¿Es realmente más barato mantener un coche eléctrico? Aunque su precio de compra sigue siendo superior en muchos casos, el ahorro en energía, mantenimiento y averías puede compensar la inversión inicial. Comparamos los costes reales de un eléctrico, un gasolina y un diésel para ayudarte a elegir la opción más rentable en 2026.
La transición hacia la movilidad eléctrica ha cambiado la forma de entender el automóvil. Cada vez más conductores se preguntan si merece la pena dar el salto a un vehículo eléctrico o si todavía es más rentable apostar por un coche de gasolina o diésel.
Más allá del precio de compra, el verdadero coste de un vehículo se mide durante toda su vida útil. Consumo de energía, mantenimiento, impuestos, seguros y posibles averías son algunos de los factores que determinan cuánto dinero acabará gastando el propietario.
En Motorpoint analizamos cuánto cuesta mantener cada tipo de motorización para descubrir cuál resulta más económica a medio y largo plazo.
Comparativa de costes anuales
Tomando como referencia un conductor que recorre 20.000 kilómetros al año, estos son los costes aproximados:
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Concepto
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Eléctrico
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Gasolina
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Diésel
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Energía o combustible
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700 €
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1.900 €
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1.500 €
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Mantenimiento
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250 €
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600 €
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700 €
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ITV (a partir del cuarto año)
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Similar
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Similar
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Similar
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Impuesto de circulación*
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Más reducido en muchos municipios
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Normal
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Normal
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Seguro
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Similar o ligeramente superior
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Similar
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Similar
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Coste anual aproximado
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950-1.200 €
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2.500-2.800 €
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2.200-2.600 €
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*Las bonificaciones del impuesto de circulación dependen de cada ayuntamiento.
El coche eléctrico consume mucho menos
El mayor ahorro de un vehículo eléctrico está en el coste de la energía.
Con un consumo medio de 16-18 kWh/100 km y recargando en casa con una tarifa adecuada, recorrer 100 kilómetros puede costar entre 3 y 5 euros, mientras que un coche de gasolina suele situarse entre 9 y 12 euros, dependiendo del consumo y del precio del carburante.
Para quienes realizan muchos kilómetros al año, esta diferencia puede traducirse en un ahorro de más de 1.000 euros anuales.
Menos piezas, menos averías
Otra de las grandes ventajas del coche eléctrico es su sencillez mecánica.
Un motor eléctrico tiene muchas menos piezas móviles que un motor de combustión, lo que reduce el riesgo de averías y simplifica el mantenimiento.
En un eléctrico desaparecen elementos como:
- Aceite del motor y filtros asociados.- Correa de distribución.- Embrague.- Caja de cambios convencional.- Sistema de escape.- Filtro de partículas.- Válvula EGR.- Muchos componentes del sistema de inyección.
Esto se traduce en revisiones más sencillas y, en general, menos costosas.
Gasolina: menor precio de compra, mayor gasto diario
Los coches de gasolina siguen siendo una opción muy interesante para quienes recorren pocos kilómetros al año.
Su principal ventaja es un precio de adquisición, por lo general, inferior al de un eléctrico.
Sin embargo, el mayor consumo de combustible y un mantenimiento más frecuente hacen que el coste de uso aumente con el paso del tiempo.
Diésel: rentable para grandes viajeros, pero con más mantenimiento
Durante años, el diésel fue la mejor opción para quienes recorrían largas distancias.
Hoy sigue siendo competitivo en consumo, especialmente en carretera, pero incorpora sistemas anticontaminación más complejos que pueden incrementar las facturas de mantenimiento.
Componentes como el filtro de partículas (FAP), el sistema AdBlue o la válvula EGR requieren cuidados específicos y pueden generar averías costosas si el vehículo se utiliza principalmente en ciudad.
¿Y qué ocurre con la batería?
La batería es el componente más caro de un coche eléctrico, pero también uno de los más duraderos.
La mayoría de los fabricantes ofrecen garantías de ocho años o 160.000 kilómetros, y los estudios más recientes muestran que las baterías modernas conservan un alto porcentaje de su capacidad incluso tras cientos de miles de kilómetros.
Además, la tecnología sigue evolucionando y los costes de fabricación continúan reduciéndose.
Impuestos y ventajas adicionales
En muchos municipios españoles, los propietarios de coches eléctricos disfrutan de bonificaciones en el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM).
A ello se suman otras ventajas, como el acceso a las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), descuentos en determinadas zonas de estacionamiento regulado y, en algunos casos, ayudas públicas para la compra.
¿Cuál es la mejor opción para cada conductor?
La elección depende, sobre todo, del uso que se vaya a dar al vehículo.
Eléctrico
Ideal para:
- Conductores con punto de recarga en casa o en el trabajo.
- Uso urbano y desplazamientos diarios.
- Quienes recorren muchos kilómetros al año y buscan reducir el coste por kilómetro.
Gasolina
Recomendado para:
- Conductores que hacen pocos kilómetros.
- Uso ocasional.
- Quienes buscan un precio de compra más contenido.
Diésel
Adecuado para:
- Viajeros frecuentes.
- Conductores que realizan muchos kilómetros por autopista.
- Profesionales con largos desplazamientos.
Conclusión
El coche eléctrico continúa ganando terreno no solo por sus emisiones reducidas, sino también por su menor coste de utilización. Aunque el desembolso inicial puede ser mayor, el ahorro en energía y mantenimiento permite amortizar la diferencia con el paso de los años, especialmente para quienes recorren muchos kilómetros.
Por su parte, los modelos de gasolina siguen siendo una opción interesante para un uso ocasional, mientras que el diésel mantiene su atractivo para quienes pasan gran parte del tiempo en carretera.
Antes de tomar una decisión conviene analizar el uso real del vehículo, la disponibilidad de recarga y el coste total de propiedad, ya que el precio de compra es solo una parte de la inversión