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Reportaje

Las baterías de los coches eléctricos duran mucho más de lo que crees
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Las baterías de los coches eléctricos duran mucho más de lo que crees

Un estudio europeo revela que mantienen más del 90% de su capacidad tras años de uso, desmontando uno de los mayores mitos del vehículo eléctrico

Por Motorpoint
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infomotorpointcom/4/4/15
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lunes 06 de abril de 2026, 14:59h
La degradación de las baterías en coches eléctricos e híbridos enchufables es mucho menor de lo esperado. Nuevos datos confirman su alta durabilidad y apuntan a un futuro más fiable —y accesible— para el mercado de segunda mano.

Durante años, la durabilidad de las baterías ha sido el principal freno en la adopción del coche eléctrico. Sin embargo, los datos empiezan a cambiar el relato. Un reciente estudio de Arval, basado en el análisis de 24.000 certificados de estado de salud (SoH) de vehículos eléctricos (EV) e híbridos enchufables (PHEV), demuestra que la degradación es mucho menor de lo que percibe el mercado.

La muestra, una de las más amplias en Europa, incluye vehículos de 30 marcas vendidos entre 2023 y 2025 en 11 países. ¿La conclusión? Las baterías envejecen mejor de lo esperado y lo hacen de forma predecible.

Según el estudio, un coche eléctrico mantiene de media un 93% de su capacidad tras 70.000 kilómetros, y más del 90% incluso después de 160.000 km o seis años de uso. Además, la degradación se estabiliza rápidamente y avanza a un ritmo aproximado del 1% cada 25.000 km, lo que confirma una pérdida lenta y progresiva.

Otro dato relevante es la mejora tecnológica: los modelos más recientes presentan entre 2 y 3 puntos porcentuales más de capacidad que generaciones anteriores en condiciones similares, reflejando avances en química de baterías y gestión energética.

Este escenario tiene implicaciones directas en el mercado de ocasión. Actualmente, el 75% de las transacciones de vehículos en Europa corresponden a coches usados, y la confianza en el estado de la batería es clave para impulsar el segmento eléctrico. En este contexto, iniciativas como los certificados independientes de salud de batería o el acceso a historiales mediante códigos QR aportan transparencia y seguridad tanto a compradores como a vendedores.

De cara al futuro, la regulación europea dará un paso más. A partir de 2027, los vehículos incorporarán indicadores estandarizados del estado de la batería —denominado SOCE (State of Certified Energy)— visibles en el propio coche, junto con un “pasaporte de batería” que recogerá su historial completo.

En definitiva, la evidencia es clara: la batería ya no es el talón de Aquiles del coche eléctrico. Su resistencia y fiabilidad no solo consolidan su viabilidad técnica, sino que abren la puerta a un mercado de segunda mano más sólido, accesible y determinante para la transición hacia una movilidad sostenible.

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