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Reportaje Seguridad Vial

Los 8 puntos que debes revisar en tu coche antes de viajar este otoño para evitar averías y sustos
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Los 8 puntos que debes revisar en tu coche antes de viajar este otoño para evitar averías y sustos

Neumáticos, batería, frenos, luces y limpiaparabrisas son algunos de los elementos que conviene comprobar antes de salir a carretera. Una revisión a tiempo puede ayudarte a detectar problemas y conducir con mayor seguridad cuando llegan las lluvias y bajan las temperaturas.

lunes 19 de octubre de 2026, 11:30h

El otoño trae consigo lluvias, carreteras mojadas, menos horas de luz y temperaturas más bajas, unas condiciones que ponen a prueba determinados elementos del coche. Antes de afrontar un viaje largo, conviene dedicar unos minutos a comprobar su estado. Estos son los ocho puntos que debes revisar para reducir el riesgo de averías, mejorar la seguridad y evitar gastos inesperados.

1.- Neumáticos: comprueba la presión y el desgaste

Los neumáticos son uno de los elementos más importantes para circular con seguridad, especialmente cuando el asfalto está mojado. Unas ruedas desgastadas o con una presión incorrecta pueden comprometer la adherencia y aumentar la distancia de frenado.

Antes de viajar, comprueba la presión con los neumáticos fríos, siguiendo los valores indicados por el fabricante, que suelen aparecer en el marco de la puerta, la tapa del depósito o el manual del vehículo. También debes revisar que el dibujo tenga suficiente profundidad y que no existan cortes, grietas, bultos o un desgaste irregular.

La profundidad mínima legal del dibujo para los turismos es de 1,6 milímetros, aunque es recomendable sustituir los neumáticos antes de llegar a ese límite, especialmente si se conduce habitualmente bajo la lluvia. El RACE aconseja no esperar a que el dibujo baje de los 3 milímetros. 

Si el coche lleva rueda de repuesto, comprueba también su estado y presión. Si utiliza un kit reparapinchazos, verifica que esté disponible y dentro de su periodo de validez, cuando corresponda.

2.- Limpiaparabrisas: fundamentales cuando empieza a llover

Unas escobillas deterioradas pueden dejar marcas, arrastrar agua de forma irregular o reducir la visibilidad justo cuando más se necesitan. Comprueba que las escobillas limpian el parabrisas sin dejar rastros ni zonas sin barrer y revisa el nivel del líquido lavaparabrisas. Si las gomas están agrietadas o hacen ruido durante el barrido, puede ser el momento de sustituirlas. También conviene comprobar que los surtidores funcionan correctamente y que el chorro llega a la zona adecuada del cristal.

La Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda que mantener limpios los cristales y revisar el sistema de lavado es fundamental para conservar una buena visibilidad. 

3.- Luces: ver bien y ser visto

En otoño, los días son más cortos y aumenta la probabilidad de encontrarse con lluvia, niebla o poca visibilidad. Por eso, el sistema de iluminación debe funcionar correctamente. Antes de salir, comprueba las luces de cruce, carretera, posición, freno, marcha atrás e intermitentes, además de los pilotos traseros. Pide ayuda a otra persona para verificar las luces de freno y marcha atrás.

Asegúrate también de que los faros estén limpios y correctamente regulados. Si una lámpara está fundida o la iluminación ha perdido eficacia, soluciona el problema antes de realizar el viaje. Durante los episodios de lluvia, la DGT recomienda utilizar las luces de cruce para mejorar la visibilidad del vehículo ante los demás usuarios. 

4.- Batería: evita quedarte tirado cuando bajan las temperaturas

La batería es una de las piezas que conviene vigilar cuando se acerca el frío, especialmente si el coche tiene varios años o ha mostrado dificultades al arrancar. Presta atención a señales como un arranque más lento de lo habitual, luces que pierden intensidad o avisos en el cuadro de instrumentos. Si aparecen estos síntomas, conviene comprobar el estado de la batería en un taller antes de emprender un viaje largo.

También es recomendable revisar visualmente los bornes, sin manipularlos si no se tienen los conocimientos necesarios. Si presentan corrosión o depósitos anormales, pide que los revisen. Una batería que funciona correctamente puede fallar sin previo aviso, por lo que una comprobación preventiva resulta especialmente útil si tiene varios años de uso.

5.- Frenos: atención a los ruidos y a la distancia de frenado

La lluvia reduce la adherencia disponible y exige adaptar la conducción. Por eso, el sistema de frenos debe encontrarse en buenas condiciones antes de recorrer muchos kilómetros. Si escuchas chirridos persistentes, notas vibraciones al frenar, el pedal se comporta de forma diferente o la distancia de frenado aumenta, no conviene posponer la visita al taller.

