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MANTENIMIENTO | COCHES ELÉCTRICOS

Los neumáticos de los coches eléctricos pueden desgastarse hasta un 20% más rápido: por qué ocurre y cómo evitarlo
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Los neumáticos de los coches eléctricos pueden desgastarse hasta un 20% más rápido: por qué ocurre y cómo evitarlo

El mayor peso de las baterías y la entrega instantánea de par motor pueden acelerar el desgaste de las ruedas. Elegir los neumáticos adecuados y vigilar la presión ayuda a prolongar su vida útil y reducir gastos.

jueves 15 de octubre de 2026, 13:46h
Comprar un coche eléctrico permite olvidarse de la gasolina o el diésel, pero no de los gastos de mantenimiento. Uno de los aspectos que conviene vigilar es el desgaste de los neumáticos, que puede ser hasta un 20% más rápido que en modelos de combustión equivalentes, según Euromaster. El peso de las baterías, la respuesta inmediata del motor y el estilo de conducción explican buena parte de la diferencia.

Los coches eléctricos tienen características que pueden exigir más a sus neumáticos que un vehículo de gasolina o diésel de tamaño y prestaciones similares. Según Euromaster, que cita estudios e informes técnicos de Michelin, el desgaste puede ser de media hasta un 20% superior. No obstante, esta cifra no debe interpretarse como una regla aplicable a todos los modelos. 

1.- Las baterías hacen que el coche pese más

Uno de los principales motivos es el peso. Las baterías pueden añadir varios cientos de kilos respecto a un automóvil de combustión comparable, lo que incrementa la carga que soporta cada neumático.

Ese peso adicional influye en las fuerzas que deben soportar las ruedas al acelerar, frenar o tomar una curva. Cuanto mayores sean las exigencias sobre la banda de rodadura, más importante resulta contar con neumáticos adecuados y mantenerlos en buen estado.

2.- El par motor instantáneo exige más a las ruedas

Los motores eléctricos destacan por ofrecer una respuesta inmediata al acelerador. Esta característica permite disfrutar de aceleraciones contundentes desde parado, pero también puede aumentar el esfuerzo sobre los neumáticos, especialmente en las ruedas motrices.

Las arrancadas bruscas, las aceleraciones intensas y una conducción poco progresiva favorecen el deslizamiento de la goma sobre el asfalto y pueden acelerar su deterioro.

Por eso, aprovechar toda la aceleración disponible en cada semáforo puede salir caro. Una conducción suave no solo ayuda a mejorar la eficiencia energética, sino que también contribuye a cuidar los neumáticos.

3.- ¿Qué papel tiene la frenada regenerativa?

La frenada regenerativa permite recuperar parte de la energía cinética del vehículo y transformarla en electricidad para recargar la batería. De esta manera, reduce el uso de los frenos convencionales. Sin embargo, las fuerzas de deceleración siguen transmitiéndose entre los neumáticos y el asfalto. La influencia de este sistema en el desgaste depende de cómo se utilice y de las características del vehículo; por tanto, no debe considerarse por sí solo una causa universal de mayor deterioro.

¿Hay que montar neumáticos específicos para coches eléctricos?

No todos los neumáticos son iguales, aunque tengan las mismas dimensiones. Los coches eléctricos pueden necesitar cubiertas con características específicas para soportar su peso, transmitir el par motor y reducir la resistencia a la rodadura.

Por eso, antes de cambiar las ruedas, conviene comprobar las especificaciones indicadas por el fabricante del vehículo. Entre los aspectos que deben respetarse figuran:

- Índice de carga: debe ser suficiente para soportar el peso del automóvil.
- Código de velocidad: tiene que cumplir las especificaciones de homologación.
- Medidas y homologaciones: hay que respetar las dimensiones y los requisitos establecidos para cada modelo.
- Resistencia a la rodadura: puede influir en el consumo eléctrico y en la autonomía.

Los neumáticos diseñados para vehículos eléctricos pueden combinar una estructura adecuada para soportar mayores cargas con soluciones orientadas a reducir el ruido y mejorar la eficiencia. Eso no significa que cualquier cubierta etiquetada para un eléctrico vaya a durar más: también influyen el compuesto, el diseño, el vehículo y la conducción.

Cuatro consejos para alargar la vida de los neumáticos

Aunque las características del coche influyen en el desgaste, los conductores pueden adoptar varias medidas para evitar que las ruedas se deterioren antes de tiempo.

1.- Comprueba la presión periódicamente. Circular con una presión inferior o superior a la recomendada puede provocar un desgaste irregular y perjudicar la eficiencia. Lo adecuado es seguir los valores indicados por el fabricante, teniendo en cuenta la carga del vehículo.
2.- Acelera de forma progresiva. La entrega inmediata de par permite acelerar con rapidez, pero no es necesario aprovechar toda esa capacidad en cada salida. Una conducción suave ayuda a reducir los esfuerzos sobre las ruedas.
3.- Revisa la banda de rodadura. Comprobar periódicamente el dibujo, buscar cortes o deformaciones y detectar desgastes anormales permite anticiparse a posibles problemas. Si el desgaste aparece solo en un lado, conviene revisar también la alineación y el estado de la suspensión.
4.- Sigue el mantenimiento recomendado. Las revisiones periódicas permiten comprobar el estado de los neumáticos y valorar si procede ajustar la alineación o realizar una rotación, siempre que el fabricante lo permita. No todos los coches tienen las mismas necesidades, especialmente si utilizan medidas distintas en los ejes delantero y trasero.

¿Es más caro mantener un coche eléctrico por culpa de los neumáticos?

El posible desgaste adicional es uno de los gastos que conviene considerar al calcular el coste real de un vehículo eléctrico. Aunque estos automóviles prescinden de elementos como el aceite del motor y otros componentes propios de la combustión, siguen necesitando neumáticos, frenos, revisiones y otros trabajos de mantenimiento. Además, el coste de sustituir las ruedas depende de las dimensiones, la marca, el tipo de cubierta y las especificaciones del vehículo. Los modelos grandes y potentes pueden utilizar neumáticos de mayor tamaño, cuyo precio suele ser superior al de los empleados por automóviles pequeños.

El dato del 20% difundido por Euromaster sirve como referencia, pero no permite calcular automáticamente cuánto dinero adicional gastará cada conductor. Para conocer la diferencia real habría que comparar vehículos equivalentes, sus neumáticos y la duración efectiva de cada juego de ruedas.

La conclusión es clara: un coche eléctrico no tiene por qué gastar siempre más neumáticos, pero su peso y su respuesta mecánica pueden aumentar las exigencias sobre las ruedas. Elegir cubiertas homologadas, controlar la presión y conducir con suavidad son medidas sencillas para reducir el desgaste y evitar gastos innecesarios.

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