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ECONOMÍA DEL AUTOMÓVIL

Cuánto cuesta realmente tener un coche en España en 2026: la factura que muchos conductores no calculan
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Cuánto cuesta realmente tener un coche en España en 2026: la factura que muchos conductores no calculan

Seguro, combustible, mantenimiento, neumáticos, ITV, impuestos, aparcamiento y depreciación pueden elevar en miles de euros al año el coste real de un coche, incluso después de pagarlo.

lunes 05 de octubre de 2026, 17:00h
Comprar un coche no significa haber terminado de pagarlo. Cada año hay que sumar seguro, combustible o electricidad, mantenimiento, neumáticos, impuestos, ITV, aparcamiento y, sobre todo, la pérdida de valor del vehículo. En 2026, conocer el coste real de propiedad es más importante que nunca antes de decidir qué coche comprar.

Comprar un coche no significa haber terminado de pagarlo. Cada año hay que afrontar seguro, combustible o electricidad, mantenimiento, neumáticos, impuestos, ITV y, en muchos casos, aparcamiento. Y hay un gasto que muchos conductores olvidan cuando hacen sus cuentas: la pérdida de valor del propio vehículo.

En 2026, con los precios de los carburantes todavía elevados y una oferta de coches cada vez más amplia entre gasolina, diésel, híbridos y eléctricos, saber cuánto cuesta realmente tener un coche es casi tan importante como conocer su precio de compra.

Para hacer una comparación homogénea, hemos tomado como referencia un conductor que recorre 15.000 kilómetros al año y hemos separado los gastos de utilización de la depreciación. Las cifras de seguro, mantenimiento, neumáticos, impuestos y aparcamiento son orientativas, porque cambian según el modelo, el conductor y la localidad.

¿Cuánto cuesta al año utilizar un coche en 2026?

El primer dato que permite comparar tecnologías es el coste de la energía. El Ministerio para la Transición Ecológica actualizó el 23 de septiembre de 2026 su tabla oficial de costes por cada 100 kilómetros. Para el trimestre que comienza en octubre, establece 9,82 euros/100 km para la gasolina 95, 8,20 euros para el gasóleo A, 3,29 euros para la recarga doméstica de un coche eléctrico y 8,11 euros para la recarga rápida.

Con 15.000 kilómetros al año, la diferencia es considerable:

Coste de energía

Gasolina

Diésel

Eléctrico

Coste cada 100 km

9,82 €

8,20 €

3,29 €

15.000 km/año

1.473 €

1.230 €

493,50 €

Coste mensual

122,75 €

102,50 €

41,13 €

Es decir, utilizando la referencia oficial de MITECO, un coche eléctrico cargado principalmente en casa necesita unos 980 euros menos al año en energía que uno de gasolina para recorrer esos 15.000 kilómetros. Frente a un diésel, el ahorro ronda los 736 euros anuales.

Pero aquí hay una condición importante: el eléctrico solo consigue esa diferencia si buena parte de las recargas se realizan en casa. La propia tabla de MITECO sitúa el coste de la recarga rápida en 8,11 euros cada 100 kilómetros, muy cerca del coste del diésel.

El combustible ya no es el único gran gasto

El error más habitual consiste en calcular únicamente cuánto dinero gastamos en gasolina, diésel o electricidad. Igualmente, para conocer el coste real hay que sumar todos los gastos asociados al vehículo.

Tomando como referencia un coche de uso particular con 15.000 kilómetros anuales, podemos establecer un escenario orientativo:

Gasto anual

Gasolina

Diésel

Eléctrico

Combustible/recarga

1.473 €

1.230 €

494 €

Seguro

550 €

550 €

600 €

Mantenimiento

450 €

500 €

350 €

Neumáticos

175 €

175 €

175 €

ITV prorrateada*

25 €

25 €

25 €

Impuesto de circulación**

100 €

100 €

0 €

Aparcamiento

600 €

600 €

600 €

Coste anual de utilización

3.373 €

3.180 €

2.244 €

Coste mensual

281 €

265 €

187 €

* La ITV no se paga todos los años en un coche nuevo y su frecuencia cambia con la antigüedad.
** El IVTM depende del municipio y de la potencia fiscal; en algunos ayuntamientos existen ventajas para determinados vehículos electrificados.

