Entrevista

Los secretos del 'Infierno Verde' y cómo dominarlo con un CUPRA TRC

Los secretos del "Infierno Verde" y cómo dominarlo con un CUPRA TRC

Nos lo cuenta Andreas "Andy" Gülden

lunes 18 de febrero de 2019, 12:49h
El equipo Mathilda Racing se ha proclamado vencedor en la categoría TCR del VLN 2018 (Campeonato de Resistencia del Circuito de Nürburgring) con un CUPRA TCR. Y uno de sus pilotos, Andreas "Andy" Gülden, es una de las personas que más vueltas ha dado al Nordschleife (más de 10.000), pues también es instructor de conducción en esta pista. Andreas nos descubre en esta entrevista los secretos de una pista legendaria, en la que confiesa haber sentido miedo en más de una ocasión.

El campeonato VLN se celebra de forma íntegra en el Nordschleife, y exige lo mejor en cuanto a rendimiento, consistencia y fiabilidad a todos los participantes en cada una de las carreras que se disputan en este impresionante trazado de más de 20 kilómetros de longitud.

¿Cómo comenzó tu colaboración con Mathilda Racing?
"Fue bastante curioso. Una tarde recibí una llamada del jefe de Mathilda Racing, Michael Paatz, que me preguntó si quería conducir para su equipo. Estuve a punto de rechazar la oferta porque acababa de nacer mi hija – que, curiosamente, se llama Mathilda - y quería tomarme un descanso de la competición. Pero escuché el nombre del equipo, Mathilda Racing, y pensé: "Si esto no es una señal...".

Compites con un CUPRA TCR, ¿es el coche adecuado para correr en Nürburgring y en carreras de resistencia?
"Sí, por supuesto. Conocemos muy bien el coche y es muy fiable. No es de extrañar que sea muy competitivo, ya que es algo así como el coche original de la categoría TCR. SEAT tiene mucha experiencia en competición y saben cómo construir coches de tracción delantera muy rápidos. Eso se remonta al León MK 1, el súper padre. ¡Y eso fue hace 15 años! El CUPRA es un coche capaz de "hablar" con el piloto. Es un verdadero automóvil de carreras y por eso somos constantes y rápidos".

¿Cuándo fue la primera vez que visitaste el circuito de Nürburgring?
"Cuando era pequeño, debía tener unos 10 años. Lo recorrí junto a mi padre y mi hermano. Y luego, cuando pude rodar en el Nordschleife, lo hice en el asiento trasero con dos instructores, Christian Menzel y Timo Kluck. Fue muy divertido".

¿Y la primera vez que competiste con un coche de carreras?
"Tenía 6 años y estaba de vacaciones con mis padres en España. Allí se produjo mi primer encuentro con un kart. A los 12 años empecé a correr en carreras de karting. En 1996 participé en mi primera carrera en circuito, en la clase júnior de la Fórmula Renault. En el año 2000 por fin debuté en el Nordschleife con el Dodge Viper de Zakspeed, en el VLN. Fue legendario".

¿Qué te impresionó más del Infierno Verde?
"El Nordschleife es simplemente el circuito más largo y difícil del mundo. Tienes que asumir que una vuelta tiene más de 20 kilómetros de recorrido. Eso es cinco veces Hockenheim o Barcelona. A esto se añaden las diferentes superficies de asfalto y que el clima es impredecible".

¿Has sentido miedo en Nürburgring alguna vez?
"Tengo miedo de todas las carreras en Nürburgring hasta que escucho el pronóstico del tiempo. Por eso generamos nuestra propia predicción aquí en el "Ring", porque no puedes confiar en las demás fuentes en este punto geográfico. Las predicciones que sueles leer en internet o ver en la televisión no siempre se cumplen. Aquí arriba, en el Nordschleife, simplemente hay leyes diferentes. ¿Tal vez Jackie Stewart también pensó que el diablo tiene el clima en sus manos en cuando bautizó esta pista como el "Infierno Verde"? Bueno, es una de las claves que definitivamente no se pueden calcular. De repente puedes tener encima un aguacero, pasas por boxes, y luego corres con neumáticos lisos 20 kilómetros a través de bosques con asfalto húmedo".

