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BAIC X75: el SUV chino de 177 CV que llega a España con precio rompedor y muchas dudas por resolver
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BAIC X75: el SUV chino de 177 CV que llega a España con precio rompedor y muchas dudas por resolver

El nuevo D-SUV de BAIC aterriza con un equipamiento muy completo desde 29.995 euros, pero sin electrificación y con incógnitas en fiabilidad y posventa

jueves 07 de mayo de 2026, 12:27h
El BAIC X75 ya está a la venta en España y promete revolucionar el segmento SUV con un precio muy agresivo, 177 CV y un interior cargado de tecnología. Sin embargo, su propuesta también genera dudas importantes: no tiene electrificación, su consumo es elevado y la marca aún debe demostrar su solidez en el mercado europeo. Un lanzamiento que combina impacto, ambición… y cierta incertidumbre.

La llegada del nuevo BAIC X75 a España confirma algo que ya no admite discusión: las marcas chinas han dejado de competir únicamente por precio y empiezan a hacerlo también por presencia, tecnología y percepción de calidad. El nuevo SUV de BAIC, importado por el Grupo Invicta Motor, aterriza en el segmento D-SUV con una receta muy clara: tamaño grande, equipamiento desbordante y una tarifa difícil de igualar.

Porque sí, sobre el papel el X75 parece una ganga. Mide 4,75 metros, desarrolla 177 CV, presume de un interior muy tecnológico y arranca en 29.995 euros financiado. El problema es que, cuando uno rasca un poco más allá de la ficha técnica, aparecen algunas dudas importantes.

Diseño llamativo y una imagen más madura

Hay que reconocerlo: BAIC ha hecho un buen trabajo con el diseño. El X75 no parece un SUV barato ni transmite esa sensación de “copia” que acompañaba a muchos modelos chinos hace apenas unos años.

El frontal con parrilla “Kylin Wing”, la firma LED continua o la zaga iluminada con la inscripción “Beijing” consiguen darle cierta personalidad. El perfil, con caída suave del techo y proporciones musculosas, recuerda inevitablemente a algunos SUV coreanos recientes, aunque el conjunto resulta bastante coherente.

Eso sí, también es evidente que BAIC ha apostado por un diseño muy efectista. Hay abundancia de cromados, superficies brillantes y recursos visuales que buscan impresionar en un primer vistazo, aunque no siempre transmiten sofisticación real.

Interior espectacular… hasta que empiezas a fijarte

El habitáculo es probablemente el gran argumento comercial del X75. Y también el motivo por el que mucha gente va a entrar al concesionario. Tres pantallas, techo panorámico de 1,3 metros, asientos calefactados, ventilados y con masaje, tapicería de cuero, iluminación ambiental, carga inalámbrica, climatizador con purificador de aire… La lista de equipamiento es enorme para un coche de este precio.

Pero aquí aparece uno de los problemas habituales en muchos fabricantes chinos: el exceso de protagonismo de la tecnología frente a la ergonomía. La mayoría de funciones dependen de superficies táctiles y menús digitales, algo que puede resultar vistoso en una exposición, pero menos práctico en marcha. Además, aunque la presentación impresiona, habrá que comprobar cómo envejecen los materiales y los ajustes tras varios años de uso intensivo.

Y hay otro detalle importante: BAIC todavía no tiene el nivel de integración multimedia ni de refinamiento de software que ofrecen marcas europeas, japonesas o incluso algunos rivales chinos más avanzados.

Un motor suficiente… pero ya nace anticuado

El BAIC X75 utiliza un motor gasolina 1.5 turbo de 177 CV asociado a una caja automática de doble embrague y siete velocidades. Sobre el papel, las cifras son correctas: 305 Nm de par y prestaciones suficientes para mover el conjunto con solvencia.

Sin embargo, el gran problema está en otro lado: no tiene ningún tipo de electrificación. En pleno 2026, lanzar un SUV de casi 4,8 metros únicamente con etiqueta C es una decisión discutible. Especialmente cuando la competencia ya ha avanzado hacia soluciones híbridas o híbridas enchufables.

Además, el consumo homologado de 8,3 l/100 km lo sitúa por encima de la media del segmento.

Rivales: aquí empieza el verdadero examen

El precio del X75 es su gran argumento, pero en el mercado real compite contra modelos muy consolidados.

KGM Torres

Ofrece menos impacto tecnológico, pero transmite mayor solidez mecánica y una red más asentada. Es una alternativa más “honesta” en lo mecánico.

EBRO S800

Apuesta por la electrificación y un posicionamiento más alineado con las normativas europeas actuales. En ese sentido, está mejor adaptado al futuro inmediato.

Skoda Kodiaq

Es más caro, pero juega en otra liga en calidad de rodadura, ajuste interior, eficiencia y valor de reventa. Aquí el BAIC queda claramente por detrás.

Toyota RAV4

Aunque cuesta bastante más, ofrece etiqueta ECO, consumos reales mucho más bajos y una fiabilidad contrastada. Es el clásico caso de “pagar más para preocuparse menos”.

BYD Seal U y rivales chinos más avanzados

El problema más serio del X75 no está fuera de China, sino dentro de ella. Marcas como BYD ya han dado un salto tecnológico y de electrificación que el BAIC no sigue.

La gran incógnita: posventa y reventa

Este es probablemente el punto más delicado del proyecto. BAIC habla de una red de más de 25 concesionarios y una garantía de 5 años o 100.000 km, lo que ayuda a reducir la incertidumbre inicial.

Pero la verdadera prueba está en el día a día: recambios, tiempos de reparación, soporte técnico y evolución del valor residual. Y aquí todavía no hay histórico suficiente en España como para generar confianza plena.

Conclusión: mucho producto por el precio… pero no sin letra pequeña

El BAIC X75 es un coche que impacta, y eso es innegable. Su nivel de equipamiento, su tamaño y su precio lo colocan como una opción muy agresiva dentro del mercado SUV.

Pero también es un producto con concesiones importantes:

A favor:

- Equipamiento muy completo
- Diseño llamativo
- Habitáculo amplio y tecnológico
- Precio muy competitivo

En contra:

- Sin electrificación
- Consumo elevado
- Software y ergonomía mejorables
- Red posventa aún limitada
- Incertidumbre en reventa y fiabilidad a largo plazo

En resumen, el X75 demuestra el avance de la industria china, pero también evidencia que el salto definitivo hacia la madurez en Europa no depende solo de pantallas grandes y precios bajos, sino de fiabilidad, eficiencia y experiencia acumulada.

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