Estas cantidades no son una tarifa oficial ni pretenden representar a todos los conductores. Son un escenario de cálculo para comparar las tres tecnologías con una misma utilización. El seguro, por ejemplo, puede variar enormemente según la edad del conductor, historial, modelo y cobertura.

El RACE sitúa para 2026 el coste habitual de mantener un coche de combustión con unos 15.000 kilómetros anuales en una horquilla aproximada de 2.000 a 3.500 euros al año, sin contar necesariamente todos los conceptos extraordinarios y con importantes diferencias según el vehículo.

¿Y si además contamos la depreciación?

Aquí cambia completamente la fotografía. Un coche no solamente cuesta dinero cuando se utiliza. También pierde valor con el paso del tiempo.

La depreciación es especialmente importante durante los primeros años. Las tablas de valoración utilizadas por Hacienda establecen que, después del primer año, el valor de referencia de un turismo se sitúa en el 84% del valor inicial, mientras que a partir de cinco años puede quedar en torno al 47%, según la antigüedad. Estos porcentajes son valores fiscales orientativos y no equivalen necesariamente al precio real que obtendremos al vender el coche.

Por eso, si compramos un coche nuevo por 25.000 euros, una depreciación equivalente al 16% durante el primer año supondría una pérdida de valor teórica de unos 4.000 euros. Eso no significa que el propietario vaya a perder exactamente 4.000 euros al venderlo: el precio real dependerá del modelo, kilometraje, estado, equipamiento, demanda y mercado de segunda mano.

Pero sirve para entender una cuestión fundamental:

El coche puede costar mucho más de lo que indica su factura de compra cuando calculamos el coste de propiedad. El coche de 25.000 euros puede costar más de 600 euros al mes

Si añadimos al escenario anterior una depreciación orientativa de 4.000 euros al año para un vehículo de 25.000 euros durante su primer año, el coste cambia sustancialmente.

Escenario

Gasolina

Diésel

Eléctrico

Coste de utilización

3.373 €

3.180 €

2.244 €

Depreciación orientativa

4.000 €

4.000 €

4.000 €

Coste total anual

7.373 €

7.180 €

6.244 €

Coste mensual

614 €

598 €

520 €

Esta tabla tiene una finalidad exclusivamente comparativa: no significa que todos los coches de 25.000 euros pierdan 4.000 euros de valor cada año. De hecho, la depreciación es uno de los conceptos más difíciles de generalizar. Un modelo con mucha demanda puede conservar mejor su valor que otro con una fuerte depreciación.

Por eso, comprar barato no siempre significa que el coche vaya a resultar barato a largo plazo.

¿Cuánto cuesta realmente la gasolina al año?

Con la referencia oficial de MITECO para octubre, recorrer 15.000 kilómetros con un coche de gasolina supone aproximadamente 1.473 euros al año en energía. Eso equivale a: 122,75 euros al mes.

Si hacemos el mismo cálculo con un diésel: 1.230 euros al año o 102,50 euros al mes. La diferencia entre ambos es de unos 243 euros al año.

Es una cantidad importante, pero demuestra también que el combustible no es necesariamente el factor que más dinero determina en la propiedad de un coche.

Un seguro más caro, una mayor depreciación o una reparación importante pueden superar fácilmente esa diferencia.

¿Cuánto cuesta cargar un coche eléctrico?

Aquí aparece una de las principales ventajas económicas del coche eléctrico. Según MITECO, el coste de la electricidad para recorrer 100 kilómetros con recarga doméstica es actualmente de 3,29 euros.

Con 15.000 kilómetros: 15.000 ÷ 100 × 3,29 = 493,50 euros al año. Es decir: 41,13 euros al mes.

Pero si el conductor depende habitualmente de cargadores rápidos, la situación cambia.

Con un coste oficial de 8,11 euros/100 km, esos mismos 15.000 kilómetros supondrían aproximadamente: 1.216,50 euros al año.

La diferencia entre cargar en casa y hacerlo habitualmente en cargadores rápidos puede superar los 700 euros al año.

Por eso no es correcto decir simplemente que “un eléctrico cuesta tres veces menos que un coche de gasolina”. Depende fundamentalmente de dónde se recarga.

Mantenimiento: el eléctrico tiene ventaja, pero no es gratis

Los coches eléctricos cuentan con una mecánica más sencilla que los vehículos de combustión. No tienen aceite de motor, filtros de aceite, bujías ni determinados elementos mecánicos presentes en un motor térmico.

