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Coche de época

El Ferrari F40, la perfección hecha técnica
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El Ferrari F40, la perfección hecha técnica

Repasamos uno de los vehículos más míticos de la historia.

viernes 28 de mayo de 2021, 12:35h
Todos tenemos nuestras preferencias personales si confeccionamos una lista de coches favoritos, pero hay una compañía en concreto que siempre ha generado simpatías en todo tipo de públicos, ya sean presentes o pasados. Seguro que muchos ya habréis interpretado por dónde van los tiros, y en efecto, estamos haciendo referencia a Ferrari

Pocas marcas automovilísticas han conseguido tener un impacto social tan grande como la del Cavallino Rampante. Sus superdeportivos rojos siempre llaman la atención allá donde van, y siempre son fotografiados por los curiosos que se acercan a contemplarlos a poca distancia. Si intentamos escoger cuál es el coche más mítico de la empresa italiana, muchos aficionados al motor coincidirán en un punto común: el Ferrari F40.

Un coche tan espectacular solo podía ser concebido en la alocada década de los 80. Un período que nos dejó con algunos de los mejores videojuegos y películas de la historia, y también con una herencia musical que aún se sigue reivindicando con fervor. Una obra maestra del diseño y de la técnica prácticamente incomparable a otra creación sobre cuatro ruedas. Hoy queremos reivindicar la herencia de este coche mítico, y destacar cuáles son los puntos fuertes que lo han convertido en un icono atemporal.

El primer ejercicio a realizar es hablar brevemente de su historia y de su concepción. Para concretar más su marco temporal, el coche estuvo en producción entre los años 1987 y 1992, y se hicieron un total de 1.315 unidades, mayormente en el color rojo Ferrari arquetípico. El vehículo que le precedió dentro de la empresa fue el 288 GTO, y a lo largo de dos años -1987 a 1989- el F40 tuvo el honor de ser el coche más rápido del mundo, siendo capaz de alcanzar una velocidad de 324 kilómetros por hora. Una cifra brutal si tenemos en cuenta su contexto. El coche presentaba un motor V8 biturbo de 90 grados de 2936cc y 32 válvulas en posición central. Disponía de 5 velocidades en su caja de cambios y era capaz de alcanzar los 100 kilómetros por hora en 3 segundos y medio.

Uno de los puntos claves que presenta el F40 es que fue un coche concebido para el contexto urbano con unas prestaciones cercanas a los vehículos de competición. Una idea alocada donde se daban la mano las ideas geniales de Enzo Ferrari y la libertad creativa de los años 80. El empresario y fundador de la compañía de Maranello era consciente de que se encontraba en la fase final de su vida, y quería dejar en este modelo en concreto un legado que explicase su manera de entender la conducción.

Enzo Ferrari estaba cansado de que los vehículos de su marca fueran superados en velocidad por las alternativas de la competencia, como era el caso del Porsche 959, un modelo que precedió temporalmente al nuevo coche de la empresa italiana (1986-1988). Ante este contexto se buscó dar un golpe sobre la mesa, y este fue el punto de origen de la creación del Ferrari F40.

El coche estuvo marcado por la celebración del 40 aniversario de la marca, y fue presentado en sociedad el 21 de julio de 1987. Los ingenieros italianos consiguieron crear una bestia que aunó una estética impecable con una potencia bruta que todavía hoy en día asusta.

Uno de los puntos claves que ayudaron a que el coche fuera tan extremadamente rápido era su austeridad inherente. Se eliminaron todos los elementos que se podrían considerar como prescindibles y se instaló un interior más típico de competición que de ciudad. El coche solo pesaba 1.100 kilogramos de peso. Como curiosidad, no tenía ni equipo de sonido ni dirección asistida. Tampoco contaba con cristales exteriores, sustituidos por plexiglás, un material plástico mucho más ligero.

Si habéis crecido en la época de los 80 o principios de los 90, seguro que habréis tenido una carpeta con fotos del coche o un póster del F40 en vuestra habitación. Se puede afirmar con rotundidad que este coche es una maravilla de la técnica, una obra maestra incomparable que difícilmente encontrara un símil en nuestra era. Sigue siendo uno de los Ferrari más cotizados, un dato que ayuda a justificar por qué se trata de uno de los mejores coches -si no el mejor- de toda la historia de la compañía italiana.

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