La Dirección General de Tráfico (DGT) ha subrayado nuevamente la relevancia de disponer de la baliza V-16, un dispositivo crucial para indicar averías o incidentes en las carreteras. De acuerdo con el anexo XII del Reglamento General de Vehículos, es obligatorio que los siguientes vehículos cuenten con este dispositivo: turismos, furgonetas, autobuses, vehículos mixtos, camiones y conjuntos de vehículos no especiales. Aunque no existe tal obligación para las motocicletas, se recomienda encarecidamente su uso por razones de seguridad.
Este dispositivo funciona de manera autónoma gracias a una tarjeta SIM que está integrada, lo cual hace innecesario el uso de un teléfono móvil o aplicaciones externas. Por otro lado, no se imponen cargos adicionales por este servicio por parte de las compañías de telecomunicaciones, ya que la normativa garantiza una conectividad mínima durante 12 años, la cual está incluida en el precio del dispositivo.
Uso y colocación de la baliza V-16
Es importante que la baliza se mantenga cargada y se guarde en un lugar de fácil acceso dentro del vehículo, como por ejemplo en la guantera. Cuando surja la necesidad de utilizarla, debe ser activada y colocada desde el interior del coche en el punto más alto disponible para asegurar su máxima visibilidad. En situaciones donde no sea posible ubicarla en el techo, como es el caso de los autobuses y camiones, se puede optar por situarla en la puerta del conductor.
Después de ser encendida y colocada en la posición correcta, la baliza emite una señal luminosa y, de manera automática, transmite la ubicación precisa del vehículo averiado a la plataforma DGT 3.0. Esto facilita que otros conductores cercanos puedan recibir información sobre el incidente mediante navegadores, aplicaciones de movilidad o paneles informativos.
Normativa sobre seguridad tras un accidente
Según lo establecido en el artículo 130.3 del Real Decreto 1428/2003, es necesario que los ocupantes de un vehículo que se haya quedado inmovilizado debido a un accidente o una avería abandonen el mismo, siempre que exista un lugar seguro fuera de la vía.
Además, es fundamental que salgan por el lado opuesto al sentido del tráfico, evitando transitar o permanecer en los carriles y arcenes. En caso de que las condiciones no permitan una salida segura, deberán quedarse dentro del vehículo con el cinturón de seguridad abrochado.
Por lo tanto, corresponde al conductor decidir si es seguro o no dejar el vehículo después de un incidente.