www.motorpoint.com

Conocido en España como Ford “pedales”

El coche que cambió para siempre la industria del automóvil: se fabricaron más de 15 millones
Ampliar

El coche que cambió para siempre la industria del automóvil: se fabricaron más de 15 millones

El Ford Model T convirtió el automóvil en un producto de masas y revolucionó la fabricación industrial con una fórmula que todavía utilizan las fábricas actuales.

jueves 13 de agosto de 2026, 12:00h
Actualizado el: 13/08/2026 12:16h

Henry Ford quería fabricar un coche “para el pueblo” y terminó revolucionando la industria del automóvil. El Ford Model T, presentado en 1908, popularizó el coche entre las masas, impulsó la producción en cadena y alcanzó más de 15 millones de unidades fabricadas. Su legado todavía está presente en las modernas fábricas de automóviles.

Henry Ford sentó muchas de las bases sobre las que se construiría el futuro del automóvil cuando decidió aplicar a la nueva industria de las cuatro ruedas los principios de la producción en cadena y una nueva relación entre el hombre y la máquina.

Fue un visionario de su tiempo, como también lo fue uno de sus buenos amigos y contemporáneos, Thomas Alva Edison, inventor de la bombilla incandescente y del fonógrafo, entre muchas otras aportaciones que cambiaron la vida cotidiana.

Ford tenía una idea muy clara.

“Voy a construir un coche popular, para el pueblo, un automóvil universal”.

La frase resume perfectamente el proyecto que acabaría dando lugar al Ford Model T.

Y dicho y hecho. En 1908 Ford lanzó un automóvil que terminaría convirtiéndose en uno de los modelos más importantes de la historia. Durante casi dos décadas, el Model T puso el automóvil al alcance de millones de personas y transformó para siempre la industria.

El sueño de fabricar un coche para todos

Cuando el Model T llegó al mercado en 1908, el automóvil todavía era un producto relativamente exclusivo.

Ford quería cambiar aquella situación.

Su apuesta no consistía únicamente en fabricar un coche barato. Quería desarrollar un vehículo sencillo, robusto y fácil de mantener y, al mismo tiempo, crear un sistema industrial capaz de producirlo en cantidades nunca vistas.

La gran revolución llegó unos años después.

En 1913, Ford introdujo en su fábrica de Highland Park, en Michigan, la cadena de montaje móvil aplicada a la fabricación de automóviles. El vehículo iba pasando por diferentes puestos de trabajo mientras cada operario realizaba una tarea concreta.

La consecuencia fue espectacular: aumentó la productividad y disminuyó radicalmente el tiempo necesario para fabricar cada automóvil.

El automóvil dejaba de ser un producto artesanal.

Comenzaba la era de la producción industrial en masa.

Henry Ford también inventó una nueva forma de vender coches

Ford no solo fue un innovador industrial. También comprendió muy pronto que para vender millones de automóviles había que crear una estructura comercial capaz de llegar hasta los clientes.

Por eso desarrolló una amplia red de concesionarios, adelantándose a muchos de sus competidores.

La estrategia permitió llevar el Model T a un número cada vez mayor de ciudades y localidades y convertir el automóvil en un producto de consumo masivo.

Ford también supo aprovechar el enorme poder de comunicación de los nuevos medios de su época.

El Model T apareció asociado a la cultura popular y al incipiente mundo del cine, convirtiéndose en uno de los grandes iconos de la América de principios del siglo XX.

Su imagen quedó ligada incluso a las producciones de cine mudo y a personajes populares como El Gordo y el Flaco.

El coche ya no era solamente una máquina.

Se estaba convirtiendo en un fenómeno social.

Más de 15 millones de unidades

El resultado fue extraordinario.

Entre 1908 y 1927 se fabricaron más de 15 millones de Ford Model T, una cifra que durante décadas convirtió al modelo en una referencia prácticamente inalcanzable.

Su producción terminó en 1927, después de 19 años de historia.

El Model T había conseguido algo que parecía imposible cuando Ford comenzó su proyecto: motorizar a una parte enorme de la población estadounidense y convertir el automóvil en un producto de masas.

La técnica del Ford Model T

El Model T utilizaba un motor de cuatro cilindros y 2,9 litros, con una potencia cercana a los 20 CV.

No era un automóvil rápido según los estándares actuales. Su velocidad máxima rondaba los 70 km/h, pero su filosofía no era competir en prestaciones.

El objetivo era ofrecer un automóvil resistente y sencillo.

Su elevado par para la época le proporcionaba una buena capacidad para moverse por las carreteras y caminos de principios del siglo XX.

El motor incorporaba una culata desmontable, una solución que facilitaba determinadas operaciones de mantenimiento.

También utilizaba acero al vanadio en componentes sometidos a grandes esfuerzos, un material que ofrecía una resistencia superior a los aceros convencionales utilizados entonces.

Una caja de cambios completamente diferente

Uno de los elementos más curiosos del Model T era su transmisión.

Utilizaba una caja de engranajes planetarios de dos velocidades, además de la marcha atrás.

La selección de las velocidades se realizaba mediante pedales situados en el suelo.

El funcionamiento resultaba muy diferente al de cualquier automóvil actual.

El conductor debía coordinar los diferentes pedales para seleccionar las marchas y controlar el movimiento del vehículo.

Aquella particular configuración dio origen en España a un curioso sobrenombre:

“Forito de Pedales”.

