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El Porsche 911 más aventurero
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El Porsche 911 más aventurero

Proyecto experimental que no entrara en producción.

Por Motorpoint
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infomotorpointcom/4/4/15
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Un equipo liderado por el piloto de resistencia y aventurero Romain Dumas, se ha propuesto ver hasta dónde es capaz de llegar un Porsche 911 y ha optado por uno de los lugares más duros del mundo para comenzar la aventura, que no es otro, que las escarpadas laderas de Ojos de Salado, en Chile, el volcán más alto del mundo.

Para llegar a los 6.007 metros (19.708 pies), el experimental Porsche 911 con Romain Dumas al volante superó pendientes muy pronunciadas y zonas de hielo que pusieron a prueba las aptitudes tanto del vehículo como del equipo que lo acompañaba, en temperaturas de unos 30 grados centígrados bajo cero y con la mitad de oxígeno en el aire que a nivel del mar. Muros infranqueables de nieve estacional y hielo cerca de la cumbre fueron los desafíos finales de la prueba. El test se completó con éxito y el equipo quedó fascinado por la experiencia.

La base de cada unidad era el 911 (tipo 992) Carrera 4S, equipada con un motor bóxer de seis cilindros turboalimentado de serie, que desarrolla 450 caballos de potencia, acoplado una caja de cambios manual original de siete velocidades. Con este punto de partida, los ingenieros del Centro de Investigación y Desarrollo de Porsche de Weissach, en estrecha colaboración con Romain Dumas Motorsport, dieron rienda suelta a su creatividad para preparar el 911 de cara a las exigencias específicas de la montaña.

Las dos unidades del 911 se equiparon con barras antivuelco, asientos de fibra de carbono y arneses, para cumplir los requisitos de seguridad que exige un proyecto así. A continuación, se añadieron ejes pórticos para aumentar la distancia al suelo (ahora de 350 mm). Las nuevas relaciones de cambio, más cortas, permitieron acelerar con precisión y suavidad a baja velocidad y funcionaban bien con los grandes neumáticos todoterreno recién montados. Además, los coches estaban equipados con una protección especial para los bajos hechos de fibra de aramida, ligera pero extremadamente resistente, que resbala sobre las rocas.

Asimismo, se agregó un dispositivo llamado Porsche Warp-Connecter. Ruedas diseñadas originalmente para aplicaciones incluso de competición, forma un enlace mecánico entre las cuatro para permitir una carga constante en ellas, cuando están en los extremos del recorrido de la suspensión. Esto hace posible una capacidad de tracción máxima. Se utilizaron bloqueos manuales e intercambiables de los diferenciales, junto con un sistema avanzado de dirección por cable. Por último, se añadió un cabrestante en la parte delantera, en una carrocería rediseñada para permitir el espacio libre para las ruedas y neumáticos todoterreno de 310 mm de ancho. El sistema de refrigeración también tuvo que desplazarse hacia arriba para que el coche pudiera afrontar los tramos más agrestes sin sufrir daños.

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