¿Recuerdas algún momento concreto en el que sintieras miedo?
"Oh, claro que sí. Recuerdo mi primera carrera de 24 horas en un Dodge Viper en 2004. El coche tenía una caja de cambios manual y sin querer apagué las luces en medio de la noche mientras estaba cambiando de marcha. Me metí en la oscuridad solo orientándome por el oído, tuve una buena descarga de adrenalina. Menos mal que salió bien. Todavía tengo grabada la imagen del espejo retrovisor, a través del que vi un vuelo de chispas casi surrealista".

¿Cuántas vueltas crees que has completado al circuito del Nürburgring en tu vida?
"Claramente hablamos de una cifra de cinco dígitos. Además de las carreras, también hago "taxi drives", organizo cursos de conducción y muchas cosas más".

¿Cuál es tu parte favorita del circuito?
"Hay muchos lugares que son increíbles. Todo lo que es rápido, donde necesitas "coj*nes" para pasar por allí. La zona desde 'Hohe Acht' hasta 'Brünnchen', por ejemplo. Eso no es apto para cardíacos".

¿Son las curvas del Nordschleife el mayor desafío para un piloto?
"Por supuesto. Y no es solo porque no sabes qué hay detrás de cada curva. El recorrido en sí es asombroso: emocionante, muy rápido, con cuestas arriba y abajo. Y, además de eso, es malditamente rápido y estrecho. No hay zonas con escapatorias y no hay lugar para los errores. Y si fuerzas demasiado, cometes errores. El Nordschleife no puede ser domesticado. Hay que cogerle el ritmo. Puedes sentirlo. Es como si de repente se unieran el hombre, la máquina y la naturaleza".

Como instructor, ¿enseñas cómo conseguir esto?
"Para conseguir esta unión es necesario tener un don. Eso no se puede enseñar. Como instructor, enseño mis conocimientos, por ejemplo, a los jóvenes pilotos que quieren solicitar su licencia de competición para correr en Nürburgring. Se trata de poder sobreponerse a los peligros y asegurar que haya un gran nivel de concentración. Un gran enemigo contra el que siempre hay que luchar es el exceso de confianza".

¿Cuáles son los consejos esenciales que das a tus aprendices en sus primeras vueltas para "dominar" el circuito de Nürburgring?
"Siempre tienes que mantener la mente clara. En condiciones tan difíciles, es importante mantener tu concentración alta continuamente. Pero si fuerzas demasiado, pierdes. Al final, el automovilismo es un deporte de concentración. También creo que el respeto a este circuito es necesario, para poder superar los desafíos que este bello e indomable lugar nos pone delante".

¿Has conducido alguna vez en el Nürburgring en simuladores o juegos de ordenador?
"Siendo sincero, prefiero la realidad. Pero el jefe de equipo en Mathilda Racing, Michael Paatz, es un hombre muy innovador que siempre tiene en mente el desarrollo y la mejora. Por eso hemos comprado dos simuladores, que utilizamos especialmente para pilotos jóvenes. Debo admitir que es mucho más divertido de lo que pensé inicialmente; y tiene sentido para el desarrollo de un equipo júnior para la próxima temporada, que es uno de los planes de Mathilda Racing. Los chicos tienen que conocer la pista y los simuladores también son muy adecuados para mejorar su capacidad de concentración. Esa es una cualidad central que puedes adquirir electrónicamente. Por supuesto, la hora de la verdad llegará en la pista después. Aquí trabajamos con el simulador RaceRoom que muestra Nürburgring con sus 1.000 caras. Es muy bueno".

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