ciudad, tiene que demostrar agilidad, eficiencia, maniobrabilidad y confort. En carretera, deberá demostrar que los 115 CV y la batería de 47,1 kWh son suficientes para ofrecer una movilidad razonablemente despreocupada.
Y si miramos el contexto del mercado actual, no lo va a tener fácil. BYD está ganando peso rápidamente en España y se ha convertido en una referencia entre los vehículos electrificados. Hasta agosto de 2026 había superado a Tesla en ventas acumuladas de eléctricos e híbridos enchufables en el mercado español. Aunque también hay que decir que el nuevo producto de Geely tiene argumentos suficientes para entrar en la lucha. Por otro lado, la presión competitiva no llega únicamente desde China. El ë-C3 demuestra que los fabricantes europeos también están entrando en esta batalla por los precios. Y el Dacia Spring continúa representando el extremo más asequible de la movilidad eléctrica, aunque sus prestaciones y dimensiones lo sitúan en una categoría diferente.
En este escenario, el E2 tiene una oportunidad clara, pero también una obligación: justificar por qué el cliente debería elegirlo frente a modelos que ya cuentan con una red comercial más consolidada y una trayectoria conocida en el mercado europeo. Y la respuesta está claramente en el producto.
En una primera toma de contacto hemos comprobado que el E2 consigue combinar un consumo contenido, un comportamiento convincente y un interior bien resuelto, mientras que sus cifras de batería y potencia pueden resultar más que suficientes. Sin embargo, si cuando hagamos una prueba más a fondo el consumo real se dispara en carretera o la recarga resulta demasiado lenta, sus 47,1 kWh dejarán de parecer una ventaja y se convertirán en una limitación frente a alternativas con baterías de capacidad similar.
Pero si volvemos a su ficha técnica, deja una base interesante. Geely no ha creado el eléctrico más potente, ni el de mayor autonomía, ni el más barato del mercado. Ha intentado colocar todas esas variables en un punto intermedio razonablemente equilibrado. Y esa puede ser precisamente su mejor baza.

En el segmento de los eléctricos asequibles, el coche que termina imponiéndose no tiene por qué ser el que destaque en una sola cifra, sino el que menos compromisos obligue a asumir al comprador. El Geely E2 llega, por tanto, con argumentos suficientes para entrar directamente en la conversación. Pero todavía queda lo más importante: solo una prueba con mediciones reales permitirá saber si esos 345 kilómetros homologados se convierten en una autonomía competitiva, si los 115 CV son suficientes para viajar con solvencia y si su consumo permite sacar verdadero partido a una batería de 47,1 kWh.
Hasta entonces, el E2 es una interesante promesa dentro de la nueva generación de eléctricos asequibles. Una propuesta que no llega para revolucionar el segmento, pero sí para complicar las cosas a sus rivales. Y en un mercado donde cada euro, cada kilovatio-hora y cada kilómetro de autonomía cuentan, eso ya es mucho.