El apodo quedó especialmente asociado a las unidades del Model T ensambladas en Cádiz, donde Ford tuvo una importante actividad industrial.

La dirección a la izquierda también hizo historia

El Model T incorporó además una característica que acabaría imponiéndose en la industria estadounidense: la posición del volante a la izquierda.

Ford entendió que colocar al conductor en ese lado facilitaba la entrada y salida del vehículo y resultaba especialmente práctico cuando se circulaba por carreteras en las que los vehículos se cruzaban.

Con el tiempo, aquella configuración se convirtió en el estándar de los automóviles destinados a países donde se circula por la derecha.

Cinco versiones para empezar

Cuando apareció el Model T existían diferentes configuraciones de carrocería.

La oferta inicial incluía versiones abiertas y diferentes posibilidades de plazas y carrocería. Posteriormente llegaron configuraciones cerradas, berlinas, coupés y otras variantes.

Una de las versiones que más éxito tendría sería la camioneta derivada del Model T, antecesora de una larga tradición de vehículos comerciales y pickups de Ford.

El Model T demostró así que una misma base mecánica podía servir para usos muy diferentes.

El coche que también sobrevivió a la Ley Seca

La historia del Model T está llena de curiosidades.

Durante la época de la Ley Seca estadounidense, entre 1920 y 1933, las versiones comerciales y pickups derivadas del modelo fueron utilizadas para diferentes actividades relacionadas con el transporte clandestino de alcohol.

Su sencillez, robustez y facilidad para circular por caminos secundarios hicieron de estos vehículos herramientas muy apreciadas por quienes intentaban esquivar los controles.

El automóvil se convirtió incluso en parte del imaginario de los llamados bootleggers.

De 850 dólares a unos 260

Pero la verdadera revolución del Model T estaba en su precio.

La producción en masa permitió reducir progresivamente el coste del automóvil. El precio inicial del modelo rondaba los 850 dólares, mientras que determinadas versiones llegaron a situarse alrededor de los 260 dólares a mediados de los años veinte.

El coche podía ser cada vez más barato porque Ford fabricaba cada vez más unidades.

Era un círculo virtuoso:

más producción → menor coste → menor precio → más compradores → todavía más producción.

Ese principio terminaría transformando la economía del automóvil.

La cadena de montaje que cambió el mundo

La gran aportación de Henry Ford no fue únicamente el Model T.

Fue demostrar que el automóvil podía fabricarse siguiendo un proceso industrial organizado y repetible.

En 1913, la cadena de montaje móvil de Highland Park permitió reducir drásticamente el tiempo necesario para ensamblar cada vehículo.

El trabajo se dividía en operaciones muy concretas y el automóvil avanzaba de un puesto a otro.

Era la combinación de hombre, máquina, organización y producción en masa.

Una fórmula que acabaría extendiéndose mucho más allá de la industria del automóvil.

El nacimiento del Fordismo

Aquel sistema industrial terminaría dando nombre a un modelo económico y productivo: el Fordismo.

La idea era relativamente sencilla: fabricar grandes cantidades de productos estandarizados, reducir los tiempos de producción y conseguir economías de escala que permitieran bajar los precios.

El concepto transformó la industria estadounidense y posteriormente influyó en fábricas de todo el mundo.

Hoy, más de un siglo después, las fábricas de automóviles han cambiado radicalmente.

Hay robots, inteligencia artificial, sistemas de visión, vehículos autónomos dentro de las plantas y líneas de producción completamente digitalizadas.

Pero la idea fundamental sigue siendo reconocible.

Del Ford Model T a los coches actuales

El Model T no dejó una tecnología concreta que podamos encontrar directamente bajo el capó de un coche moderno.

Su verdadero legado es mucho más importante.

Cambió la forma de fabricar automóviles.

Las grandes fábricas actuales de Toyota, Volkswagen, BMW, Mercedes-Benz, Hyundai, BYD, Ford y prácticamente cualquier fabricante mundial continúan utilizando conceptos nacidos de aquella revolución: estandarización, líneas de montaje, división de tareas, producción a gran escala y control de los tiempos.

Incluso las modernas fábricas de coches eléctricos, con enormes niveles de automatización, siguen utilizando principios que Henry Ford ayudó a popularizar.

El “Coche del Siglo”

La importancia histórica del Model T fue reconocida también mucho después de que dejara de fabricarse.

En 1999 fue elegido “Coche del Siglo” por un jurado internacional dentro de la iniciativa Car of the Century, imponiéndose a otros automóviles que también habían marcado la historia del automóvil.

No fue elegido por ser el más rápido.

Ni por ser el más lujoso.

Ni por tener el diseño más espectacular.

Fue elegido porque cambió la historia.

El automóvil que puso al mundo sobre ruedas

Más de cien años después, resulta difícil comprender la magnitud de la revolución que supuso el Model T.

Ford convirtió una idea aparentemente sencilla —fabricar un coche para el pueblo— en una transformación industrial, económica y social.

Más de 15 millones de unidades salieron de sus fábricas durante los 19 años de producción.

Y su influencia continúa presente cada vez que un automóvil moderno sale de una línea de montaje.

Henry Ford quería construir un coche popular y universal.

Lo consiguió.

Y, de paso, ayudó a crear la industria del automóvil tal y como hoy la conocemos.

EVOLUCIÓN DE UN ESCUDO

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (6)    No(1)

+
0 comentarios