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Hamilton sólo hay uno
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Hamilton sólo hay uno

Algo más que seis veces campeón

miércoles 13 de noviembre de 2019, 10:53h
Resulta curioso comprobar cómo en la prensa especialista apenas existe el Lewis Hamilton que da sentido a sus cifras. Más allá de los seis títulos mundiales que lleva a sus espaldas —el último conseguido la semana pasada en Austin (Gran Premio de los USA)—, tenemos uno de los pilotos más puros de la parrilla que, sin embargo, ha precisado de una larga etapa de dominio absoluto de su escudería para consagrarse como el mejor conductor.

Personalmente prefiero al Hamilton anterior a su fichaje por Mercedes AMG en 2013, ya que es donde mejor se pueden visualizar sus enormes cualidades tanto en clasificación como liderando la parrilla o fajándose en el interior de la misma con tal de obtener, en algunos casos, un miserable cuarto o quinto puesto.

Tenemos a mano el ejemplo de Sebastian Vettel, un hombre incapaz de sobreponerse a salir más allá de la tercera plaza, tendente a sucumbir a la presión o a cometer errores garrafales que han conllevado la pérdida de opciones para él y su equipo. También obtuvo sus mayores éxitos durante una época de dominio, Red Bull en este caso (2010 a 2013), pero nada de esto parece haberle servido una vez empezaba a vestir de rosso. Al alemán le hace falta algo que le sobra a Hamilton: experiencia, galones, densidad, como prefiramos verlo.

Tony Kanaan se refería al británico en estos términos: «Hubo un piloto que el año pasado [2016] compitió en un Mundial de dos coches y quedó segundo, así que no creo que pueda decir mucho.» Sin faltarle razón al brasileño tampoco podemos quedarnos en la superficie de sus palabras. No sería razonable ni justo. Nico Rosberg efectivamente había vencido a Hamilton con un coche similar y en el seno de la misma escudería, pero cuantitativamente hablando, el Lewis de aquel año nos supuso una de sus mejores versiones. También sucumbió a Jenson Button en 2011 y empató a puntos con Fernando Alonso en 2007, pero esto debemos entenderlo siempre bajo el prisma del deportista que crece incluso en las adversidades, algo que, por cierto, se echa en falta en la carrera profesional de Vettel.

No me enredo. Bajo mi humilde punto de vista, los medios especialistas están dando demasiada importancia a sus números en la actualidad. En cierto modo es lógico y normal, pero la vorágine mediática nos está llevando a olvidar que Hamilton llegó a Mercedes AMG en 2013 precisamente por haberse consolidado en el periodo que mencionaba al principio de este texto, y que a partir de 2014 se esté limitando a conducir cómodo, porque puede, evidentemente.

Para mí todo esto supone un absoluto desperdicio. Comparar al de Tewin con Juan Manuel Fangio o con Michael Schumacher es un completo sindiós. Ambos corresponden a trozos de nuestra Historia como deporte que no admiten ningún trazado de puentes. Él es el primero que lo sabe, Lewis puede ser cualquier cosa pero no es tonto. Tiene ahora mismo lo que necesita: un equipo puntero, ausencia total de rivales, y la comodidad que busca cualquier ser humano en su faceta profesional… no cabe mucho más que decir.

Ahora bien, desde el punto de vista del aficionado, y por ende del espectáculo, este Hamilton hexacampeón del mundo le hace un flaco favor al Hamilton real porque lo distorsiona.

Lewis es un talento natural dotado de una inteligencia al volante sencillamente bestial. Capaz de lo mejor y lo peor cuando viene mal dadas (épica su empitonada a Rosberg en el Gran Premio de España de 2016), gestiona lo que sucede en pista y lo que ocurre fuera de ella con maestría. Se pasa por el arco del triunfo los pactos entre compañeros y las órdenes de equipo porque su objetivo siempre es vencer.

Recurre a la prensa, al politiqueo, a lo que haga falta con tal de satisfacer su infinita voracidad. El inglés es el egoísta perfecto. Reescribe la historia una y otra vez. No copiaba las telemetrías de Alonso en 2007 pero acusaba a Nico de copiárselas a él en 2015, un ejemplo de los muchos que nos ha regalado… Ofrece gratis lecciones de cómo salvar el mundo, flirtea con irse pero siempre prefiere quedarse, y basta un nuevo título Mundial o una renovación de contrato para que se le pase la fiebre.

En realidad, los números de Hamilton son lo de menos. Veloz, hambriento, duro cuando hace falta y fino cuando puede, Hamilton sólo hay uno, pena que en esta etapa de despropósitos sólo podamos discernirlo en base a números y cifras, porque con algunos récords menos y, por supuesto, con menos títulos, Hamilton seguiría siendo lo mejor que nos ha pasado en los últimos diez años.

Le ha faltado un rival a su altura, y doy por seguro que este matiz terminará pasándole factura cuando la euforia pase y podamos ver con más claridad todo lo que nos hemos perdido de 2014 a esta parte, ya que Lewis, con sus luces y sombras, es único e irrepetible.

Fdo: Jose Tellaetxe Isusi [Orroe]

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