Fernando Alonso y sus consecuencias

Fernando Alonso y sus consecuencias
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lunes 30 de julio de 2018, 08:22h

No es la primera vez que lo decimos ni será la última. En los deportes que interviene un vehículo, una máquina, el factor humano no es predominante. Hay que contar con la máquina, con el coche; en definitiva, con el equipo que diseña y controla el “aparato”. Un factor predominante en esa disciplina deportiva del motorsport, llamada F-1. Los resultados nos sacan de dudas.

Mucha gente me pregunta que le sucede a Fernando Alonso. Muchos se dan ellos mismos la contestación: Qué esta mayor, qué este acabado… Hacen conjeturas de todo tipo. Quizás por el desconocimiento de este deporte. Mi personal punto de vista es que no sucede ni lo uno, ni lo otro. Cometió el error de cambiar de equipo en el momento más inoportuno. Y así le va. Trataré de explicarlo, en mi modesta, insisto, opinión:

Es evidente que los organizadores del espectáculo tenían que cambiar el reglamento técnico. Había que frenar la superioridad de los Mercedes, demoledores en las últimas temporadas. Revisar el reglamento para igualar el potencial mecánico con el resto de los equipos. Había que hacerlo poco a poco. Sin despertar ninguna sospecha. Y así lo hicieron.

Los resultados los estamos viendo esta temporada. El equipo Ferrari se ha acercado peligrosamente al equipo preponderante; incluso, Red Bull. Los demás, siguen buscando fórmulas milagrosas para contrarrestar a los líderes de la contienda. Esto no es tan fácil, como puede parecer. Además de dinero, se necesita genios de la aerodinámica, aplicada a las nuevas tecnologías. Estos “gurus” de la cosa, de momento, están en los equipos que ganan y… que paga las genialidades de unos técnicos que se cuentan con los dedos de una mano. Esto no es óbice de que surjan aprendices que quieren superar a sus mayores.

El equipo Mercedes -no hablo de los pilotos- ha superado durante varias temporadas todos los pronósticos. Cambie o no de pilotos, sus coches siempre están en cabeza. Ahora, según los resultados de los grandes premios disputados esta temporada, los Ferrari se están acercando. De hecho, los Mercedes (¡oh, sorpresa!) han sido perdedores en algunos de ellos. Es decir, están ahí. Ya no es un coto privado de los Mercedes. Ahora la caza se reparte con Ferrari y, en contadas ocasiones, con Red Bull.

¿Ha terminado la hegemonía Mercedes? No, aunque la diferencia ahora es más corta. La nueva reglamentación técnica ha puesto las limitaciones adecuadas para que los monoplazas no sean tan diferentes. Hay que ofrecer espectáculo. Esto se consigue con equipos mas competitivos.

Esta es la contestación a esas preguntas que circulan por las redes sociales y que, el propio Fernando Alonso, intenta explicar dentro de sus limitaciones. En F-1 no ganan los pilotos, ganan las máquinas. Basta con consultar los resultados. Un inexperto, caso Bottas, puede estar arriba El finlandés conseguía la primera "pole" de su vida como piloto de F-1. Lo ha logrado al volante de uno de los mejores monoplazas de la contienda.

Si analizamos los registros de vuelta rápida en cualquiera de los circuitos que conforman el calendario mundialista, podemos comprobar que, entre un piloto de máximo nivel y el siguiente, la diferencia, en el mejor de los casos, es de dos o tres décimas de segundo por vuelta. Con igualdad mecánica, se entiende. Si hacemos el mismo análisis entre el mejor monoplaza y el siguiente, la diferencia es de más de medio segundo, en el mejor de los casos, y de tres segundos, por ejemplo, con respecto al McLaren de Fernando Alonso.

Por lo tanto, es fácil llegar a la siguiente conclusión. Un piloto poco puede hacer. Por muy bueno que, éste, sea. Entre él y el siguiente puede haber tres décimas de segundo de diferencia. Por mucho que intente arriesgar, poco puede hace para equilibrar la diferencia. La tecnología mecánica ha llegado a unos extremos en la F-1, que, el hombre, el piloto, ha quedado en la mínima expresión.

Me da pena e indignación que Fernando Alonso, al que consideró uno de los mejores pilotos de esta disciplina. Es comprensible. En su caso, todo hay que decirlo, la influencia económica ha sido parte de estas consecuencias. Su coche o el conjunto del mismo, incluida la nueva aportación propulsora de Renault, es deficiente. No se lo merece. Pilota un coche que es 1,5 segundo más lento por vuelta que el de sus rivales de cabeza. Es triste para los aficionados españoles lo que vimos en el Gran Premio de Hungría, Alonso terminó doblado. Es la F-1. Dime el equipo dónde estás y te daré la importancia que te mereces. Es la triste realidad.
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