También hay que vigilar los posibles testigos de avería y el nivel del líquido de frenos, siguiendo las indicaciones del fabricante. Si el nivel baja de forma anormal, puede existir un problema que necesita una revisión profesional. La comprobación del desgaste de las pastillas y los discos, así como del estado general del sistema, debe dejarse en manos de un profesional cuando no se dispone de los conocimientos y herramientas necesarios.

6.- Aceite y líquidos: revisa los niveles antes de salir

Una comprobación sencilla puede ayudar a detectar pérdidas o niveles insuficientes antes de que se conviertan en una avería. Con el vehículo estacionado en una superficie plana y siguiendo las instrucciones del fabricante, revisa el nivel de aceite del motor y del líquido refrigerante. Comprueba también el líquido lavaparabrisas y presta atención a cualquier aviso relacionado con los frenos.

El aceite debe encontrarse dentro de los límites indicados por el fabricante. El refrigerante, por su parte, ayuda a mantener la temperatura adecuada del motor.

Nunca abras el tapón del circuito de refrigeración con el motor caliente, porque el líquido puede estar a presión y provocar quemaduras graves.

Si observas que algún líquido desciende repetidamente, aparecen manchas debajo del coche o se enciende un testigo de advertencia, lo prudente es averiguar el origen antes de continuar el viaje.

7.- Climatización y desempañado: más importantes de lo que parece

El sistema de climatización no solo sirve para mantener una temperatura agradable en el habitáculo. También ayuda a desempañar los cristales y conservar una buena visibilidad cuando aumenta la humedad.

Comprueba que la calefacción, la ventilación y el aire acondicionado funcionan correctamente. Si el parabrisas tarda demasiado en desempañarse, el sistema pierde eficacia o aparecen olores anormales, conviene revisar su funcionamiento. Además, limpia el interior de los cristales, ya que la suciedad acumulada favorece los reflejos y puede dificultar la visión durante la noche.

En otoño, cuando las temperaturas bajan y aumenta la humedad, poder desempañar rápidamente el parabrisas es una cuestión de seguridad.

8.- Suspensión y dirección: señales que no debes ignorar

Los problemas de suspensión y dirección no siempre son fáciles de detectar mediante una simple inspección visual, pero existen señales que pueden advertir de un posible deterioro. Presta atención a los ruidos al pasar por baches, las vibraciones en el volante, la tendencia del coche a desviarse hacia un lado o el desgaste irregular de los neumáticos.

Si notas que la carrocería rebota excesivamente después de pasar por un badén o que el coche ha perdido estabilidad, pide una revisión profesional. El estado de los amortiguadores, los elementos de suspensión y la dirección influye en el comportamiento del vehículo y en el contacto de las ruedas con la carretera. Por eso, no conviene ignorar los síntomas que puedan indicar una avería.

¿Cuándo conviene llevar el coche al taller antes de viajar?

No todas las comprobaciones requieren una visita al taller. Revisar visualmente los neumáticos, comprobar las luces o rellenar el líquido lavaparabrisas son tareas que muchos conductores pueden realizar por sí mismos.

Sin embargo, hay situaciones en las que es recomendable solicitar una revisión profesional:

- Si se enciende un testigo rojo de avería o aparece un aviso que indique que debes detener el vehículo.
- Si los frenos hacen ruidos persistentes, vibran o pierden eficacia.
- Si el coche presenta dificultades para arrancar o la batería muestra síntomas de agotamiento.
- Si aparecen pérdidas de aceite, refrigerante u otros líquidos.
- Si notas vibraciones, problemas de dirección o un desgaste irregular de los neumáticos.

Si el vehículo presenta un problema que puede comprometer la seguridad, no debes iniciar el viaje hasta que se haya evaluado y solucionado.

Una revisión sencilla puede evitar un problema en carretera

Antes de afrontar un desplazamiento largo en otoño, conviene comprobar los elementos básicos del vehículo y consultar el programa de mantenimiento del fabricante. Neumáticos, frenos, luces, batería y limpiaparabrisas merecen especial atención cuando llegan las lluvias y bajan las temperaturas. A ello hay que sumar los niveles de líquidos, la climatización y el estado general de la suspensión y la dirección.

Dedicar unos minutos a estas comprobaciones no garantiza que el coche esté libre de averías, pero puede ayudar a detectar problemas a tiempo, reducir imprevistos y viajar con mayor tranquilidad.

La recomendación es sencilla: si detectas algo fuera de lo normal, no esperes a que aparezca el problema en mitad de la carretera.

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