El verano es una de las épocas del año en las que más kilómetros hacemos con el coche. Viajes largos, atascos, temperaturas elevadas, equipaje, aire acondicionado funcionando durante horas y trayectos por carretera someten al vehículo a un esfuerzo muy superior al habitual.
Aunque muchas averías pueden aparecer en cualquier momento del año, las altas temperaturas aceleran el desgaste de determinados componentes y pueden convertir un pequeño problema en una reparación mucho más cara.
Por eso, antes de emprender un viaje de vacaciones conviene revisar algunos elementos básicos del coche. Una batería al final de su vida útil, un neumático deteriorado o un sistema de refrigeración que no funciona correctamente pueden terminar dejando el vehículo inmovilizado.
Estas son las siete averías y problemas mecánicos que más atención requieren durante el verano.
1.- Batería: uno de los elementos que más sufre
Aunque normalmente asociamos los problemas de batería con el invierno, las temperaturas muy elevadas también pueden acelerar su deterioro.
El calor aumenta la evaporación del electrolito y puede acelerar procesos internos que reducen la vida útil de la batería. Si además tiene varios años, el riesgo de que falle aumenta.
Los síntomas más habituales son dificultades para arrancar, luces que pierden intensidad o sistemas eléctricos que funcionan de manera irregular.
Coste orientativo: entre 100 y 250 euros, dependiendo del vehículo y del tipo de batería.
En los coches con sistemas Start&Stop, la sustitución puede resultar más cara debido al uso de baterías específicas.
2.- Aire acondicionado: el gran protagonista del verano
El aire acondicionado trabaja especialmente durante los meses de verano y cualquier problema en el sistema se hace evidente rápidamente.
Una pérdida de refrigerante, un compresor deteriorado, un filtro del habitáculo saturado o una avería eléctrica pueden provocar que el sistema deje de enfriar correctamente.
Un aire acondicionado que enfría menos de lo habitual no debería ignorarse. En ocasiones se trata simplemente de una carga de refrigerante, pero también puede existir una fuga que debe localizarse y reparar.
Coste orientativo: desde unos 60-100 euros para determinadas operaciones de mantenimiento, aunque una avería del compresor puede superar ampliamente los 500 euros.
3.- Sistema de refrigeración: el enemigo silencioso
El motor necesita mantener una temperatura de funcionamiento adecuada. En verano, con temperaturas exteriores elevadas y largos trayectos, el sistema de refrigeración adquiere todavía más importancia.
Radiador, bomba de agua, termostato, ventiladores y líquido refrigerante trabajan conjuntamente para evitar que el motor alcance temperaturas peligrosas.
Una fuga de refrigerante o un ventilador que no funciona correctamente puede terminar provocando un sobrecalentamiento.
Y aquí está uno de los problemas más importantes: continuar circulando con el motor sobrecalentado puede provocar una avería muy grave.
Una reparación sencilla puede costar unos cientos de euros, pero daños importantes en el motor pueden elevar la factura a varios miles.
4.- Neumáticos: el asfalto caliente también pasa factura
Durante el verano, el asfalto puede alcanzar temperaturas muy elevadas. Si los neumáticos están desgastados, presentan daños o circulan con una presión incorrecta, el riesgo aumenta.
Antes de viajar conviene comprobar:
- Presión de los cuatro neumáticos.
- Estado de la banda de rodadura.
- Desgaste irregular.
- Grietas o deformaciones.
- Estado de la rueda de repuesto, si el vehículo dispone de ella.
La presión debe comprobarse preferentemente con los neumáticos fríos y siguiendo las recomendaciones del fabricante.
Coste orientativo: un juego de neumáticos puede superar fácilmente los 300 euros y aumentar considerablemente en vehículos grandes o de altas prestaciones.
5.- Alternador: cuando la batería no es el problema
Si la batería se descarga continuamente, el problema puede estar realmente en el alternador.
Este componente se encarga de generar electricidad mientras el motor está funcionando y de mantener cargada la batería.
Un alternador defectuoso puede provocar que aparezcan avisos en el cuadro de instrumentos, fallos eléctricos o que el vehículo termine parándose.
Coste orientativo: aproximadamente entre 300 y 700 euros, aunque puede ser superior dependiendo del modelo.
6.- Frenos: más exigencia durante los viajes
Los viajes largos, el peso adicional del equipaje y las carreteras con fuertes pendientes aumentan la exigencia sobre el sistema de frenado.
Las pastillas y los discos sufren desgaste y las altas temperaturas pueden aumentar todavía más la temperatura del conjunto.
Si se detectan vibraciones al frenar, ruidos metálicos, pérdida de eficacia o un pedal con un comportamiento extraño, lo recomendable es acudir a un taller.
Coste orientativo: sustituir pastillas puede partir de aproximadamente 100-200 euros por eje, mientras que una operación con discos y pastillas puede superar los 300-500 euros dependiendo del vehículo.
7.- Motor de arranque y componentes eléctricos
El motor de arranque también puede dar problemas cuando el vehículo acumula años y kilómetros.
Si al girar la llave o pulsar el botón de arranque se escuchan clics, el motor gira con dificultad o directamente no responde, puede existir un problema en el sistema de arranque.
Además, las altas temperaturas pueden afectar a determinados componentes eléctricos y conexiones.
Coste orientativo: una reparación puede situarse en unos cientos de euros, mientras que la sustitución completa del motor de arranque puede superar los 500 euros en algunos vehículos.
¿Qué revisar antes de salir de viaje?
Una revisión preventiva de apenas unos minutos puede evitar una avería durante las vacaciones.
Antes de salir conviene comprobar:
Neumáticos: presión, desgaste y posibles daños.
Niveles: aceite, refrigerante y líquido limpiaparabrisas.
Batería: especialmente si tiene varios años.
Frenos: pastillas, discos y comportamiento del pedal.
Aire acondicionado: comprobar que enfría correctamente.
Luces: comprobar todas las ópticas.
Limpiaparabrisas: las altas temperaturas pueden deteriorar las escobillas.
Equipaje: no superar la carga máxima recomendada por el fabricante.
El calor no perdona los coches que no están preparados
El verano no provoca por sí solo todas las averías, pero las temperaturas elevadas pueden acelerar el desgaste de componentes que ya estaban cerca del final de su vida útil.
Por eso, una revisión antes de las vacaciones puede ser una de las mejores inversiones para evitar quedarse tirado en carretera.
Además, detectar a tiempo un problema en la refrigeración, los neumáticos o los frenos puede evitar que una reparación relativamente económica termine convirtiéndose en una avería mucho más costosa.
Las averías de verano que más pueden afectar al bolsillo
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Avería
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Coste orientativo
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Batería
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100-250 €
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Aire acondicionado
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60-500 € o más
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Sistema de refrigeración
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Desde 100 € hasta varios miles
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Neumáticos
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Desde 300 € el juego
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Alternador
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300-700 €
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Frenos
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100-500 € o más
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Motor de arranque
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200-600 € o más
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Los precios son orientativos y pueden variar considerablemente según el modelo, la motorización, las piezas utilizadas y la mano de obra.
La mejor avería es la que se evita
Con millones de desplazamientos previstos durante el verano, el mantenimiento preventivo cobra todavía más importancia. Revisar el coche antes de afrontar cientos de kilómetros puede evitar no solo una factura inesperada, sino también una situación de riesgo en carretera.
Unos minutos de revisión antes de salir pueden marcar la diferencia entre comenzar las vacaciones con normalidad o acabar esperando a una grúa.