Eso puede reducir las operaciones de mantenimiento. Sin embargo, un eléctrico sigue necesitando neumáticos, frenos, suspensión, climatización, líquidos, revisiones y otros trabajos de mantenimiento.

Además, el peso elevado de algunos eléctricos puede influir en el desgaste de los neumáticos. Por tanto, la ventaja existe, pero no significa que el mantenimiento de un eléctrico sea cero.

Seguro, impuestos e ITV: los gastos que llegan aunque no uses el coche

Hay una serie de gastos que apenas dependen de los kilómetros realizados. El seguro es uno de ellos. Un conductor puede recorrer 5.000 o 25.000 kilómetros y seguir pagando una prima anual.

Lo mismo ocurre con el impuesto de circulación, cuya cuantía depende fundamentalmente del municipio y de las características fiscales del vehículo.

La ITV, por su parte, tampoco es un gasto anual fijo durante toda la vida del coche. Los turismos nuevos están exentos durante sus primeros cuatro años y posteriormente deben pasar inspecciones con una frecuencia que depende de su antigüedad. El precio también cambia según la comunidad autónoma y el tipo de vehículo.

Por eso, para hacer una comparación anual hemos utilizado una cantidad prorrateada.

Aparcar también cuesta dinero

Este es otro gasto que puede cambiar radicalmente el resultado. Un conductor que tenga plaza de garaje propia puede gastar prácticamente cero euros adicionales al mes en aparcamiento.

Otro que utilice un parking de pago a diario puede superar ampliamente los 1.000 euros anuales. Y en determinadas ciudades, la diferencia puede ser todavía mayor.

Por eso, en nuestro escenario hemos utilizado 600 euros anuales como referencia, pero cada conductor debería sustituir esa cifra por su gasto real.

¿Cuál es el coche más barato de mantener?

Si nos limitamos al coste de utilización, el eléctrico sale claramente beneficiado en nuestro escenario.

Con 15.000 kilómetros al año:

- Eléctrico: unos 2.244 euros/año.

- Diésel: unos 3.180 euros/año.

- Gasolina: unos 3.373 euros/año.

Pero esta conclusión cambia si incorporamos el precio de compra, la financiación y la depreciación.

Un eléctrico más caro que su equivalente de gasolina puede necesitar varios años para compensar mediante el ahorro energético y de mantenimiento la diferencia inicial.

Y aquí aparece una de las preguntas más importantes antes de comprar:

¿Cuántos kilómetros hago al año?

Para un conductor que recorre 5.000 o 6.000 kilómetros al año, ahorrar combustible o electricidad tendrá un impacto relativamente pequeño. Para alguien que hace 25.000 o 30.000 kilómetros anuales, el coste energético adquiere mucha más importancia.

Por eso no existe un coche universalmente más barato. Existe un coche que puede resultar más económico para cada tipo de uso.

La fórmula para saber cuánto te cuesta realmente tu coche

La cuenta que debería hacer cualquier comprador es sencilla: Coste real anual = combustible o electricidad + seguro + mantenimiento + neumáticos + ITV + impuestos + aparcamiento + averías + depreciación + financiación.

Y si queremos saber cuánto cuesta realmente cada mes: Coste real mensual = coste anual ÷ 12.

El error está en mirar únicamente la cuota del préstamo o el precio que aparece en el anuncio. Un coche anunciado por 25.000 euros puede terminar suponiendo cientos de euros mensuales cuando se incorporan todos los gastos.

La conclusión: el coche más barato no siempre es el que menos cuesta al comprarlo

Los datos de 2026 dejan una conclusión clara. El eléctrico es el que presenta el menor coste energético cuando se puede cargar habitualmente en casa: unos 3,29 euros cada 100 kilómetros, frente a 9,82 euros en gasolina y 8,20 euros en diésel según la referencia oficial de MITECO.

Pero el coste total de propiedad depende de mucho más que del combustible. Seguro, mantenimiento, neumáticos, impuestos, aparcamiento, precio de compra y, sobre todo, depreciación pueden cambiar por completo el resultado.

Por eso, antes de comprar un coche en 2026 conviene hacerse una pregunta diferente: No preguntes solamente cuánto cuesta comprarlo. Pregunta cuánto te va a costar tenerlo.

Y esa diferencia puede ser de miles de euros al año.

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