El precio de los carburantes vuelve a convertirse en un problema para los conductores españoles. Con la gasolina de 95 situada en 1,922 €/litro y el diésel en 1,926 €/litro, llenar un depósito de 50 litros cuesta ya 96,10 euros en un gasolina y 96,30 euros en un diésel. La factura aumenta todavía más en los depósitos de mayor capacidad y cuando se acumulan miles de kilómetros al año.
Para muchos conductores, la capacidad del depósito se ha convertido en una cifra que se nota directamente en la economía doméstica. Con un precio de 1,922 euros por litro de gasolina 95, llenar un depósito de 40 litros cuesta 76,88 euros, mientras que uno de 50 litros alcanza los 96,10 euros.
En los vehículos con depósitos de 60 litros, la factura sube hasta 115,32 euros, mientras que un depósito de 70 litros requiere 134,54 euros.
La situación es prácticamente idéntica en el diésel. Con un precio de referencia de 1,926 euros por litro, llenar 50 litros cuesta 96,30 euros y hacerlo con 60 litros supone 115,56 euros.
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Capacidad del depósito
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Gasolina 95
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Diésel
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40 litros
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76,88 €
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77,04 €
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45 litros
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86,49 €
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86,67 €
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50 litros
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96,10 €
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96,30 €
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55 litros
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105,71 €
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105,93 €
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60 litros
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115,32 €
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115,56 €
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70 litros
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134,54 €
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134,82 €
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Gasolina y diésel están prácticamente empatados
Uno de los datos más llamativos es que actualmente la diferencia entre ambos combustibles es muy pequeña. Entre 1,922 €/litro de gasolina y 1,926 €/litro de diésel apenas hay cuatro céntimos de diferencia por cada diez litros.
En un depósito de 50 litros, la diferencia es de apenas 20 céntimos. Por tanto, elegir entre gasolina y diésel únicamente por el precio que aparece en el surtidor ya no resulta suficiente. El consumo real del vehículo, los kilómetros anuales, el tipo de trayecto y el mantenimiento también determinan cuánto cuesta utilizar un automóvil durante todo el año.
El gasto se dispara cuando llegan los kilómetros
El verdadero impacto del precio del combustible no está únicamente en cuánto cuesta llenar el depósito, sino en cuántas veces hay que hacerlo.
Tomando como referencia un vehículo de gasolina con un consumo medio de 6 litros cada 100 kilómetros, recorrer 10.000 kilómetros al año supone utilizar unos 600 litros de combustible. A 1,922 euros por litro, la factura anual sería de aproximadamente 1.153 euros.
Si el conductor recorre 20.000 kilómetros, el consumo ascendería a 1.200 litros y el gasto a unos 2.306 euros anuales. Con 30.000 kilómetros, serían 1.800 litros y aproximadamente 3.460 euros al año.
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Kilómetros al año
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Combustible consumido*
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Coste gasolina 95
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10.000 km
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600 litros
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1.153 €
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15.000 km
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900 litros
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1.730 €
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20.000 km
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1.200 litros
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2.306 €
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25.000 km
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1.500 litros
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2.883 €
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30.000 km
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1.800 litros
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3.460 €
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*Calculado sobre un consumo medio de 6 l/100 km.
Un depósito de 100 euros puede durar muy poco
La autonomía que ofrece un depósito depende directamente del consumo del vehículo. Dos coches con depósitos de 50 litros pueden tener costes muy diferentes por cada 100 kilómetros.
Un automóvil que consuma 5 litros/100 km necesita 50 litros para recorrer aproximadamente 1.000 kilómetros. Otro que consuma 8 litros necesita esos mismos 50 litros para recorrer unos 625 kilómetros.
Por eso, el consumo es tan importante como el precio del carburante. Un coche aparentemente barato de comprar puede terminar suponiendo un gasto considerable si consume mucho y se utiliza a diario.
¿Cuánto cuesta cada 100 kilómetros?
Con la gasolina a 1,922 euros por litro, estos son algunos ejemplos:
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Consumo
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Coste cada 100 km
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4 l/100 km
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7,69 €
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5 l/100 km
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9,61 €
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6 l/100 km
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11,53 €
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7 l/100 km
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13,45 €
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8 l/100 km
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15,38 €
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9 l/100 km
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17,30 €
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10 l/100 km
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19,22 €
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La diferencia entre un coche que consume 5 litros y otro que necesita 8 litros cada 100 kilómetros es de 5,77 euros por cada 100 kilómetros. Puede parecer una cantidad pequeña en un trayecto concreto, pero a lo largo de 20.000 kilómetros representa unos 1.154 euros de diferencia.
El coche que menos consume no siempre es el que menos cuesta
El precio del carburante es solo una parte de la ecuación. Para conocer el coste real de utilizar un coche habría que sumar también seguro, mantenimiento, neumáticos, impuestos, ITV, averías, aparcamiento y depreciación.
Además, el tipo de conducción modifica considerablemente el consumo. La circulación urbana, los atascos, los trayectos cortos y una conducción poco eficiente pueden elevar el gasto respecto a las cifras homologadas.
En carretera, un vehículo puede acercarse más a sus registros oficiales, aunque también influyen la velocidad, la carga, la temperatura, la climatización y el estado de los neumáticos.
¿Gasolina, diésel, híbrido o eléctrico?
La subida o bajada del precio de los carburantes también cambia la comparación entre tecnologías.
Un coche de gasolina depende directamente del precio del combustible. El diésel puede ofrecer un consumo inferior en determinados vehículos y usos, pero su conveniencia económica depende de los kilómetros recorridos y del tipo de conducción.
Los híbridos pueden reducir el consumo especialmente en ciudad y tráfico urbano, mientras que un eléctrico elimina el repostaje de gasolina o diésel y traslada el coste energético a la electricidad.
En el caso del eléctrico, además, no cuesta lo mismo cargar en casa que utilizar un cargador rápido público. El lugar donde se recarga puede cambiar radicalmente el coste por cada 100 kilómetros.
La clave está en cuánto utilizas el coche
Para un conductor que apenas recorre unos pocos miles de kilómetros al año, una diferencia de consumo puede tener un impacto limitado. En cambio, para quien hace 25.000, 30.000 o incluso 40.000 kilómetros anuales, el gasto energético se convierte en una de las partidas más importantes del presupuesto del automóvil.
Por eso, antes de comprar un coche conviene hacerse una pregunta sencilla: ¿cuántos kilómetros voy a hacer realmente cada año?. La respuesta puede cambiar qué tecnología resulta más adecuada para cada usuario.
Casi 100 euros cada vez que se llena el depósito
Con los precios actuales, el tradicional gesto de “llenar el depósito” vuelve a convertirse en un desembolso importante. 50 litros de gasolina ya cuestan 96,10 euros y 50 litros de diésel 96,30 euros.
Y si el automóvil tiene un depósito de 60 litros, la factura supera los 115 euros.
El problema, por tanto, no está solamente en el precio que marca el surtidor. Está en la combinación de precio del combustible, consumo y kilómetros recorridos. Para quien utiliza el coche todos los días, esa combinación puede convertir el combustible en uno de los mayores gastos anuales de movilidad.